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Seguramente al pensar en baloncesto y en la NBA, la mejor liga del mundo, llegue a la mente de la mayoría de la gente la imagen de Michael Jordan ganando seis campeonatos con los Chicago Bulls. Sin embargo, hoy hay quienes ponen a LeBron James al mismo nivel.
Nació hace casi 40 años en Akron, Ohio, en un hogar con una madre de 16 años y un padre que nunca conoció. Su primer acercamiento con el deporte fue viendo partidos de baloncesto y fútbol americano en la televisión. Incluso, llegó a probarse y a recolectar buenas estadísticas con el balón ovalado. Pero eligió el camino de la pelota naranja para convertirse en una leyenda. Más de 20 años en la NBA le han dado la razón.
A los 17 años ya medía dos metros y su cuello cargaba decenas de medallas de la etapa como estudiante en la preparatoria. Durante su último año en el colegio atrajo las miradas de estrellas de este deporte como Shaquille O’Neal y las cámaras de ESPN.
Renunció a jugar baloncesto en la universidad y a cambio quedo en los libros de historia como el jugador más joven en ser elegido con la primera opción en el Draft de la NBA, con 18 años y 182 días. El equipo que puso las fichas por él fue Cleveland Cavaliers. Se mudó a tan solo 43 minutos de su natal Akron.
Era el jugador de baloncesto no profesional más buscado de Google en Estados Unidos y antes de pisar una cancha de la NBA firmó un contrato con Nike por 90 millones de dólares. Sin duda las expectativas eran más altas que su edad. Al principio fue criticado porque no tenía un buen juego de espaldas al tablero a pesar de su estatura. Sin embargo, eso no impidió que fuera el jugador más joven en anotar 30, 40 y 50 puntos en un partido, y el más chico en llegar a los 1.000, 5.000, 10.000, 15.000, 20.000 y 25.000 puntos en la liga de las estrellas.
“Para mí, fue el primer jugador con el prototipo moderno. Él es el modelo de los jugadores actuales y el que seguirán los jugadores del futuro”, dice Víctor García, un exentrenador de selecciones de Bogotá, asistente en Guerreros, agente de jugadores colombianos en Estados Unidos y reportero de FIBA.com, quien escribe, habla y respira baloncesto casi todos los días de su vida. García señala que James es un jugador tan polivalente que es imposible encasillarlo en una posición porque en todas lo hace bien.
Cuando completó cuatro temporadas en la NBA jugó las finales de la Conferencia Este frente a los ‘Bad Boys’, los Detroit Pistons. La serie estaba cuesta arriba para los Cleveland Cavaliers 2-0, pero el niño prodigio apareció en escena y emparejó las cargas. En el quinto juego hizo ganar a su equipo 109-107 con un tiro sobre la bocina, completando 48 puntos ese día, los últimos 25 de su equipo, solo suyos.
En la temporada 2008/09 consolidó sus facultades defensivas con 93 tapones, una cualidad que no se le había visto antes. “Evolucionó y no ha parado de evolucionar. Por ejemplo, hoy ronda más del 40% de efectividad en el lanzamiento de triples”, afirma el entrenador de baloncesto Víctor García.
LeBron James se fue a Miami y alcanzó la gloria
Pasó siete años con la franquicia que lo vio nacer como profesional. Jugó cinco veces los play-off, pero solo una vez llegó hasta la final de la NBA. Se marchó como agente libre (gratis) a los Miami Heat sin darle su primer anillo de campeón a los Cleveland Cavaliers y cargando con el odio de algunos aficionados.
“Miami Heat, hasta ahora, es el mejor equipo en el que estuvo LeBron”, sostiene Víctor. En la costa de la Florida, ‘El Rey’ LeBron llevó la dorsal número 6 porque la 23 estaba retirada en honor a Michael Jordan. Lo curioso es que ‘Mike’ nunca jugó en ese equipo. Al segundo curso en Miami, perdía 3-2 la serie de las finales de conferencia ante los Boston Celtics. Anotó 45 unidades para forzar el séptimo juego y finalmente ganar la serie 4-3. El resto fue la consecución de su primer campeonato, promediando 30,3 puntos por noche de play-offs.
Cuando parecía que ya había llegado a su techo, en el año siguiente logró 66 victorias en la temporada regular de 82 posibles. En las finales de la NBA falló un triple a menos de cinco segundos para el final del sexto juego. Pero un compañero recogió el rebote y anotó para forzar la definición a un partido. La historia hoy cuenta que eso valió para darle el segundo anillo de su carrera y el tercero de los Heat en toda su historia.
Regresó a Cleveland para sacar a los Cavaliers campeones
Para el curso de 2014/15 volvió a su casa y todo el rencor que alguna vez le guardaron en aquel lugar se transformó en un apoyo multitudinario. Aquí inició una rivalidad que se mantiene hasta hoy con los Golden State Warriors. Esa temporada el equipo de la costa oeste, liderado por Stephen Curry, le arrebató el título. Al año siguiente ambas franquicias volvieron a verse las caras en la misma instancia.
