
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Los mejores tenistas de la temporada se han reunido para disputar el torneo definitivo por 53 años, sin excusas, y nada parece que vaya a detener esa tradición. Esta nueva edición se llevará a cabo en Turín, al igual que en los dos años anteriores, que vieron salir victoriosos a Novak Djokovic en 2022 y a Alexander Zverev en 2021.
Todo empezará el 12 de noviembre y terminará el 19 de ese mismo mes con la gran final, y ya tenemos los dos grupos listos para la batalla. En el grupo Rojo están Carlos Alcaraz, Daniil Medvédev, Andrei Rublev y Alexander Zverev, mientras que el Verde está conformado por Novak Djokovic, Jannik Sinner, Stefanos Tsitsipas y Holger Rune.
Desde que el torneo de maestros vio la luz ha tenido 4 nombres distintos. El primero en ganarlo fue Stan Smith, en Tokio, cuando la premisa era enfrentar a los mejores 6 de la temporada en un solo grupo de todos contra todos; en esa ocasión el estadounidense tuvo que vencer a su compatriota Arthur Ashe y superar a Rod Laver, que quedó segundo en el torneo que en ese entonces llevaba el nombre de Masters Grand Prix.
Durante los siguientes 19 años el torneo se mantuvo bajo el mismo seudónimo, y durante ese largo periodo de tiempo salieron vencedores el argentino Guillermo Villas, en 1974, y también los capitanes de los equipos de la Laver Cup, John McEnroe y Bjorn Borg; mientras que Ivan Lendl logró la impresionante hazaña, hasta entonces indecible, de conseguir 5 veces el título.
Más deportes: “Lucho está muy feliz”: Jürgen Klopp, entrenador de Liverpool, habló de Luis Díaz
A partir de 1990 el torneo adoptó el nombre de ATP Tour World Championships. El primero en ganarlo fue Andre Agassi, que llevaba apenas 4 años jugando como profesional. Este nuevo formato introdujo la idea de dos grupos que separaría a los 8 tenistas más destacados de la temporada y que terminaría enfrentando a los dos mejores de cada grupo para llegar a la final, en partidos que daban como ganador al mejor de 5 sets. Al igual que Stan Smith, Agassi jamás volvería a ganar el torneo.
Si lo haría en 5 ocasiones Pete Sampras, igualando la marca de Lendl y ganando su último título en 1999 contra Agassi precisamente. Al año siguiente el torneo cambió de nombre a Tennis Masters Cup y durante un periodo de 9 años llevó ese estandarte; siguiendo con la idea de los dos grupos de cuatro jugadores, pero ahora en partidos más cortos, que coronaban al mejor de 3 sets.
Fue bajo este nombre que ganó por primera vez el torneo Roger Federer en 2003, contra un ya agotado Andre Agassi, que no paraba de insistir. En 2008 el mundo vería cómo Novak Djokovic se alzaba con su primer título, el actual campeón se coronó por primera vez un año antes de que el torneo adoptara su nombre actual y definitivo, ATP World Tour Finals.

A partir de 2009 el mundo vio cómo Federer y Djokovic fueron superando de forma paulatina a Ivan Lendl. Ambos jugadores lograron alcanzar las 6 coronas. El suizo, venciendo a un jugador diferente en cada final disputada, entre ellos Djokovic y Rafael Nadal, mientras que el serbio venció en tres ocasiones a Roger, una a Nadal, una a Nikolái Davydenko y una a Casper Ruud, el año pasado.
Si Novak gana este año, se impondrá de forma definitiva sobre el suizo, al menos en este rubro, y gozará de la gloria en solitario, como el máximo ganador de este torneo en la historia del tenis, hasta ahora.
Le puede interesar: “No quería a Millonarios en cuadrangulares”: Lucas González, técnico de América
En esta ocasión habrá tres debutantes en el torneo; empezando con Holger Rune, que se logró clasificar apenas en el Masters de París, debido a su incongruente y quebradizo nivel luego de Wimbledon; sufriendo derrotas en primeras rondas de todos los torneos a excepción de China, Suiza y París.
