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El tenista australiano Nick Kyrgios derrotó este fin de semana a la bielorrusa Aryna Sabalenka en sets corridos (doble 6-3) en la versión más reciente de la Battle of the Sexes, un partido de exhibición celebrado en Dubái, Emiratos Árabes Unidos.
Kyrgios, quien ha lidiado con lesiones y un bajo ritmo competitivo este año, superó a la número uno del mundo bajo reglas modificadas, incluidas un solo saque por punto y una reducción del tamaño de la cancha en el lado de Sabalenka, con el objetivo de equilibrar las diferencias físicas entre ambos.
El encuentro, pensado más como espectáculo que como una revancha histórica, contó con la presencia de cerca de 17.000 espectadores. El australiano reconoció tras el partido que fue un duelo exigente y destacó la competitividad de Sabalenka, quien dejó la puerta abierta a una revancha.
Sin embargo, la exhibición generó debate en la comunidad tenística. Así como hubo quienes valoraron el espectáculo y la atención mediática sobre el tenis, otros criticaron la naturaleza del evento por alejarse del significado cultural y de igualdad de género asociado al duelo original de Billie Jean King vs. Bobby Riggs de 1973.
La polémica y las comparaciones
El duelo entre Riggs y King representó en su momento una reivindicación de la profesionalización del tenis femenino y una reafirmación pública de que las mujeres tenían el mismo derecho —y capacidad— de competir y de ser valoradas como los hombres en el deporte.
Los críticos de la nueva versión señalan que el partido entre Kyrgios y Sabalenka no tenía un objetivo social o político explícito, sino que era una exhibición sin implicaciones directas en la igualdad de condiciones. La misma King lo sintió más como un espectáculo mediático que como un legado del movimiento por los derechos de las mujeres.
“La única similitud es que uno es un chico y la otra es una chica. Eso es todo. El resto no se parece a la mía. La nuestra fue un cambio social y cultural, ya que estábamos en 1973. Este partido no tendrá eso”, comentó King en entrevista con la BBC.
Rennae Stubbs, exnúmero uno del mundo en dobles, criticó el evento en su podcast y alegó que “la única razón por la que están haciendo esto es porque su agencia de representación dijo: ‘vamos a ganar un poco de dinero aquí’. Pero, ¿qué beneficio hay en esto para el tenis femenino?”.
Por eso, personajes ligados al mensaje profundo del evento original —como Billie Jean King— y críticos del deporte señalaron que la única similitud era el formato de hombre contra mujer, pero sin el contexto histórico que lo hacía significativo.
El contexto de la primera batalla de los sexos
En los años 70 el tenis reflejaba profundas desigualdades de género. Las jugadoras recibían una remuneración y visibilidad mucho menor a las de sus colegas masculinos. Ante este panorama, Billie Jean King emergió como una figura clave del activismo, liderando en 1973 la creación de la Women’s Tennis Association (WTA) con el objetivo de profesionalizar y unificar el deporte femenino bajo una organización sólida.
Ese mismo año, King utilizó su influencia para exigir paridad salarial en los grandes escenarios. Amenazó con un boicot al US Open si no había premios económicos iguales para hombres y mujeres. Su pelea prosperó y ese fue el primer Grand Slam en equilibrar los premios para ambos sexos.
En medio de búsqueda por igualdad, Bobby Riggs, exnúmero uno del mundo y ya retirado, decía que las mujeres eran inferiores en el tenis y que incluso él —a sus 55 años— podía derrotar a las mejores. Al principio tuvo razón porque en 1973 venció a la australiana Margaret Court, razón que motivó a King a enfrentarlo ese mismo año.
El partido entre Riggs y BJK tuvo lugar en el Houston Astrodome y contó con más de 30,000 personas en el escenario. También fue un gran evento mediático, aunque con unas circunstancias socioculturales muy diferentes a las del partido entre Sabalenka y Kyrgios.
King se impuso en tres sets (6-4, 6-3 y 6-3), lo que en su momento simbolizó un avance en la lucha por la igualdad de género y por el respeto hacia el deporte femenino. En 2017 salió una película sobre este partido llamada Battle of the Sexes.
“Te subestimé”, dijo Riggs tras perder. “Billie Jean fue demasiado buena, demasiado rápida. Sé que dije muchas cosas que me hizo comer esta noche. Supongo que ahora soy el mayor vago de la historia. Pero tengo que aceptarlo”.
La importancia de ese partido no estuvo tanto en quién ganó o perdió (aunque la victoria de King sí era clave para dar su mensaje), sino en que visibilizaba la lucha de las mujeres tenistas que luchaban por condiciones más justas y premios iguales en torneos importantes.
Polémica por las reglas y la sede de la versión 2.0
Uno de los aspectos más comentados fue que Sabalenka y Kyrgios aceptaron reglas inusuales para nivelar el juego como lo fueron un solo saque por punto para cada jugador y que la mitad de la cancha de Sabalenka se redujera en alrededor de 9% del espacio habitual.
“Yo jugué contra Bobby en un partido de tres de cinco sets, jugamos en una pista [estándar] y no cambié nada. Le dije: ‘Mira, o jugamos un partido puro o no jugamos’”, comentó King sobre las modificaciones a las que accedieron ambos jugadores.
La extenista francesa Alizé Cornet, ganadora de seis eventos WTA 250, fue más frontal con sus críticas a las reglas acordadas. «Me parece una auténtica estupidez. Estas nuevas reglas, sobre todo la de que la pista sea más pequeña, me parecen absurdas». Comentó que no daba una imagen al tenis femenino y devaluaba las capacidades de Sabalenka.
Y ahí radica otro de los puntos por los que fue criticada esta “versión 2.0″. Algunas voces opinaron que el formato podría hacer más daño que bien al deporte femenino y que el partido se podría prestar a trivializar esta rama.
Sabalenka se defendió y dijo: “No creo que esto dañe el tenis femenino. Al contrario, nos pone en el centro del escenario en un momento en que no hay otros torneos. La gente habla de nosotros. Si alguien cree que soy menos jugadora por jugar en una pista un poco más pequeña contra uno de los mejores sacadores de la historia, ese es su problema, no el mío”.
También resultó irónico que la exhibición se realizara en los Emiratos Árabes Unidos, un país que en los últimos años ha sido cuestionado por su historial en materia de genero. La discriminación en leyes de familia y tutela, la autonomía limitada y la legislación insuficiente contra violencia doméstica son algunas de las dificultades que enfrentan las mujeres de esa zona.
Aunque el país ha impulsado reformas recientes, EAU todavía tiene un largo camino por recorrer para mejorar las condiciones de vida de sus mujeres. Ese contraste reforzó para muchos críticos la sensación de que el evento se alejaba del espíritu reivindicativo que marcó la batalla original de 1973.
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