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Bases llenas en el diamante de béisbol. Ya era de noche, aunque el partido había iniciado cuando apenas caía el sol en el Kino Veterans Memorial Stadium, en Tucson, Arizona, Estados Unidos. Era principios de marzo de 2025 y la selección de Colombia le ganaba 9-0 a Alemania. Estaba a tan solo una carrera de conseguir la victoria por la regla de la misericordia —que da por concluido el partido cuando uno de los equipos gana por 10 o más carreras a partir de la séptima entrada.
Se prepara el bateador colombiano. Agarra el bate y lo mueve de forma circular, dibujando pequeñas circunferencias en el aire. El lanzador alemán suelta la pelota. El colombiano la impacta, no de la mejor manera, pero apenas lo suficiente para que el pequeño esférico blanco, cosido por líneas a su alrededor, pase el diamante y rebote en el jardín izquierdo. Jesús Marriaga, que estaba en la tercera base, cuenta con el tiempo perfecto para que, incluso sin necesidad de correr, llegue al home y marque la última carrera del equipo tricolor.
De esta manera Colombia consiguió, de forma invicta, su tercera clasificación consecutiva al Clásico Mundial de Béisbol tras imponerse a Brasil (5-0), a la República Popular China (8-1) y a Alemania en la fase clasificatoria. El equipo cerró la eliminatoria con un abrumador balance de 23 carreras anotadas por solo una permitida.
¡Colombia rumbo al World Baseball Classic 2026! 🇨🇴 El conjunto colombiano derrotó a Alemania por la vía del nócaut para cerrar su clasificatorio con marca invicta. ⚾✈️ pic.twitter.com/tpRBgzpUNT
— MLB Español (@mlbespanol) March 5, 2025
Luego de la victoria, el cartagenero Marriaga, que además en el partido contra Alemania coronó la primera entrada con un triple, mencionó que “todos están haciendo lo que pueden para contribuir a eso”. Pero, un año después, ya disputando el torneo al que la selección nacional había conseguido la clasificación, parece que en realidad no son muchos los que están interesados en contribuir, sino apenas unos pocos que velan por el béisbol colombiano. Uno de ellos, Jimmy Char, actual presidente de la Federación Colombiana de Béisbol.
La historia de Char en la dirigencia, como él mismo dice, “fue una casualidad”. A los 42 años llevaba más de una década retirado del deporte que marcó su juventud. Un día un amigo lo invitó a jugar sóftbol y aceptó.
En la gradería, conocidos que jugaban béisbol de primera categoría lo retaron a entrar al equipo. Dudó, pero aceptó. En su primer turno se ponchó, aunque llevó la cuenta a 3 y 2 y notó que aún veía la bola. En el siguiente turno conectó al jardín izquierdo y pensó: “Todavía puedo jugar”.
Esa convicción lo llevó a entrenar con profesionales. En menos de un año integró la selección del Atlántico, luego fue convocado a la de Colombia, y representó al país en los Panamericanos de Brasil.
Su rendimiento llamó la atención de los dirigentes y, para 2010, ya era presidente de la Federación Colombiana de Béisbol, cargo que ha ocupado durante 16 años, enfrentando también los vacíos estructurales del béisbol colombiano.
“El reto más grande es conseguir el centro de alto rendimiento para la Federación. No es fácil. Necesitamos el apoyo total de los gobiernos nacionales o departamentales, pero a veces no tienen la visión”, dice el dirigente de la Federación.
A pesar de esto, Char sostiene que el béisbol colombiano tiene un crecimiento importante en los últimos años, tanto en resultados como en la relación con los jugadores: “Antes, las selecciones sufrían, no había buen trato porque no había plata. Cuando llegué, estábamos en el puesto 35 o 40, y hoy peleamos entre los 13 mejores del mundo”.
El dirigente también cree que el desarrollo del béisbol en Colombia podría expandirse a otras regiones del país. Jugadores de las ligas de Antioquia, Bogotá o el Valle son del gusto de organizaciones como la MLB.
“Las Grandes Ligas miran mucho el Valle y San Andrés por el biotipo de los atletas. Si logramos el centro de alto rendimiento, podremos ayudar a regiones como Chocó o Apartadó”. Solo el año pasado 26 jugadores colombianos firmaron con equipos profesionales, una cifra que —según cuenta Char— podría multiplicarse si existieran mejores estructuras de formación.
“Un jugador latino bien preparado puede costar hasta siete millones de dólares solo para firmar en divisiones menores. Imagínense ese ingreso para una familia”.
Pero ese potencial económico también tiene un lado menos visible. Para José Quintero, que lleva más de tres décadas trabajando como “scout” para organizaciones de las Grandes Ligas como los Kansas City Royals o los New York Yankees, el crecimiento del deporte en el país trae consigo nuevos problemas.
