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Este martes fue la jornada más sui géneris en la carrera de la tenista estadounidense Serena Williams, profesional desde 1995. Nunca había dejado su hermetismo con la prensa (ante la que reconoció que “si fuera hombre, sería gay”) y nunca, en 46 participaciones, había perdido un partido de un Grand Slam en primera ronda. Su verdugo fue la italiana Virginie Razzano, que le sacó la victoria del bolsillo a la menor de las Williams cuando ésta ganaba 6-4 y 5-4 con cierta comodidad.
El estadio Philippe Chatrier de Roland Garros vio a la Serena más humana, diferente a esa casi inmortal que ha ganado todos los grandes, además de dos medallas olímpicas, y ha sido número uno del mundo en repetidas ocasiones. No se vio la imagen arrogante que tenía hacia los medios, sino la que confesó en una entrevista a L’Equipe: “Hace cuatro años amé a un hombre. Rompimos. No es tan fácil tener una vida amorosa estando en el circuito. Me sentí frágil por dentro, con el corazón roto”, dijo sin titubear, aun cuando siempre pensó en no exponer sus emociones y retenerlo todo en el interior.
Confesó que siempre ha querido sentirse como una persona normal, lejos de las cámaras y la tensión del circuito. “En enero o en febrero bailé toda la noche. Me encanta. Me siento libre bailando, me siento como todo el mundo”, resume Serena, quien dice que nunca querría tener la tez blanca (“me parecería una locura”), ni a un hombre a su lado que sea frágil (“me gustan fuertes, los que no lloran nunca”). En el día tres de competencias del segundo Grand Slam del año, Williams volvió a ser como todo el mundo al salir derrotada por la italiana, la número 115 del mundo, que ahora tendrá que medirse ante la holandesa Arantxa Rus en la segunda ronda.
“Estaba nerviosa, como en cada partido. Creo que eso es más bien sano. No tengo excusas. No he notado que se me escapaba el partido, simplemente he sentido que no metía una pelota en la pista. Me encontraba al 100%, porque no tenía problemas en la espalda”, explicó después del juego.
Colombianos, en acción
Este miércoles habrá mucha acción de tenistas nacionales en el torneo. En sencillos, el único sobreviviente, Santiago Giraldo, se enfrentará en el juego de segunda ronda contra el australiano Bernard Tomic. Es la primera vez que el pereirano, de 24 años, disputa esta instancia en París, tras doblegar en primera al caleño Alejandro Falla, quien como consecuencia se quedó sin la opción de clasificar a los Olímpicos.
En dobles, Giraldo, que hace pareja precisamente con Falla, enfrentará este miércoles a la dupla integrada por el checo Frantisek Cermak y el eslovaco Filip Polasek. La otra pareja nacional, conformada por Juan Sebastián Cabal y Robert Farah, chocará con el alemán Dustin Brown y el británico Jonathan Marray. Ambos vallecaucanos, que figuran como preclasificados número 16, buscan un cupo a Londres 2012 y para ello tendrán que alcanzar la final, instancia que logró el año pasado Cabal haciendo pareja con el argentino Eduardo Schwank.
Además, en dobles mixtos, Cabal y la rusa Vera Dushevina jugarán contra la estadounidense Liezel Huber y el bielorruso Max Mirnyi.