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El público de las tribunas del Complejo Acuático César Zapata fue testigo de cómo Nicolás Tascón se colgó la medalla de bronce en el Solo Libre Masculino de la primera parada de la Copa Mundo de Natación Artística de Medellín 2026. Detrás de esa presentación hubo meses de preparación para el joven vallecaucano, aunque cualquier desprevenido pudiera pensar que todo se resumió a una prueba de apenas un par de minutos.
Cuando escuchó su puntaje, 158.8025, y vio el lugar que había logrado en el podio, en comparación con lo que fue su rutina, no tenía nada preparado. Lo que pasó por su cabeza fue una sensación de “¿esto es real?”. Entró en shock, como si alguien tuviera que pellizcarlo para convencerlo de que la presea era suya.
Esa medalla representó la validación de su esfuerzo. Su ejecución, resistencia y control mental. “Era increíble, no tenía palabras para decir lo que estaba sintiendo en ese momento. Para mí fue una emoción muy grande”, comentó Tascón en diálogo con El Espectador.
La rutina con la que subió al podio tiene un lugar especial guardado en su memoria por la canción elegida: “You Can’t Take Me”, de Bryan Adams, que puede interpretarse como “No puedes dominarme”, el cual es el tema principal de la película “Spirit: el corcel indomable”. Esa música lo acompaña desde su tierna infancia. “Me transmitía muchas emociones y, no sé, me hacía sentir como que todo es posible con fuerza y metiéndole ganas. Soy muy fan, la he repetido varias veces, me encanta, por eso la elegí”.
En Medellín, el mayor desafío no fue empezar con potencia, sino sostenerla. Mantener la fuerza durante toda la rutina, administrar la energía, seguir el guion establecido con su entrenadora ante las miradas atentas de los jueces. De fondo sonaba la música de Adams, que entre otros apartes decía: “Nunca nadie me va a dominar, yo voy a pelear, no me rendiré”.
En el montaje de una rutina puede tardarse entre una y tres semanas. Pulirla, sentir complicidad con la música y transmitir emoción a los jueces puede tomar tres meses más. Y antes de una competencia nacional, la preparación puede extenderse cuatro o seis meses para apenas dos minutos y medio en escena. Cada detalle, como los tres segundos en los que hay que dejar las piernas en posición vertical, cuenta para evitar una penalización.
A la exigencia se sumó la altura. Medellín está por encima de Cali, y la resistencia cambia. La preparación incluyó trabajo específico para soportar la presión y la apnea. En la natación artística, la ejecución —la limpieza de piernas, ángulos y tiempos— puede marcar la diferencia entre una medalla y el cuarto lugar.
Tras la tensión competitiva hubo un instante profundamente humano. Apenas confirmó su medalla, Nicolás buscó a Gustavo Sánchez. Lo hizo con emoción genuina. Lo admira. Es su compañero de selección y una referencia dentro del equipo. Necesitaba agradecerle. “Ha sido como mi padre, por decirlo así, en la natación artística. Cuando recién ingresé ahí al club y a la Liga del Valle, él me acompañó en ese proceso. Me enseñó muchísimas cosas que realmente, al día de hoy, sigo aplicando. Siempre me ha brindado su apoyo”.
Para el niño que un día de 2019 escuchó música en un parlante subacuático en una piscina de Cali, esos esfuerzos lo llevaron a ser hoy medallista mundial y una de las revelaciones de la primera parada de la Copa Mundo de Natación Artística. Detrás de ese bronce hay una historia que empezó lejos del agua. Antes de encontrar su lugar en las piscinas, Nicolás, hincha del Deportivo Cali, fue un niño que jugaba fútbol, pero luego descubrió que le gustaba más verlo que practicarlo. También probó con el ciclismo de pista, pero el velódromo estaba bastante lejos de su casa y le era difícil cumplir con los horarios.
Como sufría de rinitis alérgica y no sabía nadar, el agua le llamó la atención. A los 11 años insistió en aprender, y fue con su mamá a la Liga de Natación de Cali, donde hizo el curso básico durante unos meses y quedó habilitado para elegir una modalidad. Entre waterpolo, natación de carreras y clavados, una escena lo cambió todo. Vio entrenar al equipo de mayores de natación artística del Valle. Fue amor a primera vista.
Había un detalle evidente en esa modalidad, pero no se intimidó. Le consultó a su mamá si podía, y ella le dijo: “Pues yo no veo hombres”. Insistió por la natación artística y le comentaron en un principio que no, que eso era de niñas. “Siempre me han dicho eso, que es algo femenino, pero me quería ir a la parte artística. Su propio nombre lo dice, no es algo de género o de sexo, sino que es artístico, es expresar tus sentimientos a través del cuerpo”.
Los muros que encontró los derribó y se sumergió, nunca mejor dicho, en esta disciplina. En ese proceso ha sido clave el acompañamiento de sus entrenadoras. Para los eventos en los que compite con la bandera de Colombia ha trabajado con Jennifer Cerquera, mientras que para representar al Valle del Cauca ha sido clave la guía de Janeth Hatiusca.
El balance para Colombia en la Copa Mundo de Natación Artística fue positivo. La delegación nacional conquistó cuatro medallas: dos de plata y dos de bronce. Al metal conseguido por Tascón se sumaron la plata del equipo libre, la plata en el dueto libre mixto (Gustavo Sánchez y Emily Minante) y el bronce del equipo acrobático.
“Fue un espectáculo. Los amigos que tengo y deportistas de otros países que conozco me dijeron que Medellín está muy lindo, muy bien organizado, que su gente era muy acogedora. Que lo único que falló fue el clima, realmente, porque el primer y el segundo día llovió de una manera impresionante”.

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