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El cumpleaños 46 de la exatleta Zorobabelia Córdoba fue quizás el más amargo de su vida. Ese día, 28 de marzo, vio en internet un aviso que rezaba: “Oferta especial, casa para cesión, sector Estadio, 275 metros cuadrados (…) 220’000.000”.
La descripción, el precio y, especialmente, la fotografía no permitían dudar: una inmobiliaria estaba ofreciendo su casa, en el barrio Los Colores, de Medellín (occidente de la ciudad). De inmediato acudió a su cuenta de Twitter, poco utilizada, y trinó: “Mis amigos es un llamado de auxilio, están rematando mi casa, no me dejen sola, ayúdenme a recuperarla por favor” (sic).
Tras sus llamados de auxilio y sus señalamientos a las entidades involucradas, la inmobiliaria le escribió: “Somos una entidad que se dedica a la compra y venta de derechos de crédito; una entidad financiera nos ofrece un crédito y nosotros lo compramos (…). Somos un tercero, no somos los causantes del problema o litigio que se inició entre usted y el BBVA”.
Todo comenzó en 2006, cuando Córdoba hizo un préstamo de vivienda. Adquirió dos créditos, uno con el BBVA por $82’500.000. De ellos, 60 eran para completar el valor de la vivienda y el resto para compra de cartera.
Esta transacción quedó amparada con una póliza de vida, incapacidad total y permanente de BBVA Seguros (empresa del mismo grupo, pero con razón social independiente), para eventualidades .
El 23 de junio de 2007 sucedió el accidente que dio un giro su vida. Durante los XIV Juegos Nacionales de Empleados Oficiales, en Cúcuta, la atleta, en representación de EPM, cayó en un partido de voleibol y se fracturó el hombro y la pierna derecha.
Córdoba asegura que lo ocurrido fue un accidente de trabajo, pero EPM dice que la enfermedad es de origen común. “La Junta Nacional de Calificaciones de Invalidez concluyó que la invalidez de Zorobabelia Córdoba Cuero era de origen común, ya que la patología ya estaba presente de carácter moderado al año de labores en la empresa”.
Agregó que la deportista fue pensionada el 22 de abril de 2010 por enfermedad común y que un fondo de pensiones asumió la pensión mensual por invalidez, y que desde 1993 cuenta con atención médica de EPM.
La atleta entró a trabajar a EPM en febrero de 1993, a los 25 años, cuando ya tenía más de 10 años como deportista de alto rendimiento. Fue nombrada auxiliar de deportes y se encargó de organizar las actividades deportivas y recreativas.
Tras la incapacidad, en agosto de 2007, y su salida de EPM, Córdoba no pudo seguir pagando las cuotas bancarias. En enero de 2009, le envió al BBVA un derecho de petición en el que solicitaba oficiar ante BBVA Seguros para que ésta “cubriera los riesgos amparados”.
Quiso ampararse en el documento: ‘Condiciones generales seguro de vida grupo deudores’, en un aparte que se refiere a la incapacidad total y permanente: “Para efectos de este beneficio se entiende por incapacidad total o permanente la sufrida por el asegurado como resultado de una lesión o enfermedad, que le impida total y permanentemente realizar su ocupación habitual u otra cualquiera compatible con su educación, formación o experiencia. Dicha incapacidad se considerará siempre y cuando haya persistido por un período continuo no inferior a 120 días…”.
Córdoba estuvo “incapacitada desde el 3 de septiembre de 2007 hasta el 4 de abril de 2009”. Más de 180 días continuos, según auditoría de la Unidad de Servicio Médico y Odontológico de EPM.
Tras la solicitud de la exatleta, la entidad bancaria le solicitó un informe actualizado del médico ortopedista tratante y la calificación del porcentaje de discapacidad. Ella envió la calificación del 61,99% de pérdida de capacidad laboral, basada en un diagnóstico que incluye, entre otras enfermedades, artrosis bilateral de rodilla.
En respuesta del 26 de marzo de 2009, BBVA Seguros le objetó al banco BBVA la reclamación de la póliza. Argumentó que “dicha incapacidad se considera siempre y cuando haya persistido por un período continuo no inferior a 120 días” y que “la calificación de invalidez determinada por la junta calificadora sea superior al 75%”.
Esta última expresión es la que alegan Córdoba y su abogado, Andrés Villegas. Según ellos y los documentos que presentan, esta línea no está en el original “de las cláusulas generales del contrato”.
Luego del derecho de petición, Córdoba recibió una citación judicial porque el BBVA instauró proceso ejecutivo por el no pago de sus obligaciones financieras. El abogado Villegas emprendió acciones legales “por la negativa de la aseguradora de cumplir con lo estipulado en la póliza” y para que a su cliente le sean pagados los perjuicios: embargos de su salario, los ingresos de su esposo, las cuentas de ahorro y unos camiones que ayudaban al sustento del hogar.
Otra inquietud de Córdoba y su abogado es por qué están rematando la casa si los jueces aún no han fallado este litigio, pues en este momento el caso está en período de recolección de pruebas (período probatorio) en el Juzgado 15 Civil del Circuito de Medellín.
El Espectador se comunicó con el área de prensa del BBVA y trasladó las dos inquietudes concretas de la exatleta y su abogado. ¿Por qué el contenido de la póliza original difiere en un aparte del argumento que da BBVA Seguros para objetar la reclamación? ¿Por qué el BBVA le vendió el crédito a una inmobiliaria sin un fallo final del litigio? Allí respondieron que están revisando el proceso y las decisiones que se han tomado, y cuando haya claridad lo informarán.
Este es el más reciente capítulo del drama de una atleta que iba encaminada a lo más alto de la gloria en una de las pruebas más difíciles del atletismo: heptatlón. Compitió en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, en los de México (1990) y en los de Puerto Rico (1993). Consiguió récords en Colombia y el exterior (iberoamericanos, bolivarianos, sudamericanos y centroamericanos). Estuvo cerca de los Olímpicos de Barcelona-92. No asistió, dice, porque el entrenador de ese entonces no la inscribió.
@walterariash