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A los 11 años, Jersy Puello recibió de sus padres unos patines como regalo de Navidad. Apenas se los entregaron, ella, en las calles de su barrio en Cartagena, empezó a dar sus primeros pasos montada en ellos. Los papás, al ver las cualidades que tenía su pequeña hija, decidieron inscribirla en la escuela Formación Élite de Bolívar. Tan sólo seis meses duró en las clases antes de dar un paso definitivo en su carrera: entrar al club de la escuela deportiva.
Jersy recuerda que “al principio no me gustaba el patinaje, lo hacía solo para darles gusto a mis padres. Sin embargo, cuando al año y medio de estar entrenando y ganar mi primera medalla vi que tenía futuro en el deporte, empecé a entrenar muy duro para lograr mis metas y sueños que me había propuesto. Gracias a Dios y al trabajo fuerte, los pude conseguir”.
Como todo niño que se dedica a la actividad deportiva Jersy tenía un ídolo: “cuando me involucré en el patinaje miraba mucho a Berenice Moreno, me gustaba cómo corría y su manera de competir. Fue una persona que le dio muchas alegrías a todo el país, soñaba ser como ella y poder superarla. Gracias a Dios lo pude hacer”.
Desde muy pequeña su carrera deportiva ha estado marcada por medallas y títulos. Al mirar hacía atrás no duda en afirmar que “mi vida ha sido maravillosa, ser 27 veces campeona del mundo es algo increíble. Me puedo retirar con la alegría de ser la mujer con más campeonatos mundiales, no sólo en Colombia, sino en todo el mundo”, afirma con una sonrisa.
De todas las medallas que ha conseguido en su vida, tiene dos que lleva en el corazón de manera muy especial. La primera en 2003, cuando en la categoría júnior ganó en la prueba de relevos y fue el punto de partida para convertirse en leyenda y la última que ganó en este mundial. “Yo no estaba lista para competir en este año, así que cuando gané, la celebré muchísimo. Fue una bendición ganar mi título mundial 27”.
Esta cartagenera, de 28 años de edad, está agradecida con su familia por haberla apoyado, pero tampoco se olvida de su entrenador de toda la vida, Abel Morales. Fue él quien me ayudó toda la vida. Lastimosamente durante nueve años nos tuvimos que separar para buscar un mejor futuro en el patinaje. Con él empecé mi carrera y me llevó a tener mis sueños y metas, siempre le voy a agradecer por ser el apoyo en los momentos buenos y malos”.
Sobre la ayuda que recibe el patinaje en su región y en el país, Puello afirma que “en Bolívar hay un proceso que se ha realizado muy bien, hay grandes corredores que han llegado muy lejos a nivel nacional, siempre la Gobernación nos ha apoyado en todos los momentos. A nivel nacional tenemos patinadores que cuentan con mucho talento y que pueden conseguir todo lo que yo he ganado. Me puedo retirar con la tranquilad de que los triunfos seguirán llegando”.
Jersy sabe que su exitosa carrera deportiva está cerca de terminar y en su cabeza ya tiene lo que quiere hacer en su futuro. “Se me ha pasado por la mente retirarme, debo tener la cabeza clara para tomar esa decisión. Cuando lo haga, quiero terminar mis estudios de gastronomía, pues me queda sólo un semestre y además de eso, concluir la carrera de preescolar, en la que llevo un semestre. Mis metas ahora son terminar mis estudios académicos”.
Pero del patinaje no se piensa alejar. “Aunque aún no lo tengo definido, me gustaría tener mi propia escuela de formación. Esa decisión no le he tomado todavía”.
En China Taipei, Jersy Puello se convirtió en una leyenda del deporte mundial y nacional. Nadie ha conseguido tantos campeonatos mundiales y es por eso que tiene todas las credenciales para estar nominada a ser la Deportista del Año de El Espectador y Movistar en la categoría Mayores. La ceremonia de premiación se realizará el 10 de diciembre en el Hotel J. W. Marriott de Bogotá.