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De haber sido boxeador, Mutaz Essa Barshim sería un superligero de 140 libras, en un deporte en el que Catar, donde nació el 24 de junio de 1991, no suena en el escenario mundial. Quizá por eso, y por sus 1,88 metros de estatura, se inclinó por el atletismo, deporte que en ocho participaciones en Juegos Olímpicos le ha reportado a ese emirato del petrodólar dos medallas de bronce.
Una de esas preseas se la colgó Barshim en Londres 2012 en la modalidad de salto alto, con un registro de 2,29 metros, en una final en la que el ruso Iván Ukov se embolsilló el oro con un salto de 2,38. El ucraniano Bohdan Bondanrenko también marcó 2,29, pero por tener un intento más que Barshim, no subió al podio. Con apenas 21 años, el catarí notificó al mundo de su talento. En su meteórica carrera, entre 2009 y 2014, este muchacho progresó 29 centímetros (de 2,14 a 2,43 metros).
El 5 de septiembre de este año, con un salto de 2,43, se convirtió en el segundo mejor saltador de altura de todos los tiempos. ¿Hasta dónde espera llegar? “No sé, no me pongo límites”, dice al responder desde su iphone un cuestionario que le envié y que resolvió gracias a la mediación de la Federación de Atletismo de Catar, que facilitó el contacto.
El catarí está cerca, muy cerca, de una hazaña: superar el récord mundial de salto alto al aire libre (2,45 metros) en poder —desde el 27 de julio de 1993— del cubano Javier Sotomayor. Añadirle tres centímetros a su marca personal, para convertirse en el mejor del mundo, parece un asunto sencillo, pero Barshim siente que esos 30 milímetros son una auténtica muralla.
Después del isleño, el segundo hombre que saltó 2,40 fue el ruso Vyacheslav Voronin, el 5 de agosto de 2000, sin inquietar el registro mundial. Hubo que esperar cerca de 12 años para que aparecieran en escena Barshim, Bondarenko (2,42 m) y Ukov (2,41 m): una nueva generación de saltadores que amenaza seriamente la marca mundial de Sotomayor, quien no esperaba que su récord perdurara tantos años (ver entrevista en la página siguiente).
Señor Barshim, ¿es bueno o malo para el atletismo que un récord esté vigente tanto tiempo?
Pienso que es bueno, porque demuestra lo difícil que es conseguir un récord.
El 5 de agosto de 2000 el ruso Vyacheslav Voronin saltó 2,40. Hubo que esperar 12 años para que aparecieran en escena usted, Bondarenko y Ukov. ¿Por qué cree que el salto alto tuvo ese vacío en el tiempo?
La verdad no es que haya habido un vacío, pero lo importante es que logramos que el salto alto esté de vuelta.
Usted es uno de los tres candidatos a atleta del año. ¿Qué significa ganar esa distinción?
Es una distinción que se da gracias a la buena preparación que he tenido.
Con 2,43 m, (récord para Asia), usted fue quien más se acercó este año a la marca mundial del cubano Javier Sotomayor. ¿Qué cree que le falta técnica, física y psicológicamente para superar el récord mundial?
Pienso que lo que necesito es tiempo y permanecer con buena salud. Mi meta es, primero que todo, superarme a mí mismo, y mientras siga haciéndolo, el récord mundial vendrá.
Este año, seis hombres han saltado más de 2,40 metros, uno de ellos es usted, un hecho sin precedentes en la historia de esta disciplina. 21 años después, por fin la marca mundial de Sotomayor (2,45 m) es amenazada… ¿Qué opina?
Lo que está ocurriendo es muy bueno, lo necesitábamos para hacer mejores marcas y empujarnos unos a otros.
Usted y el ucraniano Bondarenko (2,42 m) libran un cabeza a cabeza en las pistas del mundo. Sin duda es un duelo que despertó el interés general por el salto alto… ¿Qué opina?
Creo que sólo tratamos de hacer nuestro mejor esfuerzo y esperamos que las cosas se den.
Bondarenko está a un centímetro de usted, ¿siente la presión?
No, porque sólo pienso en mí.
¿Su rivalidad con Bondarenko puede ayudarle para saltar más, o eso no influye?
A mí me gustan las competencias fuertes, en las que los mejores participan, así que claro que eso influye.
Cuando intentó el 2,46 este año, ¿lo hizo para contentar a los espectadores o por convicción propia?
No, no lo hice para contentar a la audiencia, no se trata de eso. Creo que lo que necesito es tiempo para superarme.
¿Usted y Stanislaw Szczyrba, su entrenador, habían planeado hacer la marca mundial en 2014?
No, nuestro objetivo era 2,43 m y lo logramos.
Los tres centímetros que le faltan para hacer nuevo récord pueden ser una muralla. ¿Lo siente así?
Sí, falta mucho trabajo para avanzar tres centímetros, pero haremos nuestro mejor esfuerzo.
¿Cuál es su meta en 2015?
No sé todavía.
¿Sigue creyendo que va en el camino correcto para convertirse en el rey del salto alto?
Creo que sí. De no ser así, mi entrenador está ahí para corregirme.
Si pudiera hablar con Sotomayor, ¿le pediría algún consejo para superar su récord?
Nada, creo que mi entrenador sabe lo que necesito para lograrlo.
¿Cuál es la fase más difícil del salto alto y por qué?
Todas las fases, absolutamente todas, necesitan un montón de trabajo.
A sus 23 años es campeón asiático, el segundo mejor saltador de todos los tiempos y es bronce en Juegos Olímpicos… Le faltan el oro olímpico, ser campeón mundial y el récord del mundo. ¿Cuál de esos tres retos es el más difícil?
Ninguno es fácil, pero voy a luchar por lograrlos.
* ravila@elespectador.com / @ricardoavilapalacios