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Así de impredecible es el béisbol. Por eso siempre se ha dicho que es una aventura —de verdad verdad— el intentar señalar por anticipado posibles ganadores en cualquier partido o serie de béisbol.
Los Orioles de Baltimore, pese a no contar con figuras de la calidad y talento de Manny Machado y Chris Davis, para apenas citar a dos piezas claves en el engranaje del equipo, se ‘’amarraron los pantalones’’ para vapulear, en tres desafíos de los cinco previstos, a los temibles Tigres de Detroit, que contando con toda su nómina en el banco de juego, no pudo superar a sus rivales de turno en la serie divisional, perdiendo en las tres primeras confrontaciones al uno, dos, tres, para quedarse por fuera de la competencia, cuando estaban llamados a clasificar una vez más para la Serie Mundial.
Y qué decir de los Angelinos de California frente a unos crecidos y pujantes Reales de Kansas City, que sin tanta algarabía, pero jugando un béisbol de calidad, sin bateadores de largo alcance, pero con una efectiva combinación de bateo oportuno, toques de bolas, robos de bases y una extraordinaria labor de sus lanzadores, se crecieron ante sus encopetados rivales, la mejor novena del béisbol de las Grandes Ligas de este año, que fue superada, sin fórmula de juicio, por una divisa que llegó a la contienda agónicamente, al quedar igualada con los Atléticos de Oakland, y entrar a disputar la tarjeta del comodín, cuando nada les favorecía.
Nadie puede negar que las dos series divisionales en la Liga Americana dejó una saludable sensación de buen béisbol, en donde la calidad de juego fue evidente y en donde, por esas cosas del juego, si bien ninguna de las dos confrontaciones llegó al límite de los cinco partidos, cuando todo el mundo apuntaba a que se produjera una lucha titánica en cada una de ellas al máximo número de compromisos, la verdad es que los rivales de los Tigres y los Angelinos mostraron que en el béisbol cualquier cosa puede suceder, como tantas veces se ha dicho, sin que para ello cuente en que los contrincantes posean una nómina poco lujosa, pero que están decididos a todo cuando se llega a esta instancia del año.
Orioles van por todo
La novena de Baltimore desde hace más de dos décadas no llega a la disputa de la corona de la Liga Americana. Y esta oportunidad no va a ser desaprovechada. Por lo menos eso es lo que piensan los muchachos de Buck Showalter para la gran final de la liga, frente a unos Reales que traen bríos y deseos de seguir adelante en este 2014.
Los resultados obtenidos por los Orioles frente a los Tigres, con excepción del primer tablero de la serie, los otros dos hacen parte del equilibrio que ofrecieron los dos equipos sobre el terreno de juego.
Ese tablero de 12 carreras por 3 de los Orioles ante los Tigres en el primer compromiso, efectuado en Baltimore, quizás inclinó rápidamente la balanza hacia los Orioles, porque el racimo de 8 carreras en el octavo episodio, desmoronó por completo cualquiera posibilidad para los ‘’felinos’’, frente al desfile casi que interminable de sus los lanzadores Max Scherzer, Joba Chamberlain, Joakim Soria y Phil Coke.
En el segundo partido, en juego de toma y dame, Justin Verlander, el estelar derecho de los Tigres, apenas laboró en cinco episodios, dejando el partido con ventaja de 6 carreras por 3. Pero sus compañeros de posición no pudieron contener el ataque de los Orioles en el octavo, cuando consiguieron 4 carreras, para poner el tablero a su favor, 7 por 6, contando con el cierre hermético y efectivo del zurdo Zach Britton, para asegurar el triunfo, también en casa de los Orioles.
El último partido
Y en el tercero y último, este en el parque de pelota de los ‘’felinos’’, con una pizarra cerrada de 2 carreras por 1, los Orioles aseguraron la victoria cuando Nelson Cruz empalmó una oferta del zurdo y crédito David Price, en el sexto acto, estrellando la pelota por todo el bosque derecho, un leñazo en contra de su mano, pero dando muestras de un poder sencillamente envidiable, cuando Adam Jones estaba en circulación, por un sencillo que había conectado.
La única carrera de los Tigres frente al trabajo combinado de los lanzadores de Baltimore, se produjo cuando intentaron una rebelión en el noveno, envalentonándose frente al rápido cerrador zurdo, Zach Britton, a quien le martillaron par de dobles Víctor Martínez y J.D. Martínez, anotándola en las piernas de Víctor; y luego, Bryan Holaday fue ponchado; Nick Castellanos recibió base por bolas intencional, y el emergente Hernán Pérez bateó para jugada de doble matanza.
En este episodio el estratega de los Orioles, Buck Showalter, al enviar a la inicial a Castellanos rompió los cánones normales de lo que se llama ‘’el librito’’ de béisbol, en el sentido de que llevaba a la inicial al corredor que eventualmente podría darle la ventaja a los Tigres, si el bateador Pérez conectaba un imparable.
