
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Un monoplaza de Fórmula 1, con sus 1.000 caballos de potencia (CV), sale de una curva cerrada después de desacelerar en apenas dos segundos. Luego, vuelve a acelerar a fondo y sin temor para afrontar los casi 900 metros que componen la recta principal del circuito. Justo a un costado de las barreras de protección, hechas con kilómetros de guardarraíl, se avizora la corriente del río Magdalena mientras los invitados en el Paddock y las zonas VIP disfrutan de un cóctel o un jugo de corozo bajo la brisa cálida y gratificante que solo el Caribe colombiano puede otorgar en un domingo soleado, social y divertido.
Algo parecido se imagina Juan Pablo Montoya para Barranquilla y Colombia. Llevan cuatro años detrás de un espacio en el apretado, prestigioso y costoso calendario de la F1. La idea la comenzó a vislumbrar Jaime Alberto Pumarejo, exalcalde de la capital del Atlántico, en 2022, cuando la iniciativa tomó forma no solo en su mente, sino también en su planeación de ciudad y en la de un grupo de empresarios de la zona. Incluso, en la del Gobierno nacional, en ese entonces dirigido por Iván Duque. De hecho, Stefano Domenicali, presidente de la máxima categoría del automovilismo, visitó La Arenosa por aquel entonces para inspeccionar esos 5,5 kilómetros que hoy componen el Gran Malecón de Barranquilla.
“Ese sueño de la Fórmula 1, que empezó con risas, incredulidad y hasta burlas, es real. Es una firme posibilidad. Ser considerados es ya una ganancia”, dijo entonces Pumarejo. Para el mandatario, la visita de la F1 fue la primera demostración de que el proyecto existía. Sin embargo, cuando se involucró al presidente de la República, la propuesta comenzó a desdibujarse. “Lo mantuvimos muy en secreto. Se filtró porque el presidente Iván Duque se emocionó y lo soltó un día, pero nos metió en un problema”. Además, Pumarejo reconoció que, tras el cambio de gobierno en agosto de 2022, la iniciativa dejó de ser una prioridad y no hubo apoyo decidido del Gobierno. “Ese sueño quedó hasta ahí. La Fórmula 1 empezó a sentir que no había ambiente y no querían meterse en algo fallido”.
El verdadero tamaño del sueño de la F1 en Colombia
“Los que hemos visto Grandes Premios de Fórmula 1 sabíamos que traer uno a Colombia era imposible. Aquí hay solo un autódromo y no hemos podido ni inaugurar el otro, el de Antioquia. Eso nos hacía pensar que lo que se hablaba eran sueños, pero cuando se mira bien el desarrollo que ha tenido Barranquilla y lo que ha hecho la F1 en Bakú, el concepto inicial que teníamos del proyecto cambió”. Lo afirma Juan Carlos Salgado, periodista deportivo de vasta experiencia y experto en deportes a motor.
Justamente eso que ocurrió con el Gran Premio de Azerbaiyán es el principal argumento de los promotores de un GP del Caribe para justificar el elevado costo de ejecución. Entre 2017 (año de la primera carrera oficial en la antigua república soviética) y 2019, los visitantes extranjeros del país euroasiático crecieron casi un 41 %. Además, el gasto turístico pasó de USD 1.411 millones a USD 2.917 millones. Aunque no es correcto atribuir la totalidad de estas macrocifras a un fin de semana de Fórmula 1, lo que sí es casi un hecho es que este gran evento deportivo puso en el mapa a Bakú y Azerbaiyán. No solo para los que madrugan a ver carros correr a 350 km/h, sino también para los turistas que buscan nuevos destinos.
Eso es lo que pretendieron hace cuatro años las autoridades de la capital atlanticense. Una vitrina internacional que les permitiera demostrar la fiabilidad de su proyecto político, arquitectónico y turístico para la ciudad. Los que por décadas han manejado los hilos de lo que ocurre en Barranquilla quieren convertir el deporte en su vehículo para ser uno de los epicentros más importantes del país y de la región, más allá de ser, durante 30 años, la casa de la selección de Colombia. Así lo demostró la realización de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, la Copa Mundial de Béisbol Sub-23 (ambos en 2018), la final de la Copa Sudamericana de este año y hasta el fallido intento de hacer los Panamericanos de 2027. “La intención es poner a Barranquilla en el ojo de los grandes eventos deportivos”, dijo Juan Pablo Montoya tras presentar públicamente Circuito Pony Malta, evento automovilístico que se realiza este domingo 16 de agosto en La Puerta de Oro de Colombia para probar a la urbe, a los aficionados y sobre todo a las calles que pueden, algún día, hacer parte de un trazado semiurbano, como lo imaginaron en 2022 y como lo es hoy Madring en España. Las utilidades, anunció la organización, irán a los damnificados por el terremoto que azota al país.
