
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Dos décadas después de haberse retirado del baloncesto, Michael Jordan sigue siendo uno de los deportistas que más admiración genera en todo el mundo. Bueno, dinero también. Quienes lo vieron en acción lo idolatran y no paran de recordar sus impresionantes clavadas, los lanzamientos imposibles y el espíritu con el que lideraba a los Chicago Bulls.
Los que no tuvieron ese placer, imaginan los relatos de sus mayores e intentan entender cómo existió un jugador tan potente y fuerte como Lebron James, tan talentoso y exquisito como Stephen Curry o tan dinámico y versátil como Kobe Bryant. Lo mejor de todos en un solo hombre.
Fue tan grande y dominante en la NBA de los años 80 y 90, que aparece en todas las lista de los mejores de la historia y lidera las de la mayoría de los especialistas. Nadie lo dejaría fuera del mejor quinteto de todos los tiempos. Y los números, defensivos y ofensivos lo respaldan, así como los reconocimientos individuales y colectivos. Seis títulos, en todos como gran protagonista, lo hacen prácticamente irrepetible.
Y a eso habría que sumar lo que significó para los Bulls, que se convirtieron gracias a él, en una marca de reconocimiento mundial. Porque antes de Jordan, en Chicago se hablaba de béisbol, hockey o fútbol americano. A los Bulls nadie los miraba. El rebote del balón hacía eco entre las sillas vacías del United Center. El equipo no era importante en la liga y miraba muy de lejos y hacia arriba miraba a los Lakers o los Celtics.
La segunda oportunidad que le dio el hielo a Laura Gómez
Cuando Michael Jordan llegó, en 1984, procedente de la Universidad de Carolina del Norte, prometió que serían campeones. Y así fue, aunque tomo tiempo, gracias a la convicción y el liderazgo que lo hacían diferente. Pero para lograrlo eso, y como si fuera una ley que hace parte de las grandes biografías, también hubo sacrificios. En una entrevista en The Dan Le Batard Show with Stugotz, Jason Hehir, director de The Last Dance (el último baile), serie documental de Netflix sobre la vida y el legado de Michael Jordan y su equipo de los años 90, afirmó que “cuando estaba en la secundaria, su entrenador dio con la manera de llevarlo a un campus que estaba lleno de reclutas de cinco estrellas y lo hizo mintiendo sobre sus estadísticas. Modificó sus números, los mejoró, porque no estaba en el mapa de ningún cazatalentos. Jordan fue allí para estar una semana, que era lo que sus padres podían respaldar económicamente en ese momento, pero lo hizo tan bien en los primeros días que terminó siendo el MVP (Jugador Más Valioso) de todo el campus (…) Le rogaron que se quedara, porque los entrenadores de varias universidad que querían verlo. Como sus padres no podían asumir sus gastos, los organizadores lo hicieron a cambio de la Michael trabajara en la cocina y como camarero para los otros chico. El MVP sirviendo queso y frutas a los demás jugadores y luego superándolos en la cancha.
.Pero con semejante talento, las penurias no duraron. Su condición excepcional le permitió destacarse y recibir privilegios desde muy chico, un beneficio para toda su familia. Su paso por la Universidad fue un trámite, una inducción a la NBA, a la que llegó pisando fuerte tras coronarse campeón olímpico en Los Ángeles 1984. Ya había firmado un multimillonario contrato con Nike cuando otra leyenda, Larry Bird, lo consagró definitivamente con una frase mítica, en 1986, tras un partido entre los Bulls y los Boston Celtics: “Esta noche, Dios se vistió de Michael Jordan”. El número 23 le acababa de anotar 63 puntos al equipo campeón de la NBA.
Millonarios y su racha ganadora en la Liga BetPlay
Michael Jordan logró quedar seis veces campeón (1991, 1992, 1993, 1996, 1997 y 1998); fue seis veces MVP de las finales (1991, 1992, 1993, 1996, 1997 y 1998); cinco veces MVP de la temporada (1988, 1991, 1992, 1996 y 1998), y ganador de dos medallas de oro olímpicas (Los Ángeles 1984, Barcelona 1992), entre otros logros y récords que hablan de un rendimiento deportivo superlativo.
Pero si esas cifras impresionan, lo hacen mucho más las imágenes que circulan en redes sociales con sus jugadas y los datos de sus finanzas. Según la revista Forbes, Jordan es el deportista que mayores ingresos ha generado en la historia, con una cifra cercana a los tres billones de dólares, superando, muy de lejos, a los golfistas Tiger Woods, Arnold Palmer y Jack Nicklaus, además de los futbolistas Cristiano Ronaldo y Lionel Messi.
Este jueves Jordan cumplió 59 años y los celebró a lo grande. El último reporte de sus empresas ratificó que sigue ganando unos 145 millones de dólares por temporada, por las regalías de los productos de su marca, Air Jordan, y ahora las de su documental, The Last Dance, uno de los más lucrativos en Netflix.