También estará en cancha Jannik Sinner, que por primera vez logra meterse en los 8 mejores de la temporada tras un final inmaculado, jugando a un nivel superlativo. El italiano logró ganar su primer Masters 1000 esta temporada y logró derrotar a su eterno verdugo, Daniil Medvédev, en dos finales consecutivas, primero en China y luego en Viena.
Lo único que puede generar cierta preocupación y escepticismo es su retiro sorpresivo del Masters de París, debido a los tiránicos horarios del torneo, que lo obligaron a dar un paso al costado. Sinner, sin embargo, llega en un momento inmejorable, con confianza, buenas sensaciones, y la idea persistente de poder derrotar a cualquiera.

Por último, Carlos Alcaraz, quien declinara su participación el año pasado por un desgarro muscular en la pared abdominal, también hará su debut este año; con todos los ojos encima tras su famélico final de temporada, su aparente desgaste y su trémulo nivel, que luego de la brillante final frente a Novak en Wimbledon lo ha mantenido con un perfil bajo y punible, en deuda.
Lo invitamos a leer: Los cierres viales en Cundinamarca por el Giro de Rigo 2023, este es su recorrido
También en el torneo estará Andrei Rublev, que llega con la esperanza y la deuda latente de superar lo hecho el año pasado, cuando cayó frente a Ruud en semifinales. El año del ruso ha sido rutinario, ha mostrado un nivel consistente, ha logrado ganar su primer Masters 1000, en Montecarlo, frente a Rune, pero sigue teniendo una deuda consigo mismo al enfrentar los momentos importantes de forma poco segura y hasta empobrecida. Sigue sin superar la barrera de los cuartos de final en Grand Slams y eso lo debe torturar, porque su nivel permite pensar que está listo para jugar los grandes partidos, en los mejores escenarios.
Algunos, como Tsitsipas, Medvédev, Zverev y Djokovic ya saben lo que es ganar el torneo, ya se han autoproclamado “maestros”. Y se han vuelto susceptibles al olor de la victoria y a su sabor particularmente añejado por un año entero. El momento de Medvédev es bueno, ha sufrido algunas derrotas desmoralizantes pero se ha mantenido competitivo, presente en los momentos álgidos y siempre con su actitud fría y déspota.
Zverev ha ganado el torneo en dos ocasiones, le gusta la superficie y la velocidad de la pista. Y aunque viene de un año irregularmente ascendente, con caídas y victorias impensadas, no debe ser descartado. Mientras que Stefanos se vanagloria de su victoria añeja en 2019 frente a Dominic Thiem. El griego asegura, con expresión rústica, que este torneo, “es una celebración de lo mejor de nuestro deporte. Nos concentramos en el hecho de que somos los mejores de todo el planeta y debemos luchar entre nosotros para conseguir este mega trofeo. Consideraría las ATP Finals como algo más grande que un Grand Slam”.
Por último, Novak Djokovic, que debe ser visto desde una lejana y difusa realidad propia. El serbio es favorito en cualquier torneo que disputa, sin importar su edad o su estado físico. Llegó a todas las finales de los Grand Slams y solo perdió una, frente a Alcaraz.
Su deseo de superar todos los récords, de demostrarse a sí mismo, como si lo necesitara, que es el mejor jugador de la historia, lo ha impulsado a alcanzar la fase máxima de su juego robótico e intachable. Tuvo un porcentaje de victorias de 90.1% en el año y ganó 13 veces a jugadores del top 10, perdiendo solo 3 ocasiones. El que quiera ganar en Turín deberá superar al serbio, quien ya se encuentra entrenando, sin ningún tipo de conmiseración, al más alto nivel, junto a Carlos Alcaraz.
🚴🏻⚽🏀 ¿Lo último en deportes?: Todo lo que debe saber del deporte mundial está en El Espectador