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Este año decidí viajar por una ruta diferente. Anteriormente viajaba Bogotá-París-Nueva Delhi-Katmandú y siempre tuve inconvenientes con el equipaje y el servicio en general, al hacer escala en la India. Decidí probar la ruta Bogotá-Madrid-Doha-Katmandú. La salida de Colombia no fue fácil, el vuelo se retrasó dos horas y me hicieron una revisión tan exhaustiva que hasta me sacaron una radiografía, algo que nunca me había sucedido.
En Madrid hice una escala de dos días. Llegué a la casa de un gran amigo y maestro en mi proceso de escalada, Juan Carlos González. Con su ayuda logré realizar algunos trámites para mis conexiones Madrid-Doha y Doha-Katmandú.
En el aeropuerto de Barajas me encontré con mi amigo y compañero de cuerda Iván Vallejo, ecuatoriano, con quien escalo desde el año 2005. Ya son muchas las experiencias vividas y los logros que hemos adquirido en el proyecto de los 14 ochomiles. Iván está cerca de la culminación de su proyecto y yo voy en este momento por la séptima montaña. Sin inconvenientes y con un trayecto de la misma duración que el de Bogotá-Madrid llegamos a Katmandú, la capital de Nepal.
Vamos a compartir la infraestructura de esta expedición con un equipo de televisión española. Mientras ellos llegaban, Iván y yo estuvimos organizando la logística y compra de equipos técnicos que nos hacían falta para esta escalada.
El invierno se despide con pequeñas lloviznas y una niebla espesa que cubre Katmandú. Los reportes del clima mejoran mientras alistamos nuestras cosas. Poco a poco van llegando a esta ciudad escaladores amigos con los que compartimos sueños. El español Iñaki Ochoa, quien ya cuenta con 12 ochomiles; el australiano Andrew Lock con 12 ochomiles, compañero en la cordada de cima en el Annapurna, y el rumano Orea con tres de las cimas más peligrosas del Himalaya.
Teníamos pensado salir el sábado rumbo a nuestro objetivo, pero en Nepal el ritmo de las cosas cambia en cualquier momento y debimos esperar algunas cargas que no habían llegado. El camino que pensábamos tomar está tapado aún por el invierno, por lo cual hemos optado por otro que es un poco más largo. Serán nueve días de acercamiento que nos servirán para aclimatar. Teníamos el plan de hacer este proceso en otro lugar que ahora no es posible por los problemas en el Tíbet. Este conflicto generó el cierre de frontera para las expediciones, pero para nuestra suerte no es necesario cruzarla para ir al Dhaulagiri. Durante estos nueve días nos acompañarán 120 porteadores, cada uno cargando aproximadamente 30 kilos. Llevamos comida, medicamentos, 1.500 metros de cuerda y seguros técnicos de sujeción.
En pocas horas tomaremos un vuelo a la ciudad de Pokara y desde allí empezaremos nuestra travesía. Cuando lean este reporte estaremos caminando rumbo a nuestro objetivo. Agradezco el apoyo de mis patrocinadores Cafam, DHL Express y El Espectador, que continúan creyendo en el proyecto ‘Colombia en las cimas del mundo’.