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Dice un fragmento del himno serbio: “Que brille en la rama serbia / el fruto de la concordia y hermandad”. Un país que se declaró república independiente en 2006, y que a finales del siglo XX y principios del XXI vivió las guerras yugoslavas. Un país que por lo reciente de su conflicto aún ve en sus habitantes y en sus representantes las esquirlas y los ecos de la muerte.
En Colombia lo sabemos, porque aunque las circunstancias sean tan distintas como las culturas, la guerra deja secuelas sin importar la geografía. Y quienes nacieron y/o crecieron en medio de ella saben que hay una fortaleza extra, que no es opcional y que sí se convierte en un rasgo casi que uniforme en los testigos de la violencia, pues la desaparición de la esperanza y la presencia constante del miedo y la incertidumbre van forjando a la osadía que tiempo después hace que todas esas personas se adapten mejor a las adversidades.
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Hoy por hoy dos ejemplos de esa fuerza y esa osadía son Nikola Jokic y Novak Djokovic, dos serbios que dejaron en alto la bandera de su país este fin de semana que pasó, pues el primero se coronó campeón de la NBA con los Denver Nuggets tras vencer a los Miami Heat, y el otro quedó campeón del Roland Garros al derrotar a Casper Ruud, lo que lo convirtió en el hombre con más títulos de Gran Slam en la historia del tenis -y hay que aclarar en este caso su género, pues a nivel general igualó los 23 títulos de Serena Williams y quedó a uno de Margaret Court-.
Nikola Jokic, el héroe de los Denver Nuggets
“Es un gran momento para ser serbio”, dijo Jokic luego de ganar la NBA. El pívot fue escogido este lunes el Jugador Más Valioso (MVP, por sus siglas en inglés) de las Finales de la NBA, en las que lideró a los Denver Nuggets al primer anillo de su historia al vencer a los Miami Heat.
Jokic, que ya poseía dos premios MVP de temporada (2021 y 2022), amplía ahora su palmarés con el galardón al mejor jugador de las Finales, que lleva el nombre del mítico Bill Russell.
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El serbio, de 28 años, culminó su espectacular serie este lunes firmando 28 puntos y 16 rebotes en el triunfo de los Nuggets por 94-89, con el que finiquitaron las Finales por un global de 4-1.
El basquetbolista serbio nació en Sombor, en 1995, en medio de las guerras yugoslavas o de la tercera guerra de los Balcanes. Serbios de un lado, albaneses, bosnios y croatas del otro. La religión y los antecedentes de la Guerra de los Balcanes que se dio a principios del siglo XX llevaron a un nuevo conflicto entre los pueblos de la antigua Yugoslavia.
“Recuerdo las sirenas, los refugios antibombas, las luces siempre apagadas. Vivíamos prácticamente en la oscuridad. Incluso a las 9 de la mañana todo estaba apagado. Yo no podía salir solo, mi madre no me dejaba si no me acompañaban mis hermanos”, dijo Jokic tiempo atrás.
El pívot, seleccionado por los Nuggets en un lejano puesto 41 del Draft de 2014, sucede en el palmarés de este galardón a Stephen Curry, líder del anillo de los Golden State Warriors un año atrás.
Tras felicitar a Jokic, Djokovic publicó en sus redes sociales un mensaje que decía: “La pequeña Serbia, con 6,8 millones de habitantes, tiene ahora al mejor tenista del mundo y al mejor baloncestista del mundo”.
Novak Djokovic, héroe y villano del tenis mundial
Novak Djokovic se coronó este domingo como nuevo campeón de Roland Garros tras imponerse en tres sets (7-6, 6-7 y 7-5) al noruego Casper Ruud. Con su victoria en París, el tenista serbio se convirtió en el jugador de la rama masculina que más torneos de Grand Slam ha conquistado, con 23.
Era el quinto partido entre Casper y Nole, y en todos se impuso el ahora campeón de Roland Garros. Digno papel del noruego, que por desgracia para él se quedó por tercera vez con las manos vacías en la final de uno de los cuatro torneos grandes.
En rueda de prensa, Novak Djokovic dijo: “No quiero decir que soy el mejor de la historia, porque siento que es una falta de respeto hacia los mejores campeones de distintas eras en las que se jugaba completamente diferente a ahora. Creo que cada campeón hizo camino para que nosotros juguemos este deporte. Así que le dejo este tipo de discusiones sobre quién es el mejor al resto del mundo. Por supuesto, tengo mucha fe y confianza en mí mismo y en todo lo que soy y en lo que soy capaz de hacer. Así que este trofeo es obviamente otra confirmación de la calidad del tenis que todavía soy capaz de producir.
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“Ya dije al principio de la temporada que los Grand Slam son mi mayor prioridad no solo de esta temporada, sino en cualquier otra, especialmente en esta etapa de mi carrera. Si alguien me hubiese dicho que ganaría los dos primeros (Grand) Slam del año, habría firmado de inmediato.
“Me siento increíblemente orgulloso, realizado. Y, por supuesto, el viaje no ha terminado. Sigo sintiéndome motivado, inspirado para jugar el mejor tenis posible en estos torneos. Ya tengo ganas de que llegue Wimbledon”.
“Mi infancia fue probablemente muy diferente a la de otros jugadores de mi generación. En los años 90, cuando yo tenía cuatro o cinco años, tuvimos un par de guerras en Serbia. Fueron unos tiempos muy complicados y llenos de adversidad para nosotros. El presupuesto de mi familia era muy bajo, pero aún así mis padres decidieron apoyar mi sueño. Las posibilidades de que tuviera éxito eran muy bajas, pero tuve mucha suerte de encontrarme con gente importante que me ayudó a desarrollar mi tenis”, concluyó Djokovic.
Hace un tiempo el tenista de 36 años recordó: “Prácticamente estábamos siempre el sótano. Todos los que venían, entraban, no había ninguna limitación. Nos despertábamos todas las noches a las dos o tres de la madrugada durante dos meses y medio por los ataques”. “En cierto modo, estas experiencias me hicieron un campeón. Nos hicieron más fuertes y nos dio más hambre por el éxito”, dijo el serbio, que no nació en medio de la guerra como Jokic, pero sí creció en medio de ella, pues Novak nació en mayo del 87, en Belgrado, de manera que el conflicto estalló cuando tenía cuatro años.
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