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La trillada frase de que el fútbol se gana con goles cobró anoche más vigencia que nunca y con un ejemplo diciente: la goleada del Cruzeiro sobre Tolima, que confirmó al club brasileño en el primer lugar del Grupo 7 de la Copa Libertadores y deja mal parado al equipo de Ibagué. Pero más allá del 6-1 que no debería dejar duda alguna de la diferencia entre un equipo y otro, en realidad hubo un factor determinante en el encuentro disputado en el Arena do Jacaré: la definición. Mientras el vinotinto intentaba hacerse al control del balón para evitar que el local arremetiera y elaboraba juego colectivo para irse acercando a predios de Fábio, los azules cada vez que se encontraron frente al paraguayo Anthony Silva no perdonaron. Wálter Montillo, no más al tercer minuto de juego, probó de media distancia y abrió el marcador con un impecable zurdazo. Gol de camerino del que siempre costará levantarse, pero los dirigidos por Hernán Torres reaccionaron casi de inmediato y cuando el empate parecía posible, un error de Félix Noguera le permitía a Wallyson aumentar al 31. Injusto o no, Cruzeiro se iba al vestuario con la ventaja, que se encargaría de aumentar a los 10 del complemento a través de Roger, para advertir goleada, aunque Cristian Marrugo parecía ser el único con la definición de su lado para el descuento. Lamentablemente para los intereses visitantes, en la siguiente jugada Gustavo Bolívar empujó a Wallyson en el área tolimense y el árbitro ecuatoriano Carlos Vera no dudó en señalar el punto blanco. Roger se encargaría de cambiar por gol el penal y de ahí en adelante sucedió lo increíble: mientras Tolima disponía de no menos cuatro oportunidades de anotar a través de Danny Santoya, Wílmer Parra Cadena y compañía, a Cruzeiro le bastaba con llegar a campo rival para aumentar. Fue así como Gilberto Melo y Thiago completaron la fiesta brasileña, que pareció exagerada, pero que a la luz de los números no admite discusión alguna: tres victorias, un empate, 15 goles a favor y apenas uno en contra. A Tolima le quedó como consuelo ser el primer equipo que le marca al líder, pero sobre todo una lección: de nada sirve llegar si no se concreta. Por eso el vinotinto es tercero con apenas cuatro unidades y ahora deberá esperar lo que pase hoy en el estadio Ciudad de La Plata entre Estudiantes y Guaraní, para saber si depende aún de sí mismo o de un juego de resultados para avanzar.