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Durante años, los New York Knicks fueron una constante decepción. Una franquicia atrapada en su propio mito y sin rumbo. Pero en las últimas tres temporadas, algo empezó a cambiar.
La reconstrucción dejó de ser una promesa para convertirse en resultados. Y ahora, en 2025, el cambio tiene forma concreta: están arriba 3-1 contra Boston Celtics, campeones defensores, y a un paso de llegar a las Finales de Conferencia del Este por primera vez en 25 años.
El peso del pasado
Desde que James Dolan tomó el control en 1999, ser hincha de los Knicks fue más una prueba de fe que una afición. El equipo más valioso de la NBA pasaba vergüenza en horario estelar. Los intentos desesperados de reconstrucción se multiplicaban: contratos inflados, estrellas apagadas, técnicos con más pena que gloria.
Lo más cerca que estuvieron del éxito fue en 2012-2013: una temporada de 54 victorias liderada por Carmelo Anthony, que terminó en una eliminación prematura en primera ronda. Le siguieron años de récords perdedores. Knicks gastaban como contendientes y jugaban como colistas. Y mientras tanto, Dolan se convertía en figura central por las razones equivocadas: censurando críticos, usando reconocimiento facial para vetar a fanáticos opositores, e incluso expulsando a Charles Oakley del Madison.
Never forget when James Dolan allowed security to throw Charles Oakley out of MSG. pic.twitter.com/lVTujGqqo3
— ThrowbackHoops (@ThrowbackHoops) March 3, 2020
La clave de la reconstrucción
En marzo de 2020, todo comenzó a girar. Leon Rose, un ex agente con credibilidad entre jugadores y ejecutivos, fue contratado como presidente de operaciones. Su llegada brindó orden. Se rodeó de profesionales, trajo a Tom Thibodeau como entrenador y, lo más importante, dejó de buscar atajos.
Rose resistió la tentación de romper el proyecto por una estrella. Dijo no a traspasos por Donovan Mitchell o Zach LaVine. Apostó por construir desde abajo. Y cuando hizo movimientos, lo hizo con precisión: OG Anunoby llegó por piezas valiosas pero reemplazables. Karl Anthony-Towns fue adquirido ante la lesión de Mitchell Robinson, un movimiento de contingencia que resultó ser clave. Y armó una identidad cohesionada: defensa, versatilidad, y química real.
Uno de los grandes logros fue recrear el espíritu ganador de Villanova, juntando a Jalen Brunson, Josh Hart y Mikal Bridges, ganadores del torneo universitario de la NCAA en 2016.
BREAKING: Mikal Bridges traded to the Knicks
— LakeShowYo (@LakeShowYo) June 26, 2024
He joins his Villanova buddies Josh Hart and Jalen Brunson 👀 pic.twitter.com/3FI0eAQ4x9
Jalen Brunson: de segunda opción a símbolo
El fichaje de Brunson en 2022 fue, en su momento, recibido con escepticismo. ¿Cuatro años y $104 millones por un base que no había sido All-Star? Hoy, parece una ganga. Brunson se ha convertido no solo en un base élite, sino en el rostro de esta nueva era.
All-Star dos veces, segundo equipo All-NBA, y el jugador más confiable del equipo. En el podcast All the Smoke, él mismo confesó que quería quedarse en Dallas por mucho menos dinero. Pero los Mavericks dudaron. Y cuando llegó la oportunidad, los Knicks —con su padre Rick Brunson como asistente— lo convencieron.
El resto es historia reciente. Brunson se adueñó del equipo, de la cancha, y del Garden. Hart lo llamó “el rey de Nueva York”. Y tiene razón. No es solo su talento, sino su mentalidad: cero drama, puro rendimiento.
JALEN BRUNSON PUTS ON A CLINIC IN GAME 4!!
— NBA (@NBA) May 13, 2025
🌟 39 PTS
🌟 12 AST
🌟 5 REB
🌟 4 3PM
Knicks lead the series 3-1 and are ONE WIN AWAY from the Eastern Conference Finals. pic.twitter.com/zPn0Q2yFRh
Un dueño en las sombras
Por primera vez en décadas, Dolan no es parte del problema. De hecho, es casi invisible. Se ha volcado a su otro imperio, el entretenimiento, y dejó el control deportivo en manos ajenas. La separación entre MSG Sports y MSG Entertainment consolidó una nueva etapa financiera. Ambas empresas crecieron en ingresos. Dolan parece, al fin, más interesado en tocar blues con su banda que en intervenir en traspasos.
Eso ha permitido que el equipo respire. El ambiente en la franquicia cambió. Se nota en los pasillos, en el cuerpo técnico, en la grada. Hasta Patrick Ewing volvió como embajador.
El presente: controlan una serie histórica
El rival no es menor. Boston llegó como el favorito, con profundidad, experiencia y un núcleo que ya ganó su primer anillo. Pero los Knicks han sido el equipo más físico, más consistente y más hambriento. Ganaron tres de los primeros cuatro partidos de la serie con autoridad.
La defensa ha sido clave. Anunoby secando a Tatum. Hart cargando los tableros. Towns castigando desde el perímetro. Este equipo no se achica. No busca excusas. Y eso, en playoffs, vale oro.
En temporada regular, terminaron con 50 victorias —seguidas, además, de otra campaña de 50—. En el Madison, registraron un récord de 27-14. Ese recinto, tantas veces silenciado, hoy vuelve a rugir como en los noventa.
have a GAME, @karltowns 😮💨
— NEW YORK KNICKS (@nyknicks) May 13, 2025
23 PTS | 11 REB pic.twitter.com/86F2iQLaA0
No hay garantías. Esto es la NBA. Las lesiones pueden reaparecer. Un mal cuarto puede cambiar una serie. Y si bien eliminar a Boston sería monumental, el camino no termina ahí. Indiana o Cleveland podrían esperar más adelante. Pero, por primera vez en mucho tiempo, los Knicks no parecen una ilusión de primavera.
Son profundos, están bien entrenados, y tienen una identidad clara. En una liga donde muchos improvisan, Nueva York parece tener un plan. Y lo está ejecutando.
Leon Rose prometió que esto no sería fácil ni rápido. No fue lo primero, pero sí lo segundo. En cinco años, transformaron una franquicia disfuncional en un contendiente legítimo.
Los Knicks no solo están ganando. Están dejando atrás el pasado. Y eso, en esta ciudad, significa todo.
best fans in the world. no debate. pic.twitter.com/D2oaCxaJfH
— NEW YORK KNICKS (@nyknicks) May 13, 2025
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