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Ángel Barajas dice que ha tenido que acostumbrase al hecho de volverse medallista olímpico. Todavía le parece ayer cuando se colgó la plata en los Juegos Olímpicos de París 2024 en las barras fijas de la gimnasia artística. Lo que más recuerda de esa tarde, sin embargo, no fue el triunfo. El podio fue la culminación del trabajo de toda una vida, pero la imagen que más tiene viva es la de su mamá, llorando entre el público.
“Yo le había dicho a ella que tenía que estar ahí, cuando yo compitiera en mis primeros Juegos Olímpicos”, le dijo a El Espectador en la ceremonia del Deportista del Año 2024, en la que fue galardonado como el atleta más destacado de la temporada en la categoría de mayores.
Su plata olímpica, histórica y sin precedentes para el deporte colombiano en una de las disciplinas más importantes de las justas, lo llevaron a ser merecedor del máximo premio en la gala. Esa medalla es la que no olvida: “Quedará para siempre ese día en mi memoria. Nunca lo voy a olvidar, ni la prueba ni estar ahí con mi mamá, que es la que nunca me ha abandonado”.
Entrevista a Ángel Barajas, el Deportista del Año
Primero, felicitaciones por el premio y por estar aquí. El año pasado ya había ganado el premio en la categoría joven, pero estaba en esa preparación para los Juegos Olímpicos y no pudo venir. ¿Cómo se siente ser reconocido y estar aquí en los Premios al Deportista del Año?
Bueno, me siento, primero que todo, agradecido por la oportunidad de estar acá. Como dijo, el año pasado estuve invitado, pero por compromisos no pude asistir. Pero bueno, estar aquí ahora de verdad me hace sentir feliz.
En esa ocasión, hace un año, vino su mamá. Hoy repite. ¿Qué tan importante es tenerla cerca en este proceso y compartir estos momentos con ella?
Sí, claro, mi mamá siempre ha estado ahí desde que arranqué en la gimnasia. Me encanta que me acompañe a este tipo de eventos. Aprovecho estos momentos para compartir tiempo con ella, porque muy poco puedo hacerlo.
Ángel, ¿cómo cambió su vida después de convertirse en medallista olímpico?
Bueno, me costó mucho adaptarme a todo lo que surgió. Las invitaciones, los compromisos y los eventos. Pero creo que me gusta, hay que disfrutar este momento y todo lo que venga ahora.
Aunque hoy no puede estar aquí, también fue reconocido Jairo Ruiz como el mejor entrenador. ¿Qué importancia tuvo él en su proceso, especialmente en la preparación para París?
Con el profe hemos trabajado juntos por más de diez años. Hicimos una gran preparación para estos Juegos Olímpicos, y él fue un punto clave en el resultado que conseguimos. Es muy importante que se reconozca su labor, esfuerzo y dedicación.
Hablando de esa preparación tan intensa, también terminó pasándole factura, como vimos con la operación de su pie. ¿Cómo vivió ese proceso y qué tan desgastante fue?
Antes de la clasificación me estaba preparando y, por querer aumentar la dificultad, tuve una mala caída. El pie empezó a doler, pero no sabía qué era. Competí así, y después de los Juegos me hicieron una resonancia donde se confirmó que tenía el ligamento del peroné roto. Pero bueno, creo que Dios sabe cómo hace las cosas, y al final lo tomé como unas pequeñas vacaciones, por así decirlo.
¿En los Olímpicos fue clave centrarse en la rutina de barras fijas?
Bueno, fue por decisión técnica. No teníamos tiempo para preparar todos los aparatos; llevaba casi seis meses sin practicarlos. Para buscar el cupo, se hizo una competencia interna por aparatos, y decidimos enfocarnos en barras y paralelas, que eran donde había más posibilidades. Todo estaba estudiado para maximizar nuestras opciones.
Para quienes estuvimos en París, fue muy especial ver a su mamá allí. ¿Cómo vivió ese momento y cuál es el recuerdo más bonito que le queda de esos Juegos?
Yo le había dicho a mi mamá que cuando fueran mis primeros Juegos Olímpicos quería que ella estuviera allí. Gracias a Dios pudo ir. Creo que ese momento se me quedará grabada para toda mi vida. El tenerla ahí, apoyándome y viendo el resultado, fue muy especial. Sé que la hice feliz, y eso me llenó de alegría.
También quería preguntarle por la importancia de su logro, teniendo en cuenta que su referente fue Jossimar Calvo. Lo que hizo fue histórico: una medalla en gimnasia. Pero había un legado previo que también recogió, ¿verdad?
Sí, Jossimar Calvo estuvo conmigo en la preparación para buscar el cupo a los Juegos. Es uno de mis referentes, diría que es como un papá para mí, porque crecí prácticamente con él. Sé que, para el futuro, juntos podemos alcanzar el resultado que todo el equipo espera, y estamos trabajando para eso.
Ángel, ¿cómo mantiene ese impulso al inicio de una carrera tan prometedora? ¿Cómo ve su futuro y en qué se está enfocando?
Ahora estoy preparándome para hacer el ciclo olímpico de la mejor manera posible y buscar el cupo para los próximos Juegos Olímpicos. La meta es no ir solo como deportista individual, sino llevar al equipo completo.
¿La preparación será acá en Colombia o fuera del país?
Eso ya será decisión del profe. Dependerá de lo que él y el equipo consideren mejor.
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