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Tímido, concreto, pero con la mirada fija siempre al frente, dejando entrever que su límite es el cielo, así es el cartagenero Julio Teherán, uno de los principales artífices para que los Bravos de Atlanta se coronaran nuevamente en el Este de la Liga Nacional del béisbol de los Estados Unidos, después de haberlo hecho 2005.
De 22 años, Julio Alberto Teherán se convirtió en el primer lanzador colombiano en la historia de las Grandes Ligas que verá acción en la postemporada, que comienza este martes con el juego por el comodín del Viejo Circuito.
Su amor y su entrega por la pelota caliente se pueden describir con una frase que alguna vez dijo uno de los más grandes jugadores de las Mayores, Babe Ruth: “El béisbol es el deporte más lindo del mundo y merece que le des lo mejor”.
Para Julio Teherán, quien siempre sale al montículo abridor a dar el 100%, este juego lo es todo. Desde los cinco años empezó a practicarlo y no sólo como lanzador, también probó en otras posiciones, ya que le gustaba batear y lo hace bien. Pero con el proceso que llevó con su tío y scout de los Bravos de Atlanta, Miguel Teherán, terminó por centrarse en su desarrollo como lanzador.
Este pelotero, que hace historia para Colombia y que hoy a partir de las 12:35 p.m. lanzará su último encuentro en la temporada regular de Grandes Ligas 2013, habló con El Espectador sobre lo que ha sido su carrera en el béisbol estadounidense, que comenzó a los 17 años, pero sobre todo lo que ha sido su año de novato en la MLB.
Cuando llegó a Ligas Menores, ¿qué lanzamiento dominaba?
La recta, el cambio de velocidad y la curva, pero no los tenía tan bien desarrollados como los tengo ahora.
En 2010, ‘Baseball America’ lo nombró como uno de los lanzadores con mayor proyección y dio un salto impresionante por Ligas Menores, ¿por qué se dio ese ascenso tan rápido?
Ellos vieron el desarrollo que tuve a los 19 años y se dieron cuenta de que mi aprendizaje era bueno, y eso es lo que buscan en un muchacho joven, que capte rápido y que la madurez y responsabilidad estén a la altura.
En 2011 tuvo la mejor temporada en las Menores y debutó en Grandes Ligas. ¿Cómo fue ese llamado, cuál fue su sensación cuando estuvo en el montículo en el Citizens Bank Park?
El llamado fue algo que me impresionó, no me lo esperaba en ese momento, sabía que era mi sueño, pero no pensé que fuera tan pronto. Cuando me paré por primera vez en el montículo estuve un poco nervioso, pero me puse a pensar que era lo que había buscado y era donde quería estar, y el nerviosismo se me fue yendo con el pasar de los lanzamientos.
¿Quién fue el bateador que más lo complicó en ese primer partido?
Ryan Howard (de los Filis de Filadelfia). Fue el primer pelotero que logró conectarme cuadrangular, pero además de él, también me la puso difícil Jimmy Rollins (campocorto), quien me inauguró con imparable en las Mayores.
En 2012 sus números no fueron los mejores, ¿cuáles fueron las principales complicaciones?
Esa temporada fue la más difícil que he tenido que afrontar en mi carrera, pero fue porque los entrenadores de pitcheo me trabajaban en cambiar la mecánica y puliendo cosas que no estaban siendo favorables para mí. Y aunque fue el mayor problema que tuve, esto me ayudó mucho para esta temporada.
¿Qué tanto le ayudó jugar la liga invernal dominicana para afrontar los entrenamientos primaverales de 2013?
La experiencia fue muy buena, puesto que allí me enfrenté con varios jugadores que actúan en Grandes Ligas. Para mí fue una gran motivación, cogí mucha experiencia, gané en confianza y pensé que si podía sacar bateadores en la Liga Dominicana, lo podía hacer en las Mayores y eso me ha traído éxito.
En los entrenamientos primaverales estuvo intratable: 35 ponches, 1.04 de efectividad y le batearon para promedio de 0.82 ¿Qué cambió en la mentalidad de Teherán?
La confianza ha sido lo fundamental este año. Además, aprendí dos nuevos lanzamientos y eso generó que creyera más en mis pitcheos. Eso hace pensar mucho a los bateadores y ahí es donde saco provecho, porque no saben qué voy a lanzar. Gracias a Dios esto ha sido favorable.
En los tres primeros partidos de temporada permitió 13 carreras, cinco de ellas cuadrangulares. ¿Qué lo afectó?
Al comienzo estaba un poco emocionado por empezar mi primer año en Grandes Ligas, pero son cosas que pasan. Con el transcurrir de los partidos fui aprendiendo, fui adquiriendo madurez y cogiendo las cosas con calma. De esta manera logré salir de ese bache.
¿Qué tanto lo ayudó la ofensiva en sus juegos?
El equipo me ha apoyado mucho, siento que cuando estoy lanzando hay una motivación grande, ellos saben que siempre doy lo mejor de mí y en respuesta, la ofensiva también trata de hacer su trabajo y eso es algo que me ha ayudado mucho en las decisiones a lo largo del año.
¿El juego contra los Cachorros de Chicago fue el más importante de su carrera?
Sí, sin duda fue el juego más importante que he lanzado hasta ahora en mi carrera, porque todo el mundo estaba esperando que yo hiciera mi trabajo y que ganara ese encuentro. Como siempre, salí a dejar todo de mí y me siento muy orgulloso de haber logrado responder de la mejor manera.
¿Quién ha sido el jugador que más le ha ayudado a lo largo del año?
Siento que todo el equipo me ha apoyado mucho: Los hermanos Upton (B.J. y Justin) siempre me ayudan cuando estoy lanzando, cuando no estoy en mi mejor tarde ellos tratan de motivarme. Igualmente los receptores siempre se sientan conmigo y tratan de enseñarme y darme ánimo.
¿Cómo es Fredi González como mánager?
Es un orgullo jugar para un mánager latino, puesto que son pocos los que hay en Grandes Ligas. Él es una persona que siempre te apoya, que te habla, y eso da una motivación adicional porque se sabe que él representa a la raza latina en las Mayores.
¿Tiene algún indicio de cómo él lo utilizará en postemporada?
Hasta este momento no sabemos nada, pero la decisión la tomarán en estos días, ahí sabremos si abriré en el segundo o tercer partido de playoffs.
¿Cuáles son sus expectativas para su primera postemporada?
Tratar de ayudar al equipo en lo que más pueda. Pero lo más importante es seguir haciendo lo que he venido haciendo, nada cambia, la responsabilidad es mayor.