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Angie Valdez se cansó de correr el día en el que conoció al que hoy considera su segundo papá: su entrenador Luis Villarreal. Era una niña de 13 años que se ilusionaba con el atletismo hasta que se encontró con el pequeño club de boxeo La Playa, corregimiento de Barranquilla, y no hubo marcha atrás.
Dudaba, como también lo hacía su maestro. Y una de sus hermanas confiesa que se molestaba cuando le decían que iba a ser boxeadora. Ella se negaba, ese deporte “era para hombres”. Respondía que “iba a ser atleta”. Pero, el corazón ya había elegido otro rumbo.
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Una tarde, confrontó a su entrenador, a quien veía reticente a enseñarle. Le preguntó que si no la quería, que por qué no le enseñaba como a los demás y él le respondió que creía que lo suyo sí era el atletismo, que no le veía madera para el boxeo porque era un deporte muy rudo. No por ser mujer, sino porque no tenía lo necesario. Pero a Angie Valdez no le gustó esa respuesta. Se había cansado de correr. O mejor, había descubierto que su mundo estaba en el ring. Así qué paró el discurso del entrenador y le prometió que, desde ese día, no iba a faltar ni un día más a sus entrenamientos.
Pasó casi una década desde ese día. Ahora, con apenas 22 años, la atlanticense va a pelear este domingo por la medalla de oro en el Mundial de Boxeo Aficionado que se desarrolla en Nueva Delhi (India).
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Una pelea histórica para el pugilismo nacional, pues la única vez que Colombia ha ganado el oro ocurrió en Canadá en 1981, gracias a Miguel Máscara Maturana. En la rama femenina, nuestro país tiene dos preseas de plata, gracias a los segundos puestos que consiguieron Jessica Caicedo en 2018 y el año pasado Ingrit Valencia, que en esta oportunidad quedó en semifinales y aseguró el bronce, convirtiéndose en la primera doble medallista mundial del boxeo femenino colombiano.
Ahora gracias a Angie Valdez, en los 60 kilogramos, y también a Yeni Arias, en los 54, Colombia ya aseguró como mínimo dos nuevas medallas de plata y sueña con dos oros, una hazaña sin precedentes.
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Angie Valdez no fue la única a quien le dijeron que el boxeo no era para las mujeres. De hecho, Yeni Arias revela que es un estigma permanente con el que ella y la mayoría de las pugilistas nacionales tuvieron que crecer desde niñas. “El boxeo no nos hace hombrecitos”, señaló hace unos años en una entrevista. Asegura que el gran legado que su generación le quiere dejar a las mujeres que vienen es que el boxeo no es una elección de género. Nada tiene que ver con eso, “es una elección de vida”, dice.
Arias, quien nació en Roldanillo, en el Valle del Cauca, pero se crió en Pereira, escogió el boxeo porque era un deporte en el que podía golpear sin ser sancionada y porque era barato. En principio, no necesitaba indumentaria ni gimnasio, bastaba con sus golpes. Sin embargo, a medida que la cosa empezó a volverse seria y se hizo profesional, vio en ese deporte la oportunidad de salir adelante, cuidar a su hijo y darle una mejor vida a su papá, que lleva décadas sufriendo por una lesión en las piernas que redujeron su movilidad y su capacidad neurológica.
Por eso su recordado desconsuelo en los cuartos de final de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, porque su derrota significaba la imposibilidad de ayudar a su papá. Más allá de las promesas del Ministerio del Deporte, después de que su historia se divulgó, haber perdido la posibilidad de obtener una medalla en las justas fue mucho más que una derrota.
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Afortunadamente, Arias siguió adelante y ahora busca revancha. Quiere, como Angie Valdez, ser la primera mujer en conseguir un oro mundial de boxeo aficionado. La avala la experiencia, es una boxeadora curtida en batallas, que ya fue diploma olímpico, lleva varios triunfos nacionales y continentales, pero ahora quiere el título mundial.
Angie Valdez es más una sorpresa. Es un caso diferente, pues irrumpió con fuerza hasta los Juegos Bolivarianos de 2022, el año pasado en Valledupar. Ese fue su segundo torneo internacional. Antes, apenas había competido en el Continental de Ecuador a principios de año. Al Mundial de la India, llegó después de una intensa preparación, pero su clasificación a la final realmente no estaba en los planes de los expertos.
Palo tras palo, la colombiana avanzó dejando en el camino a todas las favoritas. Primero, venció a la segunda del escalafón mundial, Shia-Yi Wu, de China Taipéi; después, dejó en el camino a la campeona olímpica de Río 2016, la francesa Estelle Mosell, y también venció a la india Jasmine Jasmine, quien actuaba de local. Gran camino que la llevó hasta la final, que encarará mañana a las 8:00 a.m. frente a la brasileña Beatriz Ferreira, campeona mundial en 2019, vigente subcampeona del mundo y plata en los Olímpicos de Tokio.
El camino de Arias también ha sido especial, con triunfos frente a la croata Nikolina Cacic en su debut, después contra la moldava Julia Coroli en octavos, ante la kazaja Zhaina Shekeroekova en cuartos y con la mongola Enkhjargal Munguntsetseg. Habría que tener en cuenta que la vallecaucana, que competirá por el oro desde las 7:45 a.m. del domingo contra Wen Huant Hsiao (China Taipéi), cambió de categoría el año pasado y pasó de pelear en los 57 kilogramos a los 54. Modificación que le hizo levantar el nivel a sus 32 años y la tiene ad portas de la gloria.
Falta solo un día para que las dos colombianas escriban una nueva página en el boxeo nacional. Ambas, junto a Ingrit Valencia y Camila Camilo, quien también logró bronce en esta edición de campeonato, ya son históricas y hacen parte de la selección nacional que mejor ha representado a Colombia en la historia de los mundiales de boxeo aficionado.
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