
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
937 días después de aquel 7 de septiembre de 2023, cuando Paraguay y Perú abrieron el telón con un 0-0 en Asunción, las eliminatorias al Mundial de 2026 llegaron a su fin este 1° de abril de 2026. Casi dos años y siete meses de camino —más de 30 meses de partidos, viajes, lesiones, polémicas y sueños— que empezaron en una tarde sin goles y terminaron también con protagonismo sudamericano. Porque fue la propia Conmebol la que bajó el telón: Bolivia lo intentó hasta el final, empujó su ilusión hasta el último repechaje, pero Irak, con un 2-1 definitivo, acabó con cualquier posibilidad de regreso a una Copa del Mundo.
En ese recorrido, la FIFA necesitó prácticamente dos años y medio para completar el mapa de su torneo más ambicioso, uno que ahora tendrá 48 selecciones. Y ahí está la esencia del Mundial: un evento que empieza mucho antes de que ruede la pelota en la fase final, que se mete en la conversación cotidiana durante años sin que uno lo note.
Es un anhelo extendido en el tiempo, una ilusión que crece en silencio hasta volverse inevitable. Ahora, 48 países lo harán realidad, aunque solo uno terminará celebrando en New Jersey el próximo 19 de julio, cuando se cierre definitivamente este largo y apasionante proceso.
Hazañas y épicas de las Eliminatorias al Mundial 2026
Al mirar el cuadro final del Mundial, hay algo que salta de inmediato: no es el mismo mapa de siempre. La ampliación a 48 selecciones abrió el espectro, sí, pero eso no le resta valor a lo conseguido; al contrario, lo resignifica. Porque clasificarse a una Copa del Mundo sigue siendo una hazaña, incluso en un formato más amplio. Y en ese nuevo paisaje aparecen historias que, más que sorpresas, son pequeñas epopeyas futboleras construidas a lo largo de estos casi tres años de eliminatorias.
El caso de Haití es, quizá, uno de los más potentes. La selección caribeña aseguró su clasificación tras liderar su grupo en Concacaf, superando a rivales con mayor tradición como Costa Rica. No obstante, lo verdaderamente extraordinario está en el contexto: el equipo tuvo que jugar todos sus partidos como local fuera de su país, principalmente en Curazao, debido a la crisis de seguridad en Puerto Príncipe. Sin estadio, sin público y con enormes limitaciones logísticas, el grupo liderado por Duckens Nazon y dirigido por Sébastien Migné encontró en el fútbol un refugio y una bandera. Será apenas su segunda participación mundialista, tras Alemania 1974, lo que convierte su regreso en una historia de resistencia y dignidad.

Y si Haití conmovió, lo de Curazao también rompió cualquier lógica previa. La selección logró su primera clasificación en la historia tras superar un grupo en el que estaba Jamaica. Se trata del país más pequeño —en territorio y población— en disputar un Mundial, superando incluso el hito de Islandia. Con una base de futbolistas formada en la diáspora europea y bajo la conducción de Dick Advocaat, el equipo caribeño armó un proyecto competitivo que dejó atrás a selecciones con más recorrido internacional. Es una muestra clara de cómo el fútbol globalizado también puede equilibrar fuerzas.
En África, la gran historia la escribió Cabo Verde. Los “Tiburones Azules” sellaron su clasificación al quedarse con el liderato de su grupo por encima de Camerún. No es un dato menor: eliminar a una potencia continental habla de un proceso sólido, sostenido en el tiempo. Con una base de jugadores repartidos por Europa —incluso detectados a través de plataformas no tradicionales como LinkedIn—, el equipo convirtió su condición insular en identidad y fortaleza. Será su primera participación mundialista.
Asia también dejó relatos de largo aliento. Irak volvió a un Mundial 40 años después de su única participación en México 1986, y lo hizo con dramatismo: venció 2-1 a Bolivia en el repechaje final, apagando el sueño sudamericano y cerrando el camino global hacia 2026. Los “Leones de Mesopotamia” habían quedado terceros en su grupo, pero encontraron en la repesca una segunda vida que no desaprovecharon. Su regreso no es solo deportivo, también simbólico para un país que ha atravesado décadas de conflicto.

