Publicidad

«El Rally Dakar es una experiencia de vida»

Juan Manuel Linares y ocho colombianos más estarán en carrera. La prueba inicia mañana en Argentina y termina el 18 de enero en Chile.

Juan Manuel Linares.   / Archivo personal
Juan Manuel Linares. / Archivo personal

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Aun en medio del desierto, sabiendo que la carrera había terminado, Juan Manuel Linares ya pensaba en el 2014, en lo que sería su cuarta participación en el Rally Dakar. Había salido con normalidad para la segunda etapa de esta competencia, la más importante y exigente del rally a nivel mundial, pero luego de haber recorrido varios kilómetros el auto que conducía saltó por una duna y encontró un abismo que dejó el carro en pérdida total y a él, junto a su copiloto, con lesiones que no fueron mayores. “Apenas sufrimos ese golpe tan duro lo primero que hicimos fue ver que los dos estuviéramos bien. Luego pasaron otros competidores que pararon para ver nuestro estado pero nosotros les decíamos que estábamos bien, que siguieran que ya habíamos llamado a los rescatistas”.

La espera tardó más de la cuenta. Duraron tres días a la deriva en el desierto aguantado las altas temperaturas del día y las bajísimas de la noche. El agua y las raciones de comida terminaron más rápido que la ilusión de salir vivos de ahí. “Ya todo era incontrolable, me sentía muy débil y acabado, sin embargo, justo en el peor momento llegaron por nosotros. Nos encontraron muy mal, bajo un estado de deshidratación total. Luego viajé a Colombia y estuve varios días hospitalizado porque tenía arena en los pulmones y otras secuelas de las que al tiempo me recuperé”, cuenta Juan Manuel, quien asegura que todas esas circunstancias hacen parte de del Rally Dakar, el cual comenzará mañana en Rosario, Argentina, y en el que además de él estarán otros ocho colombianos. Mateo Moreno, Juan Sarmiento, Marco Saldarriaga, Juan Sebastián Toro y Alejandro Hoyos; en motos. Además de Antonio Marmolejo, Iván Moreno y Federico Mosquera; en autos T1. La aventura terminará el próximo 18 de enero en Valparaiso, Chile y el gran objetivo de Linares y el equipo colombiano Dakar Café de Colombia será terminar.

Su amor por los motores viene desde que era niño. Comenzó a correr en karts a los cuatro años. “Aunque competía siempre amé los rallies. Yo veía el Paris Dakar por televisión cuando corrían en Africa y me parecía un sueño poder estar ahí. Incluso cuando era pequeño mi cuarto estaba lleno de afiches del Dakar”, cuenta el piloto de 44 años.

Luego comenzó a correr rallies de regularidad en Colombia por allá en los años 87 y 88. Por esa época también se internacionalizó y concursó en Ecuador, México y República Dominicana. En 2005 y 2006 logró coronarse campeón nacional y tras ver que tenía el talento suficiente decidió hacer todo lo posible por volver realidad su sueño de niño, estar en un Dakar. “Me demoré varios años en conseguir una empresa que me patrocinara pero en 2010 Café de Colombia creyó en mi para que en 2011 fuéramos”. Ese año debutó en un Dakar pero no pudo terminar porque a su auto se le rompió un embrague. Para 2012 volvió a ir pero esta vez una roca pegó en el tanque de gasolina de su vehículo y nuevamente le tocó retirarse. El año pasado vivió la tragedia antes contada. “El Dakar es como el colegio. Apenas vamos en transición. Ya hice prekinder, kínder y la idea es pasar por ahora a transición. Esta es una carrera que no es solo una competencia de autos sino una experiencia de vida”, asegura Linares, haciendo referencia a que para competir es necesario saber técnicas de supervivencia, convivencia, mecánica estrategia y “un poco de suerte. Nadie tiene la llave mágica. Hay personas que en su primera participación llegan a la meta, mientras que hay otras que llevan yendo ocho o nueve veces y nunca han llegado. El 60% de los participantes que arrancan no terminan la carrera”, resalta.

Según Linares, la experiencia más gratificante que ha vivido en sus años de piloto de rally fue en una prueba que compitió en Rusia. “En medio del desierto me pararon unos rusos. Yo no hablo ruso y ellos no hablaban inglés, sin embargo, ahí por medio de señas nos hacían entender. Yo creía que estaban pidiéndonos algo y uno como colombiano tiene la costumbre que le están pidiendo plata, así que ya estábamos alistando la billetera cuando de pronto uno de ellos sacó del bolsillo una foto de Juan Valdés. Lo que quería era café. Nosotros llevábamos en el carro unas libras y se las dimos. Ellos nos abrazaron y nos dejaron seguir. Fue muy gratificante saber que el café colombiano lo piden hasta en la mitad del desierto ruso. Ojalá pase algo igual en el desierto argentino, chileno o boliviano, por donde pasará el Dakar 2014”.

lmontenegro@elespectador.com

@luisguimonte

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido