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Hay una Colombia que crece fuera de sus fronteras. David Alonso nació en España, pero corre para la bandera del país de su madre. El año pasado la llevó a lo más alto del podio en Moto3 y este 2025 le dio al país del Sagrado Corazón su primera victoria en Moto2.
Alonso, de apenas 19 años, hizo que un país acostumbrado a ver ciclistas se animara a entender cómo funciona otro deporte sobre dos ruedas. El motociclismo volvió a ser parte de la agenda deportiva no solo porque los colombianos encontraron un representante en una de sus categorías, sino también porque se trataba de un campeón.
Así como nosotros hemos aprendido qué es MotoGP y cuáles son sus categorías, David Alonso se ha puesto en la tarea de conectarse más con sus raíces. Al crecer al otro lado del Atlántico, su conexión con el país era principalmente a través de Sandra Milena, su madre, oriunda de Bucaramanga. De ella recibió una breve introducción de lo que significa ser colombiano, pero en los últimos dos años ha tenido una inmersión más profunda en la materia. De ella aprendió la frase “para atrás ni para coger impulso”, que define como su filosofía.
Su camino lo convirtió en un referente nacional. Y acá lo han recibido con los brazos abiertos en sus visitas. No se trata ya del país de su madre, es el suyo también. “Me siento como en casa y me siento muy arropado cada vez que vengo acá. Siento mucho cariño con Colombia aquí y por eso me gusta tanto venir”.
El hoy integrante de Aspar Team está llamado a ser protagonista en este deporte. En España lo llaman Baby GOAT, un apodo que no solo alude a su juventud, sino a sus resultados: GOAT en inglés (además de cabra) representa las siglas de Greatest Of All Time (el más grande de todos los tiempos). Es una maleta difícil de llevar, pero el colombiano está ansioso de llevarla hasta el final.
Su crecimiento en Moto2
El año de David Alonso en Moto2 no se puede explicar solo con estadísticas, aunque estas ayuden a entender el punto de partida. Fue una temporada de transición, aprendizaje forzado y pequeñas conquistas que, vistas en retrospectiva, marcaron el paso de un campeón precoz a un piloto en construcción dentro de una nueva categoría todavía más exigente.
Alonso llegó a Moto2 con el peso de su antecedente; campeón del mundo de Moto3 en 2024. El colombiano asumió el salto sabiendo que los títulos no garantizan resultados inmediatos en una competencia distinta. Las motos pasaron a ser más pesadas; las carreras, más físicas. Los márgenes de error se reducen hasta volverse invisibles.
Desde el comienzo, el plan fue claro. No se trataba de ganar de inmediato, sino de aprender. En las primeras fechas, ese proceso fue desafiante. Las carreras iniciales terminaron sin puntos y con sensaciones todavía lejanas de lo competitivo. La categoría le exigía otra lectura del ritmo y el desgaste.
Si hubo un momento que cambió la forma de manejar de Alonso; fue en el Gran Premio de las Américas, en la tercera ronda, disputada en marzo. “De repente sentí un boom: conseguí sacarle los secretos a la moto y conducir de una manera muy diferente. Vimos una luz al final del túnel que no veíamos antes. Fue el verdadero comienzo de la Moto2 para mí”.
Fue de menos a más y llegó su recompensa. La foto que mejor resume ese salto es la que le tomaron en Hungría. En el Balaton Park Circuit, el pasado 24 de agosto, el colombiano conquistó su primera victoria en Moto2.
“Las primeras veces de cualquier cosa siempre son especiales. La primera victoria en Moto2 es algo que siempre recordarás, porque confías en ti para hacer algo que nunca has hecho. No tienes nada de dónde agarrarte, y por eso es tan especial”. Ganar por primera vez en una categoría nueva es atravesar una barrera mental definitiva.
A pesar del inédito triunfo colombiano en la categoría, encontrar regularidad era también otro reto en sí mismo. Puntuó en la mayoría de las carreras que tuvo por delante y al final cerró la temporada en el noveno lugar de la clasificación general, con una victoria y cinco podios, tres de ellos en la recta final.
“Al final era parte del proceso, tenía que adaptarme a la categoría y a la moto. Las cosas llegaron cuando tenían que llegar, y cuando llegaron las disfrutamos mucho. Ese momento nos sirve mucho para el año que viene”, explicó el colombiano.
Memoria fotográfica
Sin embargo, antes de Moto2 hay una imagen que todavía lo detiene. La del título mundial de Moto3 en Japón, tomada en octubre de 2024. Alonso se quedó mirándola unos segundos y trató de poner en palabras lo que sintió entonces.
“Yo creo que en ese momento estaba como en una nube. Todavía no lo estaba creyendo del todo. Ese día parecía que iba borracho sin ir borracho, ¿sabes? Como cuando vas ahí y no te terminas de creer lo que está pasando”. Esa nube emocional marcó el cierre de una etapa y, al mismo tiempo, el inicio de otra.

Cuando se le pregunta qué foto quiere ver el próximo año, Alonso no duda. La del título, pero con un número distinto. Un dos en lugar del tres. No suena a promesa ni a presión. Suena a alguien que entendió por dónde va el camino y tiene la confianza de que será el primero en completarlo este 2026 que está por arrancar.
Entre las fotos que han capturado la evolución del colombiano en el motociclismo, una presencia constante en varias de ellas es la de Nico Terol, director deportivo del Aspar Team. El español también corrió como profesional y fue en 2011 campeón del mundo de motociclismo de velocidad de 125 cc. Fue también la persona que descubrió a Alonso.
En un deporte en el que las decisiones se toman a alta velocidad, contar con una figura que conoce la ruta es tan importante como el talento. “Es como mi hermano mayor, y paso mucho tiempo con él, fuera de la pista, fuera de las carreras. Desde que tenía 11 años estoy con él, así que ya ha pasado bastante tiempo, nos conocemos mucho”.
Hay otra imagen que conecta pasado y presente. Una foto de 2017 junto a Marc Márquez, quien no solo es el campeón de MotoGP —máxima categoría del motociclismo—, sino que también lo logró en otras seis ocasiones. Al ver la foto que le pidió hace unos ocho años, Alonso se sorprende y sonríe.
En ese entonces era apenas un niño admirando a su ídolo, pero ahora puede decir que entrenan juntos y han desarrollado cierta cercanía. “¿Quién me lo iba a decir en ese momento? Que podía estar ahora llamándole y entrenando juntos”, reconoce Alonso. Ahora uno de los pilotos más grande de la historia es parte de su realidad, no como una casualidad, sino como una consecuencia.
La idea es que más pronto que tarde Márquez pase a ser también un rival. El norte del colombiano está en MotoGP. En caso de llegar sería el segundo piloto tricolor en lograrlo. El primero fue Yonny Hernández (2012-2016), pero más allá de eso, en Alonso está la presión de llevar a Colombia todavía más arriba.
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