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El número 11 de la selección austral nació el 10 de julio de 1984 en Durban, una de las sedes del torneo, pues su papá jugaba en el equipo profesional de esa ciudad.
Vivió allí hasta los 10 años, cuando sus padres se separaron y él quedó a cargo de los abuelos maternos. “De mi infancia en Sudáfrica tengo bonitos recuerdos, esencialmente de la escuela y la casa, pero conocí bastante del país porque después íbamos seguido de vacaciones. En el colegio practiqué un poco de rugby y de cricket, aunque siempre fui fanático del fútbol”.
Esa afición la traía en la sangre. Por eso no tardó en pedirle a su abuelo Guillermo que lo llevara a un equipo. Comenzó en el Unión Santa Elena y después de pasar por el Everton y el Santiago Wanderers, fue reclutado por un cazatalentos de la Universidad Católica, club con el que debutó en la primera división.
Fue a España, después a Inglaterra y ahora juega en Rusia. Es un delantero rápido, habilidoso y potente. Este lunes, en su partido número 39 con la selección chilena, marcó el gol del triunfo, que pone a los australes cerca de los octavos de final del Mundial, aunque primero debe sacar al menos un empate frente a España, el próximo viernes, en Pretoria.
“Bueno, es un gol en un Mundial, lo máximo para cualquier futbolista. Más si sirve para que gane tu país, así que estoy muy contento por eso”, dijo el artillero después del juego ante los suizos. En el estreno frente a Honduras también actuó, pero pocos minutos.
González señaló que “Chile ha buscado siempre el arco contrario, en los dos compromisos ha atacado y los seis puntos son el premio a eso, aunque igual ante España, uno de los favoritos, tendremos que jugarnos una final”. Y con respecto a la posición adelantada de Esteban Paredes, quien le hizo el pase de gol, agregó que “no he visto la jugada, pero para mí, que estaba en la línea de él, salió bien”.
El seleccionado austral es líder del Grupo H, gracias a un delantero que en Sudáfrica juega “de local” y está a punto de cumplir su primer objetivo, meterse a los octavos de final.