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El poderío del Valle del Cauca en el deporte colombiano no se construyó de la noche a la mañana. El nuevo título en los Juegos Nacionales del Eje Cafetero, el bicampeonato que los vallecaucanos aseguraron desde el jueves, es la consolidación de un proyecto que ya está cerca de cumplir una década desde que fue puesto en marcha.
Todo empezó el 4 de febrero de 2016, el día en el que la Gobernación del Valle del Cauca lanzó el programa “¡Soy Valle: Oro Puro!”. El proyecto era ambicioso, pues prometió triplicar la inversión del departamento en la preparación de los deportistas, las instalaciones deportivas y la creación de semilleros deportivos. Hasta entonces, el Valle le inyectaba $13 mil millones al año al presupuesto deportivo, a través de la gerencia de Indervalle, pero desde que nació la nueva iniciativa la inversión llegó casi a los $40 mil millones. Hoy supera los $161 mil millones.
Dilian Francisca Toro era la gobernadora en ese entonces, y ese 4 de febrero, en la noche de la inauguración, explicó cuál sería la intención del proyecto: “Este nuevo programa de incentivos tiene como fin recuperar nuestro lugar en las competencias nacionales, tiene como fin apoyar también a todos nuestros deportistas que participaban por otros departamentos, pero que hoy, gracias a los nuevos incentivos y el apoyo a sus entrenadores, regresan a fortalecer nuestro deporte y levantar nuestra bandera”.
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El éxito fue casi inmediato. Para 2016, un año después de los Juegos Nacionales de Tolima y Chocó, en los que los vallunos quedaron terceros, el Valle del Cauca llevaba cinco justas sin llevarse el título. Para 2019, en Bolívar, cuando volvió a quedarse con la corona, habían pasado 23 años desde su última victoria en el medallero general de los Juegos de Santander en 1996.
Ese triunfo de 2019, por una ligera diferencia de 17 oros frente a Antioquia, que acumulaba tres títulos consecutivos en el medallero, y de 60 preseas doradas frente a Bogotá, demostró que la inversión del Valle era certera, que la remodelación en instalaciones deportivas, los incentivos a los deportistas y la repatriación de atletas que competían por otras banderas, estaba dando resultados.
La inversión en jóvenes deportistas y en competencias regionales, como los Juegos del Café, de la Región Calima, los Juegos del Mar y los del Azúcar, fueron los cimientos para una delegación que se fortaleció con un apoyo institucional que solo puede compararse con los programas deportivos que, durante décadas, se han hecho en Antioquia.
Con eso en consideración es que puede decirse que no es coincidencia el poderío en los Juegos Nacionales del Eje Cafetero 2023, aunque sí llama la atención la abrumadora diferencia que le sacó al resto. La diferencia de 17 medallas de oro respecto a Antioquia en 2019 se cuadruplicó para los Juegos que hoy terminarán en Manizales.
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Para estos Juegos la delegación vallecaucana fue la más numerosa del evento, agregando más de 200 atletas a los que llevó en 2019 (1.050) para un total de 1.272.
Los del Valle superaron la barrera de los 200 oros, cuando los antioqueños sufrieron para superar los 100. Eso habla de la hegemonía del Valle del Cauca en el panorama deportivo nacional.
Bogotá, que también alcanzó el listón de los 100 oros, mira en el Valle del Cauca un proyecto para emular y en ese sentido, hace menos de un año, el Distrito lanzó la propuesta del Equipo Bogotá, que cuenta con una importante inversión de $190 mil millones. Un modelo que busca dar recambio a los atletas capitalinos y renovar la inyección de capital económico en el deporte distrital.
Sin embargo, como se vio con el Valle de Cauca, la exigencia al programa deportivo estará en la consistencia de la inversión. La potencia de un proyecto que se debe mantener en el tiempo para observar los resultados.
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Los Juegos Nacionales apagan su llama olímpica. En medio de las críticas, los atrasos, las alertas de corrupción y los problemas de infraestructura, el Eje Cafetero le cumplió al país. Todavía no hay sede definida para la próxima edición de los Juegos, aunque el Urabá antioqueño es el candidato que suena con más fuerza.
Por ahora los Juegos se despiden con varios nombres que quedarán marcados en las justas, como la nadadora subacuática Diana Paola Moreno, del Valle, que ganó cinco medallas de oro y una de plata, para ser la multimedallista más laureada de la competición. De Antioquia, la más destacada fue la ciclista Lina Marcela Hernández, ganadora de cinco preseas doradas, el mismo registro que hizo la gimnasta Lina Marcela Dussán, la más ganadora de Bogotá con cinco metales dorados.
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