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No se trata de la segunda parte de la película escrita y dirigida por Felipe Aljure, pero como Estados Unidos tuvo algo que ver con la trama del filme, ahora a falta de uno, son cuatro los protagonistas que esperan hacer del sueño americano el más inolvidable de todos, no tanto en lo personal, sino a nivel profesional.
Juan Carlos Osorio, Juan Pablo Ángel, Wilman Conde y Jámison Olave no hace mucho llegaron al país del norte con varias metas por cumplir y hoy están muy cerca de lograr una que les daría el reconocimiento que, aunque ya lo tengan en mayor o menor proporción, nunca sobra, y menos cuando se está fuera de la tierra natal.
Los cuatro disputarán las finales de conferencia de la Liga Profesional Estadounidense que se inician este jueves con el juego decisivo de la Este, entre Columbus y Chicago (7:30 p.m., Espn), las cuales a su vez definirán a los dos equipos que irán por el título de la Copa MLS el próximo 23 de noviembre en el Home Depot Center de Los Ángeles.
En dicho encuentro, Conde —quien afronta su segunda temporada en la Major— será titular con el Fire en Ohio, condición que le redobla la confianza, pero sobre todo la ilusión de dar su primera vuelta olímpica porque “el equipo está muy fuerte línea por línea, aunque no se puede desconocer que Cuauhtémoc (Blanco) es un jugador de muchas finales y tiene ese don de finalizar la jugada o dejarle servida la pelota al compañero para que defina”.
El zaguero de 26 años también desea avanzar para jugar la final ideal contra el Red Bulls de Nueva York: “Han sido partidos muy especiales los tres que hemos jugado contra ellos y por fortuna los hemos ganado, así que sería un lindo duelo y un gran honor enfrentarme a Juan Pablo (Ángel) y al ‘profe’ Juan Carlos por el aprecio que le tengo”.
El técnico del equipo neoyorquino, quien lo llevó a la Major League Soccer, tiene el mismo deseo, pero primero deberá superar este sábado al Real Salt Lake en la final de la Conferencia del Oeste. La defensa del rival a vencer tiene un líder con nombre propio: Jámison Olave, debutante en la liga y que ha jugado los 25 partidos de la temporada.
El primer entrenador colombiano en dirigir en la MLS no quiere ir más allá de lo que la realidad le permite. Sin embargo, al haber dejado ya a muchos rivales en el camino, entre ellos al bicampeón Houston, reconoce que, por diversas circunstancias, la campaña ha sido muy difícil: “Primero por la salida de jugadores importantes como Altidore (transferido al Villarreal de
España) y Reina —quien se retiró—; también por lesiones como la de Óscar Echeverry, que apenas pudo estar en cuatro juegos y sólo hasta la pretemporada del próximo año podrá estar de nuevo, y luego la suspensión del arquero titular y uno de los centrales, ambos inicialistas, por anabólicos”.
Pero según Osorio, “el fútbol es como la vida misma, todos los días trae inconveniente y sólo hay dos caminos, tratar de solucionarlos o quejarse. En mi caso, siempre busco trabajar y superarlos, con la muy buena contribución del grupo, por supuesto”. Y aunque siempre prefiere hablar del colectivo, no pudo evitar referirse al plus individual con el que cuenta: “Lo de Juan Pablo ha sido una contribución importantísima porque es un excelente finalizador y en casi todos los partidos que marcó ganamos o al menos empatamos”.
Además, del delantero que suma 16 gritos en la temporada destaca “su profesionalismo porque se entrena muy bien, se cuida bastante y por eso merece todos los créditos”. Así que antes que temer a una dependencia del goleador, considera que “eso sucede en cualquier parte del mundo, los grandes equipos dependen de ciertos hombres, aunque hay que resaltar que afortunadamente otros jugadores de carácter ofensivo se han contagiado de su buen momento como Van der Bergh y Magee”.
Con ellos y el resto del plantel, el risaraldense espera darle el primer título a la franquicia neoyorquina, la cual casualmente sólo una vez había disputado el banderín de conferencia (Este), cuando él era el asistente del técnico ecuatoriano Octavio Zambrano en la temporada 2000. “Ahora se me está dando de nuevo y ojalá esta vez sí culminemos con éxito este difícil camino”, es lo único que su característico aplomo le permite confesar, aunque de sólo imaginarse levantando la copa, admite entusiasta: “Sería algo histórico, la posibilidad está ahí, hay que seguir luchando y esperemos también la manito del de Arriba”.
Cada quien se ilusiona a su manera, pero apenas uno o máximo dos serán los bendecidos con el final feliz y en lugar de “The End”, le podrán poner el “Champion” a su historia.