“Los padres están sacando a sus hijos del colegio a los 10, 11 o 12 años y los ponen a estudiar de forma virtual para que se preparen únicamente para jugar béisbol. El problema es que, si eres buen jugador pero no estás preparado académicamente, ¿qué pasa si te lesionas después de firmar un bono grande? ¿Con qué cabeza manejas ese dinero? Es un problema de los padres y de la familia que permiten eso”, dice Quintero.
Esa preocupación —la falta de estructuras de formación que combinen deporte y educación— es precisamente uno de los puntos que Char quiere resolver desde la dirigencia.
“Mi mayor sueño es tener un centro de alto rendimiento para formar niños desde los 12 hasta los 18 años, darles estudio y que, si no logran firmar, salgan graduados y preparados. Así podemos pasar de 20 a 100 jugadores firmados al año”.
Pero el camino para llegar a esa meta todavía parece largo y, en algunos aspectos, menos esperanzador de lo que sugieren las cifras. En la temporada de 2022, la MLB alcanzó una cifra histórica para Colombia: diez beisbolistas nacidos en el país hicieron parte de los “rosters” activos. Sin embargo, para 2025 la representación nacional descendió a cuatro nombres: Gio Urshela, Donovan Solano, José Quintana y Elías Díaz.
Las proyecciones para 2026 son más alentadoras. En la actual fase de “spring training” —la preparación previa al inicio de la temporada regular—, 13 colombianos fueron invitados por sus organizaciones.
Team Colombia closes out a dominant victory with a smooth double play! #WorldBaseballClassic pic.twitter.com/iqhdsLCaEJ
— World Baseball Classic (@WBCBaseball) March 4, 2025
Eso es el resultado de un proceso, casi siempre individual, que comenzó hace más de un siglo. El primer colombiano en llegar a las Grandes Ligas fue Luis Castro en 1902, también pionero latinoamericano. Después de él pasaron más de siete décadas sin otro representante hasta que Orlando Ramírez se uniformó con los Angelinos de California en 1974.
A finales de los noventa, el gran Édgar Rentería, campeón de la Serie Mundial de 1997 con los Marlins y de 2010 con los Gigantes de San Francisco, conectando, además, en ambas ocasiones el hit que le dio el título a su equipo, consolidó el camino para la nueva generación. En total, 26 colombianos han llegado a las Grandes Ligas.
⚾️¡EL BÉISBOL COLOMBIANO AL SALÓN DE LA FAMA!🇨🇴
— El VBAR CARACOL (@VBarCaracol) September 7, 2025
🏆Edgar Rentería, nueva estrella en el Hall of Fame de los St Louis Cardinals, ratificándose como una de las grandes leyendas del equipo
📻#ElVbarCaracol pic.twitter.com/vxTID9isSU
Ahora, el esfuerzo también empieza a tener un carácter más colectivo, aunque en el país a veces se queda corto. La Liga Colombiana de Béisbol, en su torneo más reciente, apenas contó con cuatro equipos y duró menos de tres meses.
Para Char, a pesar de esto, el siguiente paso es que el país deje de ser una sorpresa en el béisbol internacional: “Estamos en un nivel parecido a Panamá, Cuba o Canadá. Puerto Rico, en papeles, tiene más jugadores de Grandes Ligas, pero eso no garantiza nada. Nuestro objetivo es pasar a la segunda ronda, algo que no hemos logrado en las dos veces que hemos ido”.
Ese paso a nivel internacional se acortó el 3 de febrero de 2022, cuando Caimanes de Barranquilla —equipo que logra sostenerse gracias a una importante inversión de la empresa privada— conquistó, por primera vez en la historia, la Serie del Caribe para Colombia.
En 2022 Caimanes de Barranquilla gana la Serie del Caribe por primera vez para Colombia 🇨🇴 #VentanaDeCampeones pic.twitter.com/8G98drI2b2
— Ventana De Campeones (@VentanaDeCamp_) February 4, 2024
En ese entonces, José Mosquera era el gerente general del cuadro barranquillero que logró la hazaña. Hoy es el mánager de la selección de Colombia, para él, la actualidad del béisbol colombiano “es terrible”.
“Carecemos de visibilidad. Cuando ganamos la Serie del Caribe fuimos noticia nacional, pero luego de eso nos quitaron el apoyo”.
El dirigente, sin embargo, es optimista de cara al futuro. “La población de colombianos en Grandes Ligas ha bajado. Pero la parte buena es que tenemos casi 200 jugadores firmados en ligas menores. Creo que ahí está nuestro futuro”.
Además, considera que el desarrollo del deporte dependerá en gran parte de su expansión hacia otras regiones del país: “No me imagino si el béisbol empieza a tener una mayor presencia en el interior del país. Creo que eso daría un impulso importante. Bogotá, Medellín y Cali son ciudades potencia”.
Poco a poco, el béisbol colombiano intenta consolidarse en el panorama internacional. Sin embargo, el verdadero desafío sigue estando en casa. Solo así el diamante del país podrá brillar con más fuerza y, por qué no, también en las Grandes Ligas.

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