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Los resultados del baloncesto femenino en los últimos años hablan por sí solos. En 2023, en León (México), luego de llegar hasta los cuartos de final y perder con Estados Unidos, la selección de Colombia logró un brillante quinto puesto en la Americup de la FIBA, la competición de selecciones más importante del básquet continental. El logro no fue nuevo, pues ya lo habían conseguido en 2019 y 2021. Sin embargo, fue la ratificación de una camada histórica que sabía lo que era romper barreras, pues la base de ese equipo fue la misma que ese año ganó, a nivel de clubes con Indeportes Antioquia, la Liga Suramericana. Antes, en 2019, con Copacabana Antioquia, habían alzado ese mismo título, todo un hito para el deporte nacional.

En el país, a pesar de los buenos resultados y los títulos internacionales, ni siquiera existe una liga profesional. No obstante, en medio del poco apoyo, han dejado de sorprender las hazañas de la selección femenina de baloncesto. Hoy, el combinado nacional está listo para emprender un nuevo reto: la Americup 2025 de Santiago de Chile. Debuta este sábado contra Puerto Rico (4:40 p.m.), mañana juega contra Estados Unidos, el lunes se mide con México y cierra el martes la fase de grupos contra las locales, las chilenas.
No es un secreto la precariedad con la que viven los basquetbolistas en Colombia. Si pasa en los hombres, que tienen un torneo de apenas dos meses por semestre, en las mujeres el panorama empeora. Incluso en la selección las garantías no son muchas. Así se lo ha dicho a El Espectador Mábel Martínez, emblema del equipo nacional y referente del equipo que está en Chile, quien ha denunciado en varias ocasiones falta de apoyo económico en concentraciones de la selección nacional. “Nosotras hemos demostrado que tenemos el talento para estar más arriba de lo que estamos. Falta una inversión mucho mayor en todos los aspectos: económicos y humanos. Desde las concentraciones hasta los fogueos internacionales, que no tenemos. De la Liga ni hablar, no existe. Nosotras nos hemos enfrentado a equipos que han jugado olímpicos y mundiales, y sentimos que no estamos lejos. Sin preparación hemos dado la cara. Nos falta mucho apoyo en calidad de preparación, como selección de Colombia, como conjunto”.
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Jénifer Muñoz, principal figura del equipo nacional, apoya las peticiones de Martínez. En conversación con este diario, después de ser la figura de la selección en la última Americup y de Indeportes en la Liga Suramericana de 2023, la antioqueña aseguró: “La pelea por el reconocimiento del baloncesto femenino en Colombia ha sido una lucha incansable. Sobre todo de las jugadoras que más experiencia tenemos y que llevamos años peleando esas batallas. Y eso que en los últimos tiempos ha cambiado la historia gracias a que hemos logrado cosas importantes, como el título en los Centroamericanos, el cuarto puesto en los Panamericanos y el título de este año en la Liga Suramericana contra equipos muy importantes. No obstante, seguimos pidiendo a gritos que nos apoyen más. Sobrevivimos con lo mínimo”.
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Sí hay futuro
Los triunfos de Colombia en el baloncesto femenino no solo han llegado con las mayores. La semana pasada, la selección sub-16, en la Americup de su categoría, logró una histórica clasificación al Mundial Sub-17 de República Checa, que se hará el próximo año.
Keren Bertel, barranquillera y generación 2009, fue escogida en el quinteto ideal del torneo, un logro que la jugadora calificó como “inesperado”. En entrevista con este diario explicó: “Sentía que no había hecho un gran torneo porque no anoté tantos puntos, aunque tuve un buen desempeño desde los pases y siento que mejoré mucho en defensa. Quedar en el quinteto ideal me sorprendió, no me lo esperaba. Pero me puso muy feliz, me hizo darme cuenta, una vez más, de que el baloncesto va mucho más allá de los puntos”.
Cuando empezó en el básquet no tenía muchas referentes por seguir. Las mujeres de la actual camada que están haciendo historia apenas lograban sus primeras gestas. Empezó gracias a su papá, que es entrenador. En sus primeros años ella misma consideraba que “era malísima”. Fue él quien empezó a pulir su juego. “Hacíamos entrenamientos personalizados a las cinco de la mañana. Era muy pequeña, tenía como nueve años, y ya me levantaba temprano para trabajar en el manejo del balón y la mecánica de tiro”, cuenta. Al principio quería rendirse. Pensó, en un punto, que ese deporte no era para ella. Un día su papá la detuvo y la alentó a no desfallecer.
Hoy Bertel tiene todo cerrado para irse a estudiar a una high school en Orlando, Florida. Explica que la oportunidad surgió después del Suramericano del año pasado, en el que varios equipos la vieron jugar con la selección de Colombia y empezaron a llegar ofertas. “Nunca he vivido lejos de mi famila. Siempre he estado junto a ellos y estar sola allá va a ser, tal vez, el reto más grande de mi vida. Sin embargo, he trabajado muy duro para estar preparada”, confesó.
Colombia tiene garantizado el relevo generación de su actual camada, hay talento que ya está brotando. Sin embargo, ese futuro depende en gran medida de oportunidades como la que tendrá Bertel. Y no todas tienen el mismo camino garantizado. En un país sin estructura profesional, muchas niñas entrenan y compiten sin saber qué habrá en el futuro. Las gestas de la selección alimentan el anhelo de una generación que está librando la batalla, que está dando la cara, pero que pide más apoyo.
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