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Los cambios de gobierno, en el deporte, siempre traen consecuencias. Ya sea por la inversión en ciertas disciplinas, la construcción de nuevos escenarios o la elección de entrenadores. Esa última es la principal razón para que el entorno de las pesas en Colombia esté en líos.
Óscar Figueroa, el mejor pesista que ha tenido nuestro país, el pasado miércoles mostró su inconformidad por la elección de un tercer entrenador para la selección de Colombia de pesas.
La mayor molestia para el medallista olímpico de oro en Río 2016, pues ganó en los 62 k, es que el elegido por William Peña, presidente de la Federación de Levantamiento de Pesas, es un extranjero: el ruso Boris Burov.
“Para mí es inaudito y humillante con los entrenadores nacionales que día a día hacen un muy buen trabajo en sus municipios y regiones”, señaló molesto Figueroa en diálogo con El Espectador.
El antioqueño, de 35 años, criticó el nombramiento mientras se prepara en Cali para llegar a Tokio 2020. Volvió del retiro con la idea de convertirse en el primer deportista colombiano en disputar cinco citas olímpicas.
Más allá de que no sea un colombiano el que ocupe el cargo, lo que más le preocupa a Figueroa es la nacionalidad.
“Nosotros en pesas hacemos parte de la élite del mundo, estamos entre las mejores cinco selecciones. Rusia no está bien en temas de dopaje. Esta semana, en el campeonato europeo, se presume que un ruso tendría un nuevo caso. Si les sale un dopaje más ya se quedan expulsados de Tokio 2020”, señaló Figueroa.
Precisamente, el dopaje es la principal razón para que el elegido sea un extranjero. Con el relevo en la dirección de Coldeportes, pues Ernesto Lucena fue nombrado el año pasado por el presidente Iván Duque, las cosas cambiaron.
“Nosotros le presentamos una propuesta al Comité Olímpico Colombiano y a Coldeportes para que Jader Manjarrés fuese el entrenador auxiliar de Oswaldo Pinilla en la selección. Él es un hombre que ha formado a varios campeones panamericanos, sudamericanos, bolivarianos y hasta medallistas olímpicos. En Coldeportes me dijeron que no podíamos tenerlo en cuenta porque él tiene unos casos de resultados analíticos adversos: los de Mauricio Caicedo y Yeison López”, argumentó el dirigente Peña.
Después de esa respuesta comenzó la búsqueda del nuevo entrenador. En Colombia hay muchos, entre los nombres que sobresalen está el de Diego Fernando Salazar, el favorito de Figueroa y medallista de plata en Beijing 2008. La otra candidata para muchos es María Isabel Urrutia, la primera colombiana en lograr un oro en unos olímpicos, pues fue primera en Sídney 2000, y quien ahora es la entrenadora de la selección de Bogotá de pesas. “Si María Isabel cumple con los requisitos académicos obviamente que tiene todos los méritos del mundo para hacerlo. Ella tiene más de veinte años como profesional y la selección de Bogotá que ella dirige en este momento tiene el 30 % de la selección Colombia de mayores”, sostuvo Figueroa.
A pesar de los opcionados, según Peña el elegido no puede ser un colombiano por un tema de regionalismo. “Si traíamos a uno de Bogotá, el del Valle se molesta; si es del Valle, en Antioquia pelean y así pasa en varios lados. Muchas veces los entrenadores de acá no tienen la suficiente entereza para elegir a alguien sin preferir a nadie de su región”, lamentó Peña.
En Fedepesas solicitaron hojas de vida de personas de diferentes nacionalidades. Llegaron perfiles de entrenadores de Bulgaria, Rusia, China y hasta Bielorrusia.
“Encontramos gente muy buena, pero no hablaban nada de español y el contrato es por solo diez meses. Entonces si traemos a alguien que no habla el idioma, difícilmente podrá hacer algo. El presidente de la federación rusa es quien me recomendó a Boris. Él trabajó cinco años en el club de pesas más importante de su país, tiene maestría y doctorado, además cuenta con la experiencia deportiva. Aparte, habla perfecto español”, aseguró el timonel de Fedepesas.
La idea es que Burov trabaje en conjunto con Pinilla y que, como solicitó Coldeportes, forme a los entrenadores nacionales en el tiempo que dure su contrato.
Burov, de 48 años y nacionalizado ecuatoriano, siempre compitió para el país sudamericano. Fue medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Santo Domingo, en 2003. En los olímpicos de Sídney fue décimo en la final de los 105 k, mientras que su mejor figuración en un campeonato del mundo fue la sexta posición. Más allá de los resultados, Burov es querido en Ecuador por ayudar a fomentar la halterofilia y hacer crecer el deporte, falta ver si esa misma labor la podrá ejecutar en Colombia, un país acostumbrado a ganar medallas en pesas.