A ese mapa se suman dos debutantes absolutos que confirman el crecimiento del fútbol asiático; Jordania, que logró su primera clasificación, consolidando el impulso que ya había mostrado en la Copa Asiática; y Uzbekistán, que, por su parte, rompió una maldición histórica: tras años quedándose a las puertas, finalmente aseguró su cupo. Atrás quedaron los repechajes perdidos y la etiqueta de “eterno candidato”. Esta vez, una generación dorada convirtió la expectativa en realidad.
Los asiáticos se reunirán, en el mismo grupo de Colombia, con República Democrática del Congo —de regreso a un Mundial por primera vez desde 1974, cuando participó como Zaire—, una selección también llegó por la vía larga: superaron a Jamaica en el repechaje y sellaron un retorno que conecta generaciones separadas por medio siglo. Son historias distintas, contextos lejanos, pero un mismo punto de llegada: el Mundial como destino común, como premio a años de insistencia.
Los grandes fracasos rumbo a la Copa del Mundo
Si uno va a hablar de fracasos en estas eliminatorias, el de Italia es, sin discusión, el más grande de todos. Lo demás queda en un segundo plano. La “Azzurra” se quedó fuera por tercera vez consecutiva de una Copa del Mundo (2018, 2022 y 2026), algo inédito para una potencia de su calibre. Este nuevo colapso tuvo una raíz clara: la incapacidad de ser contundente en la fase de grupos de la UEFA, en la que cedió puntos ante rivales de menor jerarquía, y una nueva caída en el repechaje, en el que la victoria de Bosnia y Herzegovina también fue histórica.

Lo más incomprensible para la opinión pública es la contradicción de este ciclo. En medio de estas ausencias, Italia fue campeona de la Eurocopa 2020, lo que deja en evidencia una crisis estructural: un equipo capaz de brillar en torneos continentales, pero incapaz de sostenerse en el largo y exigente camino de unas eliminatorias. La irregularidad, más que la falta de talento, terminó siendo su condena.

El golpe también es histórico y simbólico. La última vez que Italia jugó un Mundial fue en 2014, en Brasil, lo que significa que para la final de 2026 habrán pasado 12 años sin presencia en la cita máxima y 20 años desde su última victoria en una fase de eliminación directa (la final de 2006). Esta sequía prolongada ha generado una desconexión generacional: futbolistas que no saben lo que es competir en un Mundial y una mística que se ha ido debilitando en una de las selecciones más laureadas de la historia.
Detrás de ese gran fracaso, hay otros golpes que marcaron el camino a 2026. Por ejemplo, el ya reseñado de Bolivia en el repechaje. Quedar tan cerca y no lograrlo es un tremendo golpe, aunque habría que decir que equipos como Chile o Venezuela ni siquiera alcanzaron esa instancia, quedándose lejos en una eliminatoria que no les dio margen de reacción.
En Concacaf, en una eliminatoria sin México, Estados Unidos y Canadá, Costa Rica y Honduras fueron superados por Haití, que les arrebató el protagonismo histórico de la región, mientras que en África, selecciones de peso como Camerún y Nigeria también quedaron fuera, confirmando que este proceso no solo amplió el Mundial, sino que también redistribuyó sus protagonistas.

Todo listo para el pitazo inicial en el Azteca
Así se cerró un camino que, más que resultados, dejó historias: de gloria inesperada y de caídas dolorosas, de países que irrumpen y de potencias que se quedan atrás.
Las eliminatorias no solo definieron a los 48 clasificados, también redibujaron el mapa del fútbol mundial y recordaron por qué este torneo se vive durante años. Porque el Mundial no empieza en junio: empieza mucho antes, en cada partido, en cada ilusión que se construye —o se rompe— en el camino. Y ahora sí, con todo decidido, la cuenta regresiva ya no es una idea lejana: es una realidad que se acerca a toda velocidad. Pongan el despertador para el 11 de junio, cuando México debute con Sudáfrica. Hasta entonces, no nos molesten.

🚴🏻⚽🏀 ¿Lo último en deportes? Todo lo que debe saber del deporte mundial está en El Espectador
Manténgase al tanto de toda la información deportiva con la SEDE. Estamos en 📷 Instagram 📹 Tik Tok y 📱Facebook