El serbio revalidó su título tras superar con parciales 6-3, 5-7 y 6-4 al británico, cuya buena racha finalizó; acumulaba 28 partidos oficiales sin perder.
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Pero la rivalidad deportiva no impide que la caballerosidad se haga presente. Así lo demostró Murray, que se preocupó ante una…
Pero la rivalidad deportiva no impide que la caballerosidad se haga presente. Así lo demostró Murray, que se preocupó ante una caída de su contrincante e intentó ayudarlo. (Más del tenis, aquí)
Djokovic trastabilló, se golpeó en la cabeza, tomó aire y se volvió a levantar, mientras el público aplaudía con fuerza el gran gesto de Andy. Deportividad pura.