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El calor agobia sobre el cemento de esta ciudad y los porteños, acostumbrados a temperaturas cercanas a los 30 grados pero nunca a los cuarenta, sudan la gota gorda en cada esquina. Y si se habla de gordos, por estos días hay uno que no parece sufrir el infernal verano de estas latitudes. Lógico, nacido en Barranquilla, a Iván René Valenciano ni le hace cosquillas esa sensación térmica que hace de la capital argentina un auténtico rincón del trópico. “Aquí está rico”, dice con esa sonrisa que hace más ancho su rostro entre los mofletes. Pero, ¿qué hace ‘El Bombardero’ en tierras gauchas?
“Llegamos la semana pasada desde Chile. Allí estuve con Macnelly Torres e Iván Zamorano. También con Fabián Estay y Marcelo Salas. Los invité a mi partido homenaje, el 11 de julio en Barranquilla. Y de acá hablé con Ischia, Bianchi, Fabián Vargas, Riquelme, Palacio. Quiero llevar a Chilavert, Goycochea, llamé a Radamel Falcao”, dice.
¿Le costó dejar la actividad después de tantos años?
No, no me costó porque hice muchas cosas y estoy feliz porque no cualquiera llega a mi lugar. Disfruté con la pelota, se marcaron muchos goles y ya era de gozar de la familia, de los amigos y ojalá que esta gente que invité nos dé la alegría de estar allá, conmigo, en mi último partido.
¿Qué significa este homenaje?
Gracias a Dios, en Colombia siempre me trataron bien y también en el exterior. Por eso quise reunir a todos ellos, para poder festejar mi adiós.
Palabra autorizada
Si hay un futbolista capacitado para hablar de la selección, ése es Valenciano. De hecho, el artillero fue uno de los pilares del histórico proceso que condujo a Colombia al Mundial de Estados Unidos, en 1994. Y si no estuvo en Francia 98, se debió a una lesión en los ligamentos de su rodilla derecha durante su paso en Veracruz.
¿Le duele el momento que está pasando la selección?
Lógico. Duele por todas las cosas. Y no solamente lo que le pasa a la mayor. Ahora quedamos eliminados del Mundial Sub 20 de Egipto y es una tristeza. Y en cuanto a los mayores, hace varios mundiales que nos quedamos afuera, a pesar de que hay buenos jugadores. Si me hablas de la camada del noventa, entonces había siete u ocho jugadores, no más. Ahora hay entre 20 y 30 en un gran nivel que cualquier equipo del mundo quisiera tener en sus filas.
¿Qué cree que está pasando?
Pienso que la conducción es el problema. Tiene que entender de una buena vez por todas que si todos los jugadores que vienen de afuera no se unen, siempre se va a estar condenado al fracaso. El trabajo es más fácil para el técnico cuando hay unidad.
¿Habla de la dirigencia del fútbol colombiano?
Ellos trataron siempre de tomar una determinación acertada a la hora de elegir a los técnicos. Pero nunca le pudieron hacer entender a esos buenos jugadores que Colombia hace tiempo que no se clasifica a un Mundial y que ellos tienen la posibilidad de hacerlo.
¿Le falta carácter al técnico?
Los procesos son difíciles cuando llega un técnico de las inferiores a las mayores. Porque el manejo es diferente. Los jugadores tienen mañas que no poseen los juveniles. Y para un entrenador que llega de las menores es más complicado. Se necesita gente que pueda conducir en estas circunstancias.
¿Cree que habría que haber elegido a un entrenador con mayor experiencia y no a Eduardo Lara?
Yo pienso que sí. Sin quitarle méritos al profe, creo que no está para dirigir la mayor. Él ha hecho un trabajo excepcional en las divisiones menores, ha proyectado jugadores a los mundiales, pero el manejo de la mayor es diferente. Porque los futbolistas que juegan en el extranjero tienen técnicos de otro nivel. Y lo primero que aspiran encontrar cuando llegan a la selección es un entrenador que esté a la altura. Por supuesto que todo puede cambiar de acuerdo con los resultados. Si no se clasifica al Mundial, se va a decir que Lara no era una persona idónea. Y si al final lograr llevar al equipo a Suráfrica, se dirá que es el mejor del mundo. Ojalá que, para beneficio de todos los colombianos, la selección pueda ir al Mundial.