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Lo que toca se convierte en oro

Por su condición de símbolo sexual, el inglés David Beckham es el mejor ejemplo de mercadeo en el fútbol mundial, sin importar su talento.

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Seguramente el nombre de David Beckham no quedará inscrito al lado del de los grandes astros del fútbol mundial. Incluso ni siquiera aparecerá en la lista de los mejores 50 jugadores de la historia, a pesar de ser el que mayor impacto económico ha tenido en la industria del balompié.

Pelé, Maradona, Di Stéfano, Cruyff, Beckembauer, Ronaldo y el propio Ronaldinho pudieron haber tenido carreras mucho más gloriosas que la del inglés, pero todas con menor recompensa monetaria.

Eso sí, el ex jugador del Manchester United, Real Madrid y Galaxy de Los Ángeles tampoco es un pintado en la pared. Desde su debut como profesional, en 1992, Beckham ha conquistado 17 títulos y se ha ganado a pulso un sitio en la nómina titular de los equipos por los que ha pasado y ahora pelea un lugar en el Milan italiano, club al que llegó hace apenas un mes.

De hecho, con la selección inglesa lleva 107 partidos disputados y en 56 de ellos lució el brazalete de capitán. “Es el jugador más profesional y disciplinado que he conocido”, señaló en su autobiografía sir Alex Ferguson, el técnico del Manchester, club en el que dirigió a Beckham durante 10 temporadas.

El estratega escocés agregó que “cualquier persona habría sucumbido ante la presión y exposición mediática que ha tenido David, pero él, con mucha altura, ha sabido capitalizar todo eso a su favor. Ni el dinero ni la fama han cambiado sus prioridades: la familia y el fútbol”.

Es que Beckham es una de las personalidades más conocidas en el mundo. La revista Fortune lo catalogó, el año pasado, como el deportista más influyente y uno de los tres más ricos del planeta, junto con el golfista Tiger Woods y el piloto Michael Schumacher.

David nació el 2 de mayo de 1975 en Leytonstone, un suburbio de Londres, en donde creció al lado de su padre Ted, su madre Sandra y sus hermanas Joanne y Lynne.

Con los equipos juveniles de los diablos rojos se destacó por su brillante pegada y en 1992 se estrenó con el primer equipo. “Era un buen futbolista, pero todavía nada especial. Lo mandamos seis meses al Preston North End para que adquiriera experiencia y regresó hecho una fiera”, explica Ferguson.

Desde entonces Beckham se convirtió en una de las figuras del Manchester, con el que ganó seis Premier League, dos copas FA, una Liga de Campeones de Europa, una Copa Intercontinental y cuatro títulos más.

De estrella a ‘Space Boy’

Pero el hecho que realmente cambió su vida fue la relación amorosa que inició en 1997 con Victoria Adams, una de las integrantes del entonces exitoso grupo musical Spice Girls.

La espectacular cantante y el simpático futbolista acapararon todas las miradas y sus nombres comenzaron a aparecer casi a diario en los titulares de los periódicos y revistas de todo el Reino Unido. Y su mansión de 15 millones de dólares (unos 32 mil millones de pesos), entre Londres y Manchester, fue bautizada como Beckingham Palace, en alusión al Buckingham Palace, en donde habitan los reyes de Inglaterra.

Luego jugó el Mundial de Francia 1998 y se hizo expulsar inocentemente ante Argentina, hecho que incrementó su popularidad y radicalizó más las posiciones de quienes lo admiraban y odiaban.

En 2002 marcó el gol con el que Inglaterra se vengó de los albicelestes, en el Mundial de Corea y Japón. Y un año más tarde anunció su pasó al entonces ‘galáctico’ Real Madrid.

Su primera semana en la capital española significó la venta de 4.500 camisetas con su nombre y nuevo número, el 23. Su presencia, además, fue exigida por todos los empresarios que pactaban partidos amistosos con el conjunto merengue, con el que sólo ganó la Supercopa de España 2003 y la Liga 2006-2007.

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Firmó entonces contrato con Los Ángeles Galaxy, que le pagaría US$250 millones hasta 2012 a cambio de que jugara, pero sobre todo que permitiera la explotación de su imagen.

Pero aunque al futbolista le encantan las cámaras, el glamour y la vida social, extraña los estadios llenos y los partidos decisivos. Por eso logró un acuerdo para jugar con el Milan al menos hasta el próximo 9 de marzo, cuando se reanuda la liga estadounidense.

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En su estreno esta semana, en Dubai, Beckham fue la sensación y opacó a sus compañeros Ronaldinho, Kaká, Inzagui y Seedorf. Y hoy podría jugar ante Roma, en su debut en la liga local.

Claro que, como siempre ha ocurrido en su carrera, lo de menos será lo que produzca dentro de la cancha, pues las empresas de comunicaciones del dueño del club, el primer ministro italiano Silvio Berlusconi, se han encargado de sacarle provecho a cada gesto, movimiento y declaración de él y de su esposa.

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