Los Cleveland Cavaliers estuvieron 3-1 abajo en la serie, pero LeBron James enlazó dos juegos de 41 puntos y en el séptimo y definitivo logró el premio al MVP (Jugador Más Valioso). Así, por fin, le dio el primer y único anillo a la escuadra de sus corazón. La rivalidad con los de la bahía siguió por dos años más, otra vez en las finales de la liga. Sin embargo, las derrotas fueron estrepitosas; 4-1 y barrida 4-0.
“Es un auténtico teammaker (creador de equipo), es más, su filosofía desde la época como estudiante es hacer mejor a sus compañeros. Eso lo hace un jugador extremadamente inteligente para tomar decisiones dentro del campo”. A mediados de 2018 firmó un contrato de cuatro años por US$154 millones para jugar con Los Ángeles Lakers, 17 veces campeón de la liga, una de las dos franquicias con más títulos. Pero desde hace ocho años no conseguían el anillo y Kobe Bryant en 2016, había sido la última super estrella entre sus filas.
Sin embargo, su primer temporada en California no fue la esperada. Se lesionó gran parte del año y su equipo no clasificó a los play-off, por sexto año consecutivo. Así, James cortó su racha de 13 campañas seguidas jugando la postemporada de la NBA. En 2019/20, el torneo de la burbuja a causa de la pandemia del Covid-19, fue el de su cuarto título. Todo eso mientras los oro y púrpura aún lloraban la trágica muerte de la ‘Mamba Negra’ a principios de ese año. ‘The King’ se hizo cargo de su equipo y terminó el curso como el máximo asistidor de la liga, agregando otro rol a su extenso repertorio.
La regularidad en más de 20 años, hacen que sus números no hayan bajado desde que empezó en 2003. “Si hacemos una gráfica de las estadísticas de James en la NBA, casi que es plana. Gasta alrededor de dos millones de dólares al año solo para su acondicionamiento físico. Eso no solo habla de su cuerpo, sino también de su profesionalismo y de su capacidad para esforzarse. Su ética de trabajo es lo que le permite llegar a donde ha llegado en las condiciones en las que está”.
LeBron James, una máquina de hacer dinero y romper marcas
Víctor García explica que un jugador de la edad de LeBron, no sobrepasa los 20 minutos por juego. En su año como novato promedió 40 minutos por encuentro, hoy, 20 años después, promedia 35. Sin embargo, continúa diciendo que el baloncesto es un deporte de equipo y la competencia que le ha tocado a ‘El Rey’ ha sido mucho mejor que en otras épocas. Por eso, cree que ganar cuatro anillos refleja la trayectoria que ha construido.
“La carrera de LeBron es inimitable. Ha sido un tipo sano casi toda su vida, con aproximadamente 70 juegos por temporada. La visión americana del deporte, de verlo todo a través de los números en finales, tal vez aleje a LeBron del número uno, pero para mí, es un jugador incomparable”.
A finales de 2023, se convirtió en el jugador con más minutos jugados en la historia de la NBA. Ese mismo año, superó a Kareem Abdul-Jabbar, mítico jugador de los Lakers, ganador de seis anillos, como el máximo anotador de la historia con 38.390 puntos. Al curso siguiente, James fue el primer jugador en completar 40.000 puntos. Él único con más de 11.000 rebotes y 11.000 asistencias.
En la actual temporada promedia más puntos en el último cuarto, 8,1 por partido, que cualquier otro atleta. Y el 31 de marzo de 2024 completó 672 juegos anotando 30 puntos o más, con lo que superó a Michael Jordán. Doce días después, agregó un juego más a este récord.
Según García, es muy difícil decir cuál fue el mejor de la historia porque cada época tuvo su estrella, pero si tiene que elegir a un par, esos son Michael Jordan y LeBron James. Asegura que la actual estrella de los Lakers es un competidor innato y el que es así, lo demuestra en la preparación, que debe ser seria y entregada. “Seguramente si él no hubiera sido una estrella de la NBA, lo habría sido de la NFL porque ser competitivo es parte de la cultura estadounidense, pero en el caso puntual de LeBron y Jordan, ellos han corrido la milla extra de esfuerzo que se necesita para ser el mejor”, finalizó.
A ese mismo niño que no veía un futuro claro cuando saltaba de casa en casa en Akron, hoy su esfuerzo, disciplina y trabajo duro lo han llevado a ser considerado uno de los dos mejores basquetbolistas de todos los tiempos. Ahora, en su temporada 21, promedia mejores registros con 39 años que en todas las temporadas anteriores. Por eso, parece que para contar el legado de LeBron James en la NBA se necesita siempre una página más. Por más que las cámaras, reflectores y contratos multimillonarios se multiplicaran a su alrededor, él nunca quitó la mirada de la canasta, esa que lo ha hecho un rey de casi 40 años, más de 40.000 puntos e incontables noches majestuosas en la NBA.
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