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Una nueva edición del Rally Dakar, la número 48, está por arrancar, y es el momento ideal para repasar la historia de una de las competencias más llamativas y exigentes del automovilismo mundial: una carrera nacida del espíritu de aventura, forjada en el desierto, que desde sus orígenes ha puesto a prueba la resistencia humana y mecánica, convirtiéndose en un símbolo de desafío extremo, navegación, supervivencia y épica deportiva.
Así nació el Rally Dakar: el origen de la carrera
El Rally Dakar nació a partir de un hecho fortuito ocurrido en 1977, cuando su creador, Thierry Sabine, se perdió en el desierto de Libia mientras viajaba en moto. Tras sobrevivir a esa experiencia límite, Sabine concibió la idea de una carrera extrema que uniera Europa y África, con un objetivo tan simbólico como desafiante: llegar hasta Dakar, capital de Senegal. De ese espíritu nació también su lema fundador, que marcaría para siempre la identidad de la prueba: “un desafío para los que se van, un sueño para los que se quedan”.

La primera edición comenzó el 26 de diciembre de 1978, con la salida oficial en la plaza del Trocadero, en París. En aquella edición inaugural participaron 182 competidores que emprendieron un recorrido que cruzó Francia y luego se internó en África, atravesando Argelia, Níger y Malí, hasta alcanzar la meta final en Dakar, a orillas del Lago Rosa.
El trazado total fue de aproximadamente 10.000 kilómetros, de los cuales 3.168 fueron cronometrados, una proporción que ya anticipaba la importancia de la resistencia y la navegación sobre la pura velocidad.
Desde el prólogo, disputado en Monthléry sobre apenas 3,6 kilómetros, los participantes enfrentaron condiciones extremas de clima y terreno. Las primeras etapas combinaron trayectos larguísimos con pocos kilómetros cronometrados, como la exigente jornada París–Argel–Tamanrasset, que acumuló 2.370 kilómetros totales. En Níger, una gran cantidad de competidores se perdió en el macizo de Aïr, lo que permitió que las motos tomaran ventaja sobre los coches. Hubo roturas mecánicas, abandonos, especiales neutralizadas y etapas maratón de hasta 600 kilómetros sin asistencia, hasta el punto de que en Bamako solo un piloto logró llegar dentro del tiempo reglamentario.
En lo deportivo, Cyril Neveu ganó la categoría de motos con una Yamaha XT500, tras asumir el liderato luego de la caída del líder previo. En coches, los vencedores fueron Alain Genestier, Joseph Terbiaut y Jean Lemordant con un Range Rover. La última etapa se dividió en dos especiales antes de llegar a Dakar y, finalmente, solo 74 competidores lograron terminar la carrera. Así, desde su primera edición, el Dakar quedó definido como una prueba de supervivencia y pasión, un espíritu pionero que, a lo largo de más de 45 ediciones, ha cambiado de escenarios y formatos, pero no de esencia.
La cronología completa del Rally Dakar en sus 48 ediciones
Durante sus primeras décadas, el Dakar se consolidó como la carrera más dura del automovilismo, atravesando algunos de los desiertos más hostiles de África. Las ediciones africanas forjaron su leyenda entre dunas, etapas maratón, pérdidas masivas de competidores y tragedias que también marcaron su historia, como el accidente aéreo de 1986 en el que murió Sabine.
En ese periodo surgieron figuras míticas, se estableció la supremacía de las motos en muchas ediciones iniciales y se consolidó la idea de que llegar a la meta era, en sí mismo, una victoria.
El nuevo milenio trajo cambios profundos. El Dakar amplió sus recorridos y exploró nuevas rutas, incluyendo ediciones emblemáticas como el París–El Cabo de 1992. Sin embargo, la inseguridad en África provocó un punto de quiebre en 2008, cuando la carrera fue cancelada por amenazas terroristas. Un año después, el rally inició una nueva etapa al trasladarse a Sudamérica, donde Argentina, Chile, Perú y Bolivia ofrecieron escenarios distintos pero igual de exigentes, con la altura de los Andes y el calor del desierto como nuevos protagonistas.
La etapa sudamericana, entre 2009 y 2019, revitalizó al Dakar y lo acercó a un público masivo, con imágenes icónicas y duelos memorables en todas las categorías. En esos años se reafirmó el carácter global de la prueba y se consolidaron nuevas generaciones de pilotos, mientras la organización seguía adaptándose a los avances tecnológicos y a la necesidad de mayor seguridad. La salida de Sudamérica marcó el final de una era, pero no del espíritu del rally.
Desde 2020, el Dakar se disputa en Arabia Saudí, con el Empty Quarter como nuevo símbolo de su dureza. Allí, el rally ha seguido evolucionando, integrándose al Campeonato Mundial de Rally Raid y ampliando sus categorías, sin perder su esencia original. Las ediciones recientes han mostrado el equilibrio entre innovación, juventud y tradición, confirmando que, desde aquel arranque en París hasta hoy, el Dakar ha cambiado de escenarios y formatos, pero mantiene intacto el espíritu pionero que lo vio nacer.
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