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Los 25 periodistas cubanos que estaban esperando a Dayron Robles en la zona de entrevistas del estadio ‘Nido de los Pájaros’, comenzaban a impacientarse cuando por fin el nuevo campeón olímpico de los 110 metros vallas salió de la sala en la que le hicieron el examen antidopaje. Los atendió primero a ellos, por supuesto, pero después intercambió algunos conceptos con El Espectador.
Tranquilo, alegre y buen conversador, Robles aprovechó la entrevista para saludar y motivar a Paulo Villar, el vallista colombiano que llegó a la semifinal en esa misma prueba, pero que sufrió una molestia en el abductor de su pierna derecha que le impidió desempeñarse al ciento por ciento. “Es un gran competidor y una gran persona, el jueves me felicitó y me deseó suerte. Espero verlo en otras finales”, señaló el isleño, que cumplirá 22 años de edad el próximo 19 de noviembre, mide 1,91 metros y pesa 80 kilos. El mismo que con un tiempo de 12,87 segundos, es el poseedor del récord mundial.
¿Ahora sí se siente el mejor del mundo?
No lo digo yo, lo dice esta medalla de oro. Soy el número uno.
¿Hubiera sido más difícil ganar ante Liu Xiang?
Claro, él es tan grande como China, él era parte de este espectáculo y ante su gente habría hecho lo imposible por ganar, pero una lesión lo dejó fuera y eso es algo que lamento mucho. Sin embargo, creo que ante él también habría ganado, trabajé muy duro para eso y me lo merezco.
¿No se ve tan feliz, quería romper nuevamente el récord mundial?
La verdad es que quería pasar primero la meta y no pensaba sino en eso. Mucha gente se cae en la última valla,
porque se apresura, yo corrí para ganar y la verdad, no me preocupé por el tiempo. Y sí estoy emocionado, contento, pero muy tranquilo a la vez.
¿Ganó fácil?
No, los norteamericanos siempre son rivales complicados, lo que pasa es que estoy corriendo bien, tranquilo, relajado, he estado así durante todos los Olímpicos y por eso se me ve tan fresco en la pista.
Mucha gente no creía en usted
Sí, estuve en La Habana el día 5 o 6 de agosto y sentí que mucha gente dudaba, pero les dije que no apostaran en mi contra, ojalá hayan seguido ese consejo.
¿La lluvia y la pista mojada complicaron las cosas?
A mí me gusta ese ambiente, parece como europeo, aunque hace más complicada y peligrosa la pista.
¿Qué viene ahora para usted?
Celebrar, gozar y competir este título con mi madre, que es mi mayor inspiración, y toda mi familia, me imagino que estarán de fiesta, ojalá que me esperen.
¿Y a quién le dedica esta medalla de oro?
A mi pueblo, Guantánamo, y al comandante Fidel.