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¡La garra no se moja!

Ni la lluvia que acompañó todo el juego contra los surcoreanos, parece frenar a los charrúas. Su rival en cuartos, Ghana.

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El camino le resultó más largo que a las otras cuatro selecciones suramericanas que dijeron presente en esta Copa del Mundo. Fueron dos escalas adicionales en el repechaje, una en San José de Costa Rica y otra en Montevideo, para que finalmente Uruguay volviera a la fiesta, de la que ya ha sido dueño en dos ocasiones.

Su condición de campeón siempre le tendrá reservada una zona VIP, pero no le garantiza en absoluto que disfrute de ella hasta el final y tal vez pocos, de pronto sólo Óscar Washington Tabárez y sus muchachos, estaban convencidos de que su expedición a Sudáfrica duraría más que unos cuantos días.

Serán como mínimo tres semanas lo que dure la celeste en el Mundial porque este sábado fue la primera en inscribirse entre las mejores ocho y a diferencia de la primera fase, donde el buen fútbol fue la excusa perfecta para sacarle un empate en el debut a los franceses, luego triturar al anfitrión y confirmar el liderato del Grupo A con victoria sobre México, este sábado acudió a una marca registrada de su fútbol que nunca sobrará y menos cuando hay tanto en juego.

Sí, la popular garra charrúa se asomó este sábado en el Nelson Mandela Bay de Puerto Elizabeth, donde ni la torrencial lluvia empapó las ilusiones uruguayas que nacieron muy temprano con el gol de su goleador Luis Suárez, pero luego parecían sumergirse en la incertidumbre con el empate surcoreano.

Fue entonces cuando su capitán Diego Lugano fue al frente a luchar, le acompañaron la personalidad de Diego Forlán y la persistencia de Èdinson Cavani, para que nuevamente el nueve revalidara que suele ser el número de la eficacia.

Sólo semejante demostración de amor propio, podría arrancarle un desahogo como el de Tabárez  porque de aquel ‘Maestro’ impermeable a la emoción ante la derrota, el empate o la victoria, sólo quedó un recuerdo cuando el alemán Wolfgang Stark le indicó con su silbato, que la tercera fase ya le esperaba.

A puro grito que se escuchó hasta en el mítico Centenario, el seleccionador festejó como nunca y esa licencia sólo se la permite la tranquilidad de saber lo que tiene. Y es que aparte de superar lo hecho en su primera incursión mundialista, por allá en Italia 90 cuando llegó a segunda fase, cuenta con un arsenal capaz de plantarle cara a cualquiera.

Forlán ya había aparecido frente a los sudafricanos y por partida doble, pero de inmediato surgió Suárez para gritar y con los tres que ha pegado en apenas dos partidos, es uno de los sinónimos de gol del Mundial junto al español David Villa, Gonzalo Higuaín de Argentina y el eslovaco Robert Vittek.

Pero no sólo poder arriba le sobra a esta Uruguay, también mística y ambición, que no se veían con tanta nitidez como desde México 70, cuando llegó a semifinales y terminó cuarta. El viernes en el Soccer City de Johannesburgo tendrá la oportunidad de igualar esa gesta, pero está claro que con la celeste nunca habrá tope posible y  así como fue la última de Suramérica en apuntarse, este sábado resultó siendo la primera en llegar a cuartos.

 

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