Para poner en contexto lo que significaría monetariamente hacer un Gran Premio de la Fórmula 1, los españoles —a través de la UTE Acciona-Eiffage, a la que le adjudicaron el proyecto de construcción del circuito— invirtieron 151,3 millones de euros para hacer posible toda la infraestructura referente al evento que se hará en Madrid. Traducida al contexto colombiano, esa cifra es más de COP 545.000 millones, cifra que rebasa incluso el presupuesto total del deporte colombiano en 2026. Por eso, los expertos indican que no solo hace falta voluntad política y en alguna medida respaldo financiero para por lo menos volver a soñar despiertos con la posibilidad de hacer un Gran Premio de la Fórmula 1 en Colombia, sino también una inversión privada pujante que crea en una iniciativa de semejante tamaño económico.
Por más voluntad que haya, el Estado no podría hacerse cargo de semejante empresa.La Fórmula Uno en Colombia realmente no está dentro de los propósitos del nuevo gobierno. Aunque es un evento atractivo desde el punto de vista económico y turístico, es un acontecimiento enorme. Hay varios que critican la viabilidad de este plan. José Clopatofsky, fundador de la revista “Motor” y una voz autorizada, cuestionó la participación pública. Para él, esto se trata de un espectáculo privado con riesgos económicos que no debería asumir el Estado. “Una carrera de Fórmula 1 en Barranquilla puede costarle USD 100 millones al año a la ciudad”. Incluso fue uno de los más incrédulos en pensar que Colombia podía tener un fin de semana de F1 al mismo tiempo que debía levantar piedras con el fin de encontrar recursos para hacer el Tour Colombia cada año. “Dejemos por ahora el tema del Barranquilla Grand Prix en el nivel de ‘Gran Premio del Arroyo’, con la esperanza de que me tenga que tragar estas líneas si lo logran”, escribió en su momento Clopatofsky para “El Tiempo”.
“No es fácil, pero necesitamos empresarios que le crean al deporte. El apoyo gubernamental también es muy importante. El cambio de gobierno puede ayudar a que el proyecto siga adelante. Juan Pablo tiene una gran relación con la F1 y eso podría facilitar algunas cosas, pero lo cierto es que aquí no hay un campeonato de fórmulas desde hace mucho tiempo y es vital que los apoyos económicos vengan de muchas partes”, explica Juan Carlos Salgado.
El periodista es optimista, pues para él la voluntad, tanto del país como de la organización, es el mejor síntoma para un día volver a sentir cerca la posibilidad de un Gran Premio del Caribe en Barranquilla. Además, reconoce que, así como el músculo económico que se necesita es descomunal, también identifica, por experiencia propia, los posibles beneficios que le podría traer a la nación un evento de esta magnitud en el territorio nacional.
Con el recién posesionado Abelardo de la Espriella, muy cercano a la casa Char, que hoy de nuevo dirige la Alcaldía de Barranquilla, vuelve a crecer la ilusión. Tal vez,no de un Gran Premio de F1, sino de la segunda categoría más importante, la Indycar. La ciudad ya presentó una propuesta formal para organizar una carrera de la categoría de monoplazas a partir de 2028, con la esperanza de poder anunciarlo el 16 de agosto en el marco del Circuito Pony Malta, de Juan Pablo y Sebastián Montoya. Incluso ya hubo una visita técnica de la organización. “Nosotros sí estamos soñando con tener una válida de la Indycar aquí en la ciudad. Ya vinieron a ver nuestra propuesta, les mostramos el Malecón, la Vía 40 y esperamos poder hacer un circuito que ponga a Barranquilla a otro nivel”, dijo Char.
Eso sí, para Germán Mejía Pinto, periodista de RCN Radio, aunque pudo haber sido mejor un GP de la Fórmula 1, la Indycar sigue siendo una gran idea para una urbe como Barranquilla. “Esto, además de ser un gran evento deportivo, es un gran negocio. Lo buscan muchos países para hacerse visibles y poder atraer personas que dejen recursos. Si se da, estoy seguro de que será un éxito deportivo y económico”, sentenció.
Ahora, habría que tener en la cuenta el inesperado contexto de emergencia nacional que estalló esta semana y que hace insalubre planear y buscar recursos para traer la F1 a Colombia, al menos por ahora. Todo esto mientras miles de personas han perdido su hogar, su familia o incluso la vida. No es el momento. Se presume más necesario destinar los esfuerzos y el dinero a reconstruir ciudades, recoger escombros y volver a pensar en la vida de miles de personas como una oportunidad para comenzar de nuevo. Durante un tiempo, buena parte del país seguirá sumida en una tristeza colectiva, una angustia generalizada y su cara más necesitada. Pero superada esta situación, tal vez un día se pueda soñar con mostrarle al mundo la Colombia que la gran carpa del automovilismo necesita para albergar uno de sus Grandes Premios. Por ahora, los ciudadanos requieren seguir luchando en medio de tanta zozobra. Tan resilientes, dignos y especialmente vigorosos ante la adversidad como siempre han sido los colombianos.

🚴🏻⚽🏀 ¿Lo último en deportes? Todo lo que debe saber del deporte mundial está en El Espectador
Manténgase al tanto de toda la información deportiva con la SEDE. Estamos en 📷 Instagram 📹 TikTok y 📱Facebook
Comentarios