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Álvaro Hernández es un antioqueño de 39 años, profesional en deporte egresado del Politécnico Jaime Isaza de Medellín y un defensor central frustrado. Ahora es técnico del Deportivo Rionegro, equipo que es protagonista del torneo de la B y su objetivo, aunque es a largo plazo, es dirigir a los leones del oriente en la A: “Quiero ascender al club y convertirnos en el quinto equipo paisa en la primera división del fútbol colombiano”.
Rionegro es colíder del grupo A de los cuadrangulares con cuatro puntos, los mismos que el favorito América de Cali, y este sábado recibirá a Real Santander por la tercera fecha de las semifinales. Además, cuentan con el goleador del certamen (Jéfferson Duque, con 15 tantos) y se ubica tercero en la reclasificación, detrás de Cortuluá y los escarlatas.
Seguidor de la filosofía de Hernán Darío El Bolillo Gómez y Francisco Maturana, Hernández habla sobre la precariedad que vive un club de la segunda división en el país. Porque la paradoja de su equipo es que, aun teniendo un aeropuerto internacional en la ciudad, deben transportarse en bus por falta de recursos económicos.
¿Es una presión que Rionegro no haya ascendido hace más de dos décadas?
Ahora no, ya cambiamos esa mentalidad con una mejor organización. Actualmente tenemos un proyecto de divisiones menores que ha permitido que el club tenga más jugadores propios. En total nuestro objetivo a largo plazo es que en máximo cinco años estemos en la A. Aunque como vamos creo que nos adelantaremos. Eso esperamos todos.
¿Ya están listos para eso?
Sí. Antes había problemas económicos, no les pagaban a los trabajadores, los futbolistas venían como a hacer una pasantía y se iban por falta de garantías, entonces no había sentido de pertenencia. Sin embargo, la dirigencia cambió todo eso y el equipo actual ya lleva un año y medio trabajando junto. Además, tenemos estructura: un estadio, una ciudad en el área metropolitana y un aeropuerto.
¿Cuál es la diferencia entre un equipo de la A y uno de la B?
Que viajamos por tierra, así tengamos al aeropuerto internacional acá al lado. Cuando miramos en el calendario que jugamos en Barranquilla o Santa Marta, ya sabemos que el viaje es largo, que debemos viajar con muchos días de antelación. Por eso es que somos tan unidos, porque permanecemos muchas horas juntos (risas). Y eso que nos demorábamos 22 horas a Pasto, menos mal que ascendió.
Deben jugar contra el cansancio del viaje también.
Claro. Además, como viajamos en bus alquilado, comemos como turistas, no como deportistas. Es complicado, pero la dirigencia ya está tratando de conseguir que viajemos en avión. Eso sólo lo hacen equipos como América, Bucaramanga y Pereira.
¿Cómo está el plantel ahora en ese sentido, en el físico?
Tuvimos la fortuna de clasificarnos anticipadamente a las semifinales y recuperarnos. El grupo ahora está motivado después del reciente empate con América, al que no debemos dejar escapar. Se vienen dos finales contra Santander, una en casa este sábado y otra allá. Pero la idea es definir todo en la última fecha, cuando visitemos a Popayán. Estamos bien físicamente para lograr ganar la zona.
Y tienen a Jéfferson Duque, goleador del torneo con 15 goles.
Conmigo es con quien ha tenido más posibilidades, más continuidad. Y no lo ha desaprovechado. Ya lleva dos torneos como máximo artillero. Yo me la jugué con él y me siento orgulloso porque además es una gran persona. Sé que dentro de poco su futuro será mejor en otro equipo.
¿Hay promesas como Iván Ramiro Córdoba, que surgió de Rionegro?
Ahora tenemos un grupo importante en divisiones menores. Incluso yo tengo una escuela en Medellín con 200 niños y algunos más grandes ya están jugando acá y tienen mucho futuro. Algo así como lo que hace Alexis García con su escuela y Equidad.
¿Cómo llegó usted a Rionegro?
Dirigí selecciones infantiles y juveniles de Antioquia y me di a conocer. Llegué en 2008 a Rionegro a dirigir el equipo sub-19, luego fui el asistente técnico de Winston Cifuentes y cuando él salió me dejaron encargado, pero terminaron dejándome en propiedad.
¿Es necesario haber sido futbolista para dirigir?
Yo jugué aficionadamente. Si hubiese sido un Messi habría sido profesional, pero el nivel no me dio. De igual forma, siempre estuve relacionado en el fútbol, iba al estadio a ver a mi Nacional y una parte de mi familia hincha del Medellín también me llevaban al Atanasio. Además, he estudiado y no dejaré de hacerlo, porque esto cambia todos los días.
¿Cuáles son sus proyecciones?
Rionegro ha sido cantera de buenos técnicos, como Santiago Escobar y Carlos Navarrete. Soy amante del fútbol antioqueño y trato de que mis equipos se parezcan a los de El Bolillo Gómez y Francisco Maturana.