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El tenista serbio Novak Djokovic se adjudicó el domingo su tercer título de la temporada en el Abierto de China, luego de derrotar por 6-2 y 7-6 (7-4) al croata Marin Cilic en una final interrumpida por la lluvia.
El serbio, de 22 años y segundo preclasificado en Pekín, mantuvo su récord de imbatibilidad contra el número 15 del mundo en un partido con muchos peloteos, aunque falto de calidad.
Con la victoria, el nacido en Belgrado ascenderá al puesto número tres del mundo a finales del mes.
Djokovic besó el suelo y lanzó su camiseta al público tras la victoria, obtenida en el lugar donde ganó el bronce en los Juegos Olímpicos de Pekín el año pasado.
Cilic estuvo inspirado durante el partido de semifinales en el que fulminó al número dos del mundo Rafael Nadal en dos sets, y también el domingo antes de que comenzara a caer la lluvia.
Sin embargo, su nivel cayó rotundamente y tuvo muchas dificultades para recuperarse tras 90 minutos de pausa.
Djokovic, que había conseguido seis puntos de quiebre en sus primeros tres juegos con servicio, asumió el control y se llevó el primer parcial gracias a sus hábiles golpes y a los errores de Cilic.
El croata, que nunca había perdido una final en el circuito profesional, se recuperó y abrió el segundo set con devoluciones fuertes que complicaron el saque de Djokovic.
Ese fue el primero de los seis quiebres que caracterizaron a un set desordenado y confuso, con largos peloteos, en el cual fue Djokovic quien se llevó el último y obligó a que el partido se definiera en un "tie-break".
El serbio, semifinalista del Abierto de Estados Unidos el mes pasado, era el gran favorito en la capital china y se aseguró su tercera victoria en ocho finales este año, cuando Cilic cometió el último de sus 25 errores no forzados con un drive de derecha demasiado abierto que se fue afuera.