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Junto a Johan Cruyff y Marco Van Basten, Ruud Gullit es uno de los jugadores más destacados en la historia futbolística de Holanda. Los tres ganaron todo con sus clubes, pero se quedaron con las ganas de celebrar en un Mundial. El primero lideró a la naranja mecánica que perdió la final de 1974 ante Alemania. Los otros dos apenas pudieron lograr el octavo lugar en Italia 1990, a pesar de que venían de ganar con autoridad la Eurocopa de 1988.
Gullit, un corpulento volante de creación que jugó también como delantero, famoso además por sus largas trenzas tipo rasta (que ya no luce), comenta para varias cadenas de televisión internacionales este Mundial.
El ex jugador de HFC Haarlem, Feyenoord, PSV Eindhoven, Milan, Sampdoria y Chelsea ganó 13 títulos nacionales y siete internacionales, marcó 175 goles en 474 partidos profesionales, además de 17 tantos en 66 juegos con su selección. El Espectador habló con él en Mandela Square, el sector más exclusivo de Johannesburgo, en donde el “tulipán negro” disfrutó uno de los días sin fútbol previos a la final de este domingo en el estadio Soccer City.
¿Cómo le ha parecido el Mundial?
Excelente. Estoy contento, porque los dos mejores equipos llegaron a la final. Triunfó el fútbol ofensivo en una época en la que parece que las condiciones están dadas para que todos jueguen a la defensa. Este torneo ha sido la reivindicación del ataque. Estoy orgulloso de lo que han hecho España, Holanda, Alemania y el propio Uruguay.
¿Qué ha sido lo mejor?
Que mucha gente se ha dado cuenta de que el fútbol destructivo no sobrevivirá o al menos que cada vez tendrá menos oportunidades de ganar. Este deporte se ha vuelto más atlético, se juega a un ritmo más alto y ya todos los equipo, incluso los más débiles, se saben defender, así que la diferencia la hacen los que más argumentos tienen para atacar.
¿Pero Holanda realmente le ha gustado?
No ha jugado los seis partidos de la mejor manera, pero ha sido un equipo muy práctico, que ha tenido la fortuna de su lado y eso muchas veces ayuda. Jugar bonito es difícil en estos tiempos. A la selección de Holanda la conocen por el juego vistoso, ofensivo, pero también por no haber ganado el Mundial a pesar de haber estado tan cerca.
¿Cree que ahora sí lo logrará?
Pues España es el rival más difícil de todos, así que no se puede cantar victoria, pero hay que salir a la cancha pensando en que se puede ganar. Es una oportunidad única para nuestro fútbol. En 1974 y 1978 enfrentamos en la final al equipo anfitrión y ese factor pudo inclinar la balanza, ahora es diferente.
¿En qué se parece esta Holanda a la que ganó la Eurocopa en 1988?
Tal vez en que, además de la calidad de sus jugadores, ha tenido la suerte que se necesita en los momentos claves. No siempre se gana jugando bien, pero siempre se necesita algo de suerte. En 1982 Brasil era el mejor equipo, sin duda, pero no ganó, lo único que le faltó fue suerte.
¿Cómo ha visto a España?
Tampoco ha jugado siempre en su mejor nivel, no porque no haya querido, sino porque para ganar ha necesitado hacer otras cosas. Enfrentó a varios rivales duros, luchadores, como Portugal, Paraguay y Alemania, a los que les impuso condiciones no solamente con base en su buen juego, sino también en su fuerza física, su temperamento y su excelente estrategia. Con Suiza tuvo un traspié, pero supo levantarse y salir adelante, eso habla muy bien de su capacidad de reacción.
¿Cree que a los españoles les pesará la condición de favoritos?
Eso les ha pasado a muchos equipos a lo largo de la historia, pero esos jugadores tienen mucha experiencia y han disputado tantos partidos importantes que no creo que ahora se dejen vencer por la presión, más allá de que el partido del domingo, sin duda, sea el más importante de sus vidas.
¿Quiénes han sido los mejores jugadores del torneo?
Hay muchos que han hecho un gran campeonato, pero para mí, Wesley Sneijder ha sido el más destacado.
¿Y qué opina del fracaso de Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Wayne Rooney, entre otros?
No creo que hayan fracasado. En un Mundial todos son ganadores, pero no siempre la suerte está de tu lado. Yo jugué en 1990 y mi equipo no brilló, como tampoco lo hice yo, pero no siento que eso haya sido un fracaso. Fue una experiencia linda, que me sirvió para mejorar, para crecer. Esos muchachos tienen tiempo para volver a un Mundial y hacer las cosas mucho mejor.