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En los años 70, a las 10:00 p.m. del 31 de diciembre, mientras algunos acomodaban las espigas y alistaban las 12 uvas, otros estaban pendientes para ver cómo le había ido a Víctor Mora en la carrera de San Silvestre. Esta media maratón, corrida en São Paulo (Brasil) el último día del año, reunía a varios miembros de la familia para escuchar el nombre del corredor colombiano, a ver si lograba cruzar la meta antes que el resto.
La primera vez el Escobita, como se le conocía comúnmente, se llevó el primer lugar en la carrera, una de las más importantes de Sudamérica, fue en 1972. Ese mismo año, además, la estrella colombiana también logró el segundo lugar en la Maratón de Boston, la prueba madre para los corredores del mundo.
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“Yo había hecho buenas marcas cuando corrí por primera vez el Maratón de Boston, terminando de segundo con dos horas y quince minutos. Eso motivó a los organizadores colombianos y a Álvaro Mejía a inscribirme en el maratón de los Juegos Olímpicos de Múnich. Pero, en esa época no tenía todavía la mentalidad de un maratonista”, contó Mora en una entrevista.
El bogotano siguió con su participación en San Silvestre y volvió a llevársela en 1973, 1975 y 1981. La razón por la que Mora no logró ganarla más años de corrido fue por la llegada al escenario de nuevos contrincantes. Entre varios, el también colombiano Domingo Tibaduiza, boyacense que fue ganador de la carrera en 1977.
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“Realmente no alcancé a llegar a la época del atletismo profesional. Nunca fui profesional porque nunca viví exclusivamente del atletismo. Aparte de entrenar y competir, tenía que trabajar porque antes de los años 85-86 era prohibido cobrar y lo que le daban a uno no era de gran significado. Tengo que decir que en general me sentí bien tratado por los organizadores de las carreras”, confesó a los medios.
La vida después de correr
Una vez colgadas las zapatillas, Víctor Mora quedó satisfecho con lo que logró en sus años corriendo. “Me enorgullece haber sido el representante de Colombia. Haber hecho las cosas como las hice. Supe mantener el nombre de mi país bien. Nunca hubo una comunicación de mala imagen de mi parte en el exterior. Siempre llegué con la frente en alto representando a Colombia y así salí”.
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Sintiéndose satisfecho con lo hecho en Colombia, ahora Mora se encuentra viviendo fuera del territorio nacional. Actualmente, a sus 79 años, reside en Brossard, provincia de Quebec (Canadá), desde hace casi 10 años junto a su segunda esposa Dora Janeth y su hija de 13 años, Lina Sofía.
En lo que respecta a lo deportivo, Víctor dejó de entrenar tras una cirugía de cadera a la que fue sometido hace unos nueve años.
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