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Una de las críticas más férreas hacia la Liga Profesional de Baloncesto es la falta de competitividad. En las últimas siete campañas, Titanes de Barranquilla ha dominado a placer el campeonato y nadie les ha ganado el título. Y, aunque algunos estuvieron cerca, lo cierto es que desde su fundación en 2018, ningún equipo en Colombia ha podido hacerle frente a los atlanticenses, que llevan siete títulos al hilo, nunca han sido derrotados y su invicto es una marca en Latinoamérica.
Ese dominio, apabullante, demuestra a Titanes de Barranquilla como una de las instituciones deportivas más sólidas del país. Una estructura con músculo financiero, que cuida de sus jugadores y les da garantías económicas y profesionales. Esa es una de las claves del éxito porque, además, cultivan nuevas generaciones de basquetbolistas con el fomento a la formación de divisiones menores.
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Cada vez que se reinicia el campeonato hay promesas de lucha, pero lo cierto es que el equipo que dirige el entrenador Tomás Díaz siempre se impone. Esta temporada no parece que vaya a ser la excepción: Titanes de Barranquilla nuevamente es el gran favorito de la Liga WPlay, que empieza este viernes, a las ocho de la noche (Win Sports), con el duelo entre los vigentes campeones y Corsarios de Cartagena.
El Espectador habló con el presidente de los heptacampeones, Alberto Caparroso. Dominado el panorama nacional, los barranquilleros quieren expandir su dominio a niveles internacionales. Ahí, está una de sus grandes deudas, porque a pesar de que en Colombia nadie los frena, más allá de nuestras fronteras, todavía falta mucho para aspirar, por lo menos, a ser competitivos.
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¿Cómo confeccionaron la nómina este año?
Hay dos ideas claves. Nuestro principal objetivo es la Liga Sudamericana, en la que quedamos en tercer lugar el año pasado. Ese fue un hito importante para Colombia y nos hizo darnos cuenta que tenemos que guardar algo de presupuesto para ese compromiso. Eso, por un lado. Por el otro, Atlántico clasificó por primera vez, desde el año 92, a los Juegos Nacionales y es nuestra obligación, como referentes del baloncesto de nuestra región, abrir espacio para algunos de los jugadores que van a competir por nuestro departamento. Queremos dejar una herencia al departamento, no solamente ganar con jugadores de afuera. Por eso, casi el 50% de la plantilla van a ser de ese proceso de selección Atlántico.
Jugadores como José Ortega, Alejandro Torrenegra, Samuel Seoanes, Diego Miranda o Edwin Ochoa. Pero, además, estarán por supuesto Soren de Luque y Andrés Carmona, jugadores de la selección de Colombia, y también José Lozano y Jesús Medina. A esa nómina hay que sumarle a nuestro capitán Ernesto Oglivie, que llegará tarde porque está peleando el título en Uruguay. También vendrá el argentino Federico Aguerre y Juan Ignacio Laterza, y estamos vusxabdo un “tres” en Argentina. No lo hemos definido porque estamos esperando que se definan los eliminados de la liga de allá. Cuando eso pase, sumaremos otro refuerzo en esa línea.
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Creo que eso nos da un plantel sólido para pelear por el título. Será un equipo no tan costoso, pero que le dará darle espacio a los jugadores de la selección de Atlántico y, obviamente, nos permitirá cumplir con las exigencias de nuestra afición.
¿El plano intencional es una deuda de Titanes?
Sin duda. Sentimos que es una deuda y que no lo hemos logrado por pequeños detalles. De pronto, para nuestro nivel en Colombia eso no se notan, pero a nivel internacional nos hace falta rodaje.
Pasó el año pasado…
Sí. Nos falta disciplina. El año paso pasamos, antes de las a semifinales en la Liga Sudamericana, le ganamos a dos brasileños: Unifacisa y Bauru. Pero, en las semanas siguientes, pasó mucho tiempo. Debimos ser más exigentes, tuvimos mucho esparcimiento que nos cobró factura. Lo mismo nos pasó en la Champions League, en la que no tuvimos una buena selección en la nómina. Creo que a nivel internacional no te puedes equivocar. Colombia nunca ha ganado un título internacional en el baloncesto, de ninguna categoría y de ningún nivel en clubes. Creo que somos los llamados a hacer eso y lo vamos a seguir intentado.
Cuando Caimanes de Barranquilla ganó la Serie del Caribe, eso lo que llevó el equipo a una victoria sin precedentes.
Eso fue impresionante y se vio cómo eso influyó en el público y la atención de la ciudad. La gente se interesó más por el béisbol. Por eso, también creemos que tenemos esa deuda. Es el objetivo, estamos destinando el 35% de nuestro presupuesto para la liga y guardaremos el 75% para cuando lleguen los torneos internacionales para traer el mismo equipo con retoques que nos permitan ir por la revancha. La Liga Sudamericana es el primer paso, para consolidarnos ahí y después pensar en la Basketball Champions League, que es el nivel más alto.
¿Cómo fue volver a acercarse al público?
Fue muy bonito. Nos sentimos muy a gusto en nuestra casa. Nosotros tenemos un coliseo pequeño, pero el tema de poder desarrollar una vinculación con los fanáticos es fundamental, porque nosotros los equipos profesionales vivimos de los fanáticos. Todavía, nos falta fidelizar a esa gente, que compren las boletas y que tengamos el estadio lleno. No solo en los partidos importantes, también en los partidos que no son tan atractivos. Al principio la asistencia es baja, pero en los playoffs se llena mucho. Nos ha perjudicado que la mayoría de los siete títulos no los ganamos en casa y además estuvo la pandemia y las burbujas, pero estamos haciendo ese trabajo y es otro de nuestros grandes objetivos.
¿Cómo no acostumbrase a ganar y mantener viva la competitividad?
En la medida que tú vas ganando, los jugadores de tu base a la temporada siguiente quieren ganar más. Los jugadores o el cuerpo técnico, después de los logros, quieren ganar más. Es lógico. Y un jugador, por ejemplo, como Jonathan Rodríguez, que está desde el principio, no gana lo mismo que ganaba al principio. Por eso, hay que priorizar para mantener la ilusión a la par de la competitividad. Trataremos de defender la Liga, pero tenemos que ser más eficientes en los costos del equipo y tenemos que empezar a darle más oportunidades al baloncesto local. No solo nos ayudará a generar afición, también nos ayuda crear una base de jugadores propios con alto nivel de exigencia. Esa búsqueda nos motiva y lucharemos por ese objetivo.
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