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“La presión no me afecta nada”

El británico es una de las nuevas sensaciones del tenis. Está clasificado para el Masters de Shanghai.

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El británico Andy Murray sólo habla fuerte en la pista, donde el pasado domingo se coronó campeón del Masters de Madrid (le ganó la final al francés Gilles Simon) con su sabia mezcla de fuerza, táctica y tremendos saques. En el vestuario no levanta la voz, aunque comente su despegue de este año, que le ha llevado hasta ser el número cuatro del mundo, o sus recuerdos infantiles de la matanza de Dunblane (Escocia), su escuela, donde un loco al que su madre había llevado en una ocasión en su coche asesinó a 16 niños y una maestra. Murray tenía ocho años. Hoy, con 21, ya ha escrito un libro autobiográfico y se ha convertido en una estrella en el Reino Unido.

¿Es un maestro de la táctica?

Creo que mi juego es diferente. La gente, ya sabe, juega con mucha fuerza. Yo puedo sacar a 210 kilómetros por hora y puedo darle fortísimo a la bola, pero también puedo usar el ‘slice’ (efecto cortado), subir un poco a la red… Es un juego diferente si se compara con el de Federer, Nadal o Djokovic. Disfruto jugando así.

El mundo sólo tiene ojos para esos tres jugadores. ¿Tiene usted menos presión?

¿Ha estado usted alguna vez en Wimbledon?

No recibe usted la misma atención en Cincinnati o Nueva York.

Es diferente, claro. Todo depende de para quién juegas al tenis. Si lo juegas para ti mismo, tú te pones la presión porque tienes expectativas, metas. Eso es lo que hace el tenis emocionante para mí. Si quieres ganar el Abierto de Estados Unidos, te estás poniendo presión independientemente de lo que quiera otra gente.

¿Por qué siempre juega bien en la altura de Madrid?

Las condiciones son diferentes. Lleva su tiempo acostumbrarse a ellas. He jugado fantástico. El año pasado, contra Nadal, hice mi mejor partido después de lesionarme la muñeca y gané confianza. Ahora, mi tenis es mucho, muchísimo mejor que entonces. Físicamente, soy mucho más fuerte. En la temporada pasada me cansaba al final de los partidos porque no había jugado muchos por la lesión. Cuesta mucho tiempo volver de una cosa así.

¿Es duro soportar la presión de la prensa británica?

No. Lo que fue difícil fue la lesión de muñeca. Estaba en el camino de hacer lo mismo que he hecho este año. Estaba jugando bien, me lesioné y fue duro. La presión de los medios o de quién sea no me ha afectado para nada.

Sus consejeros dicen que debería sentirse obligado a ocupar un puesto detrás de los tres mejores.

Los otros tres ya se han separado del resto. Quiero mejorar mi clasificación, además de acercarme a los jugadores que están delante de mí. Mi meta no es el número uno, sino intentar ganar un torneo del Grand Slam.

¿Qué recuerda de la final que le ganó Federer en el US Open?

Federer estuvo maravilloso en el primer y el tercer set. Tuve una pequeña oportunidad a mediados del segundo… Esos momentos deciden los partidos. Si los aprovechas, la iniciativa está de tu lado, aunque siempre habría sido difícil. Me di cuenta inmediatamente de lo importante que era jugar la final. Todo pasó muy rápido tras el partido con Nadal, que fueron unos días de locura… (se jugó en dos jornadas por el aguacero de la tormenta Hanna).

Perdió y se sentó en su banquillo con una toalla en la cabeza. ¿En qué pensaba?

Miré atrás. No pensé sólo sobre ese partido, sino en todo lo que me había pasado en los tres o cuatro últimos meses, en los cambios en mi juego y en mis expectativas deportivas. Siempre quise ganar torneos grandes. Entonces me di cuenta de lo cerca que había estado y me decepcioné un poco. Enseguida intenté recordar que las cosas habrían podido ser de otra forma, que podría haber perdido en la tercera ronda contra Melzer y que acababa de jugar mi primera final grande. Tienes que quedarte con eso. Cada vez que logras algo que no habías logrado, quieres conseguir algo más grande. Gané en Cincinnati, por ejemplo. Eso supone una diferencia: te hace comprender lo mucho más cerca que estás de tus sueños.

Ya está clasificado para Shanghai. ¿Le quita eso un peso de encima?

Siempre hay presión. Lo que tengo ahora es una mentalidad diferente. En 2007 tuve que jugar cinco torneos seguidos sólo para intentar clasificarme. No es la preparación adecuada.

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Juega dobles con su hermano…

Cuando Jamie y yo empezamos en el circuito, jugamos bastantes partidos juntos. Entonces, él empezó a jugar más con especialistas de dobles. Jugaban con formaciones, cruzándose y con muchos cambios. Eran batallas planeadas. Cuando volví a jugar con él, me encontré un juego distinto. Fue duro para mí empezar a jugar como un especialista.

¿Qué tal su libro?

He firmado muchos ejemplares, pero tampoco le he preguntado a mucha gente si le ha gustado.

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