Se la jugó a fondo, pero confiando en las calidades y cualidades de su cerrador Britton, las cosas le resultaron a Showalter, y sus Orioles se clasificaron para la disputa del título de la Liga Americana, al ganar este tercero y último juego 2 carreras por 1. Y seguramente si se llegare a presentarse una situación similar, el capataz de los Orioles conservará esa línea de juego, aun cuando vaya en contra de los cánones normales del béisbol: nunca debes llevar a la primera base con bolas intencionales, cuando hay hombre en segunda y un out colgado en la pizarra, al corredor que te puede señalar la carrera de la ventaja, cuando eres equipo visitante. Pero él lo hizo y le salió bien…
Los Reales al 1, 2, 3
Los Reales sorprendieron en la jornada primaveral del 2013, cuando al concluir la etapa de los entrenamientos, la novena se encumbró como el mejor equipo con juegos ganados y perdidos. Pero durante el desarrollo de la temporada de ese año, el equipo se vino abajo y no respondió a las expectativas que había creado entre sus seguidores, los críticos y sus propios dirigentes.
Sin embargo, este año fue la otra cara de la moneda. Terminó su etapa de preparación dentro de lo normal, y el comienzo de la campaña no fue tan productiva como demostró al final del calendario regular.
En una lucha tenaz frente a los Tigres por conquistar el título divisional de la zona Central de la Liga, en varias ocasiones desplazó al equipo de Detroit, pero al concluir oficialmente el torneo, quedó por fuera de esa posibilidad, pero se acreditó la opción de disputar la tarjeta de invitación o comodín, frente a la poderosa novena de los Atléticos de Oakland.
Y a partir de ese momento, los Reales mostraron que nada les ha sido regalado, que muchas cosas les han sido esquivas, pero que jugando su béisbol sin grandes figuras en su plantilla y mucho menos, con astronómicas sumas de dinero, se puede conformar una novena competitiva y dispuesta a todo, inclusive a ir a la disputa de la Serie Mundial.
La evidencia es el uno, dos, tres que acaban de hacer frente a los acreditados Angelinos de California, inmensamente favoritos para ganar no solamente la controversia divisional sino para estar en la contienda de la Cita de Otoño de este 2014, triunfando dos veces en Anaheim y rematarlos en el primer partido de esa disputa, en Kansas City, para acreditarse el boleto que los lleva a la confrontación por el título de la Liga Americana frente a los Orioles de Baltimore.
En los cuatro desafíos que han efectuado luego de la culminación de la temporada, los Reales han exhibido el béisbol que les ha dado resultados fantásticos. Tocando la pelota, robando las bases, despachando el imparable en el momento oportuno y de vez en cuando, por qué no, conectando un cuadrangular para afianzar una victoria.
Ante los Atléticos dirimiendo el comodín, en 12 sensacionales episodios, ganando 9 carreras por 8, cuando todo el mundo consideraba a Oakland los posibles ganadores del juego, obtuvo su derecho de ir a la serie divisional frente a los Angelinos.
Y en la serie divisional ante los Angelinos, con toda su poderosa artillería y sus figuras de primera línea, los vencieron en Anaheim en el primer choque, 3 carreras por 2, en 11 entradas; en el segundo, también en casa de los Angelinos, triunfaron 4 carreras por 1, en otro juego 11 actos; y en el tercero y último compromiso, este en Kansas City, holgadamente se impusieron 8 carreras por 3.
Con esas actuaciones, los Reales echaron por tierra todos los pronósticos, todas las consideraciones de gran nivel que tenían los Angelinos frente al club, y pocos, muy pocos, creían en la tropa de Ned Yost, para estar en esta etapa final por la corona de la Liga Americana. Inclúyannos a nosotros…
Por la corona
Ahora, los Reales y los Orioles enfrentados cara a cara, tienen en sus manos, uno de los dos, la posibilidad de conquistar la corona de la Liga Americana de este año.
La final por el título, comienza este viernes 10 de octubre, en el estadio de los Orioles, en donde se jugarán los dos primeros compromisos; y luego los tres siguientes, en el parque de pelota de los Reales, si es necesario que se efectúe el partido número cinco de la contienda. Pero si son decisivos los partidos seis y siete, estos se harán en el diamante de Baltimore.
Para el primer juego de la Serie Divisional los Reales utilizarán a James Shields, que esta temporada contra Baltimore terminó con marca de 2-0; mientras que los Orioles mandarán a la lomita al derecho Chris Tilman, uno de sus astros en la nómina.
Los dos fueron ganadores de sus respectivos encuentros de cada serie divisional. Shields frente a los Angelinos de California, y Tilman ante los Tigres de Detroit.
Escogemos a los Orioles para ir a la cita de la Serie Mundial. Ojalá una vez más no estemos equivocados…