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«Estoy cerca a la cúspide»

Perfil de Jimmie Johnson, el flamante campeón de la Nascar que va camino a convertirse en leyenda de esa categoría automovilística.

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Pocas veces en el deporte se da que un atleta consiga enlazar cuatro títulos en línea en su especialidad y si vamos al automovilismo son muy pocos los pilotos que han logrado mantener semejante nivel de hegemonía. En la Fórmula Uno lo han hecho Michael Schumacher y Juan Manuel Fangio, en el motociclismo Valentino Rossi y en el mundial de Rallies lo sigue haciendo el francés Sebastian Loeb. En la Nascar, Jimmie Johnson es el equivalente de esas grandes figuras.

Sin embargo, la diferencia es que en la Copa Sprint en la que él compite desde 2001, primero hay muchos más rivales y segundo la competencia es bastante más cerrada, pues las reglas técnicas restringen al milímetro lo que los equipos pueden hacer técnicamente para marcar diferencia con sus máquinas, contrario a lo que sucede en la F-1 o la Moto GP, en la cual existe una mayor holgura en ese sentido.

Johnson, quien nació en California hace 34 años, ha sido desde niño un competidor. Su inclinación inicialmente estuvo hacia las dos ruedas, donde participó desde los cinco años, logrando títulos en carreras de motos sobre tierra. Luego hizo el cambio a las cuatro, corriendo en varias series, hasta dar el salto luego a las series nacionales ASA. Allí se destacó como el mejor novato y paralelamente hizo su debut en la segunda división de Nascar, donde compitió en forma permanente desde 2000.

Ese mismo año, durante una sesión de pruebas en Darlington, conoció al entonces tricampeón de la Copa Sprint, Jeff Gordon, quien acompañaba al hijo de su jefe Rick Hendrick, en ese entonces piloto de dicha categoría y al que le llamó la atención la línea que describía el auto N° 92 de Johnson. Luego, al conocerlo, le impresionó saber que era la primera vez que manejaba allí. Fue cuando todo empezó, pues Gordon lo recomendaría con su jefe y en 2001 lo vería debutar en la Copa Sprint como su compañero de equipo en el Hendrick Motorsports.

Desde entonces, Gordon lamenta un poco haberle abierto la puerta a Johnson, pues en los ocho años en los que ha corrido de tiempo completo en la máxima división de Nascar, ha logrado cuatro títulos. “Como piloto es un poco frustrante porque yo gané el título por última vez en 2001, cuando Jimmie corrió su primera carrera con nosotros, me vio lograr mi cuarto título, después terminé por delante en el campeonato 2002, pero creo que desde entonces siempre he quedado detrás suyo”, admite Gordon.

Las estadísticas de Johnson son excepcionales, especialmente desde la implementación del formato del Chase, en el que ha ganado el 30% de las carreras que ha disputado, cifra sin par en la categoría. “Creo que va a reescribir los libros de récords de Nascar”, dice Rick Hendrick, propietario del Hendrick Motorsports, que este año con Johnson, Mark Martin y Gordon, hizo el 1-2-3 en el campeonato de la Copa Sprint.

“A la hora de tener la preparación física óptima o enfocarse en el equipo y su trabajo, creo que no hay nadie como Jimmie. Está muy comprometido con el éxito y lo demostró el año pasado cuando teníamos unas vacaciones planeadas, que en esta categoría son realmente pocas las oportunidades para tenerlas. Yo estaba con él y su esposa en Key West, pues íbamos a ir a pescar. Sin embargo, después de una mala carrera en las Vegas, el domingo anterior a este viaje, él no lo pensó dos veces y canceló todo para ir a la pista a probar el auto”, agregó su jefe.

Johnson, por su lado, cree que sus logros ya le dan un lugar especial en la historia de Nascar y solamente ve por encima a los legendarios Richard Petty y Dale Eanhardt, ambos siete veces campeones. Pero ninguno de ellos logró cuatro títulos consecutivos tan temprano en su carrera. Petty corrió durante 35 años, Earnhardt por 27 y el tetracampeón apenas lleva nueve en la máxima división.

“Conseguir esto que nadie más ha hecho antes me pone cerca de la cúspide”, dice Johnson, quien siente “que los siete títulos de Dale Earnhardt, los de Richard Petty y sus 200 victorias, los pone a ambos en los más alto. Ojalá mi palmarés pueda algún día estar a la par con lo conseguido por ellos, pero creo que nos acercamos y lo mejor es que no hemos terminado todavía”.

Sin embargo, su repetido éxito ha traído consigo cierta connotación negativa. Los medios americanos creen que son necesarios cambios en el formato de competencia, pues según ellos, el dominio de Johnson y su equipo está aburriendo al público, tal como lo hiciera Schumacher con Ferrari en la Fórmula Uno.

“En cualquier deporte, en el fútbol (americano) por ejemplo, mucha gente odia a Los Patriotas o a los Yankees en el béisbol porque han ganado mucho y de forma consecutiva. La verdad no me importa ser ese villano. Si no les gusta que gane tanto y me odian por ello, creo que es algo con lo que puedo vivir. La gente prende la televisión para ver ganar otra vez a Tiger Woods o a Roger Federer. Yo en Nascar estoy haciendo lo mío”, advierte el nuevo monarca.

Junto al jefe de equipo, Chad Knaus, definitivo en su éxito continuo, Jimmie Johnson está haciendo historia. Rick Hendrick cree que la próxima generación será la que dé el real valor a lo que él está consiguiendo, mientras muchos de sus rivales creen que él simplemente tiene el mejor auto y el mejor equipo, pero subestimar la consagración ajena es algo común en este deporte de egos.

Obviamente el campeón tiene el suyo, pero lo cierto es que parece ser tan bueno como sus números lo demuestran.

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