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Limón es una de las siete provincias de Costa Rica. Está situada al oriente del país, a orillas del Caribe. Como es común en casi toda la costa centroamericana, algunos elementos permanecen: la población negra, los carnavales. Y también, de un modo particular, la influencia anglosajona: los nombres y apellidos que no tienen que ver con la herencia española.
Joel Nathaniel Campbell Samuels es Joel Campbell. Nació en San José, la capital del país. Habla español con acento josefino, uno muy parecido al bogotano: pausa, correcta e impecable dicción. Sin embargo, toda la familia de Campbell proviene de Limón. No sólo es el apellido. Está también la piel: negra, tersa, radiante. Y una manera de jugar que privilegia la gambeta y el cambio de ritmo por encima de la sumisión táctica.
Campbell fue la gran figura del equipo costarricense durante el Mundial Sub-20, del que la selección centroamericana salió eliminada el martes.
Durante el torneo, sin embargo, el rendimiento del cuadro de Ronald González fue disparejo: una primera fase irregular y un formidable partido de octavos, ante Colombia y su público. En ese último encuentro, Campbell fue siempre inquietante: incomodó la defensa local, estrelló un balón en el palo, se fue haciendo protagonista de un resultado que tenía a Costa Rica en los cuartos.
“Fue un partido difícil para los dos equipos. Creo que merecíamos más, porque hicimos más que el rival”, señaló. “Pero bueno, el fútbol es así. Colombia fue un gran ganador y les deseo la mejor de las suertes”.
Campbell tenía los ojos rojos y la dignidad alta.
¿Cuál fue la clave para complicar a Colombia?
Vinimos a hacer el fútbol de nosotros, esperar y saber contragolpear, que era lo importante. Supimos marcar en los momentos claves, pero el fútbol es raro. Hay que seguir. Falta mucho todavía
¿Cuándo se salió el partido de las manos?
No se salió de las manos. Si usted ve los goles, fueron circunstanciales, no fueron virtud de una jugada colectiva de Colombia.
¿Se va dolido?
Duele, duele, pero a la vez uno está feliz porque lo dimos todo: alma, vida y corazón. Dios sabe por qué hace las cosas, hoy les tocó a ellos, la próxima nos puede tocar a nosotros.
Reclamaron el penal…
¿Quién no va a reclamar un penalti en el minuto 90 de un partido de la Copa del Mundo? Si uno no lo reclama, es porque no siente esto.
¿Lloró?
Sí, pero son lágrimas de orgullo y sacrificio. A veces es bonito perder así, cuando usted sabe que entregó todo en la cancha, y poder mirar a los compañeros a los ojos.
¿Cuáles son sus favoritos?
Ya lo dije, Brasil o Argentina.