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El primero que supo que la lesión que acababa de ocurrirle no era crítica ni amenazaría su carrera, fue el propio jugador. Él mismo hizo varias pruebas todavía en la cancha. Movió su rodilla izquierda y la masajeó. Supo que no se había roto el ligamento cruzado, una lesión complicada para cualquier deportista, sino más bien un esguince. Los médicos de su equipo, los Chiefs de Kansas City, corrieron a auxiliarlo. Pero su presencia dentro de la cancha no fue necesaria. El guardia del equipo ya tenía su diagnóstico, el mismo que confirmaron exámenes médicos que se realizó días después.
Laurent Duvernay-Tardif les aseguró a los médicos que no estaba roto. Ellos lo escucharon y no refutaron. Su pregrado, más una maestría en cirugía y un doctorado en medicina de la prestigiosa Universidad de McGill en Canadá, los dejó tranquilos. Sabían perfectamente que mientras no estaba entrenando con la defensa del equipo que está en el SuperBowl número 54, el joven deportista estaba terminando sus estudios como médico y reconocería fácilmente los signos de una lesión de gravedad.
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Duvernay-Tardif, quien se encuentra en la concentración de los Chiefs de Kansas City, es el único médico que, además, ha logrado jugar fútbol americano de manera profesional. Aunque todavía le hacen falta varios años de entrenamiento, por sus compromisos deportivos no ha logrado terminar su residencia, ya tiene claro que su futuro está en la medicina de emergencia. “Creo que una de las razones por las que me fue tan bien durante las rotaciones en emergencias fue lo que había aprendido en la cancha”, explicó Duvernay-Tardif.
“Me refiero a esa habilidad para ser racionales en una situación de estrés (…) en esta clase de medicina es clave poder olvidarse de la sangre, olvidarse que hay gente gritando… Que pueda afrontar con calma estas situaciones de estrés, se lo debo al fútbol y espero que el deporte me haga un mejor doctor”, agregó el futbolista, quien fue seleccionado por los Chiefs en 2014, convirtiéndose en uno de los 24 jugadores canadienses elegido para jugar en la Liga Nacional de Fútbol (en inglés la NFL).
“Lo más difícil en los últimos años ha sido la transición: pasar de ser un jugador de la NFL a un estudiante de medicina y del Estadio Arrowhead (el de los Chiefs) y tener el foco en ti y tu equipo para estar en la parte inferior de la cadena alimentaria en el mundo hospitalario y escribiendo informes. Hacer eso cuando sabes que todos los demás están de vacaciones no es fácil, pero valió la pena y lo hará cada vez que deje de jugar al fútbol”, le explicó el futbolista al diario inglés The Guardian.
Duró cuatro años consolidándose como uno de los guardias titulares del equipo. Mientras no estaba en entrenamiento, Duvernay-Tardif regresaba a Canadá a seguir sus estudios. La clave de su éxito, él mismo lo acepta, fue una organización impecable y un manejo del tiempo riguroso y de altísima disciplina. Su futuro lo tiene claro. Está en la medicina. Sin embargo, su concentración ahora está puesta en la final que tendrá lugar en Miami (Florida) el próximo 2 de febrero. Su equipo se enfrentará contra los 49ers de San Francisco. “Por ahora mi trabajo es ser deportista. Ya veremos qué pasa después”, señaló el jugador al periódico Los Angeles Times.