
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
El arranque de los Clasificatorios al Mundial FIBA 2027 dejó para Colombia una sensación tan esperanzadora como desafiante. La victoria 80-78 sobre Venezuela en el coliseo Evangelista Mora de Cali no solo significó abrir con triunfo el camino hacia Catar 2027, sino demostrar que, cuando logra reunir a sus mejores fichas, la selección colombiana puede competir de tú a tú con rivales de mayor recorrido internacional.
Esa es la gran lectura del debut: Colombia tiene material para soñar, pero el reto será garantizar que ese potencial esté disponible en cada ventana, algo históricamente difícil por calendarios, permisos y logística.
El partido ofreció un ejemplo claro de lo que puede ser esta selección si actúa con plantel completo. El equipo dirigido por Tomás Díaz reunió a varios de los jugadores más influyentes del baloncesto colombiano en el exterior, y la diferencia se notó desde el comienzo. La presencia de Jaime Echenique, Juan Diego Tello, Braian Angola y Hansel Atencia —jugadores con experiencia internacional, físico y lectura avanzada del juego— permitió que Colombia jugara con una estructura ofensiva y defensiva más estable que en procesos anteriores.
La victoria se construyó en un cierre vibrante, pero también en detalles de fondo que hablan del crecimiento del baloncesto colombiano. Colombia resistió, ajustó y supo responder cuando el partido parecía escaparse. Abajo 74-78 a falta de 2:37, aparecieron dos triples consecutivos —uno de Romario Roque y otro de Hansel Atencia— que cambiaron por completo la narrativa. Esa capacidad de respuesta en momentos críticos ha sido intermitente en otros ciclos, pero ahora luce más sólida gracias al nivel competitivo de la nómina.
A partir de ese instante, Colombia defendió con rigor. El equipo forzó 23 pérdidas de balón, robó 14 pelotas y contuvo tres ataques venezolanos en los últimos segundos, incluido un doble intento desde la larga distancia de Michael Carrera. Las estadísticas confirman lo que se vio en la cancha: una defensa activa, intensa y con jugadores capaces de leer líneas de pase y ganar duelos individuales.
Jaime Echenique y Juan Diego Tello, con 17 y 16 puntos respectivamente, fueron el corazón del triunfo. Echenique dominó en la pintura y aportó siete rebotes, mientras Tello —en una actuación que mezcla experiencia y liderazgo— corrió la cancha, anotó y recuperó balones con la energía de un veterano que sigue siendo decisivo. Atencia sumó 11 puntos y ocho asistencias, y Angola colaboró con 11 unidades y ocho rebotes en una noche de enorme sacrificio defensivo.
El triunfo también tiene un valor simbólico: es la segunda victoria consecutiva de Colombia sobre Venezuela en partidos oficiales, un rival históricamente difícil. Además, frenó la racha vinotinto de seis triunfos fuera de casa en primeras rondas de clasificatorios.
Sin embargo, la victoria también expone el gran dilema del proceso: ¿podrá Colombia contar con este mismo grupo en todas las ventanas? La competitividad del equipo depende directamente de ello. En un formato tan apretado como las eliminatorias FIBA, con partidos en fechas que chocan con calendarios europeos y latinoamericanos, ese es el verdadero desafío para que Colombia pelee por un cupo mundialista.
El debut fue una declaración de posibilidades. La clave, ahora, será sostenerlas.
🚴🏻⚽🏀 ¿Lo último en deportes?: Todo lo que debe saber del deporte mundial está en El Espectador