
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
El arranque lo vamos a situar en 1978. Argentina, por primera vez campeona del mundo. El nombre en común con nuestros tiempos es el de César Luis Menotti, el DT que le dio la primera estrella a la albiceleste y probablemente también la tercera.
Para entenderlo, habría que volver y mirar a la Argentina de Menotti, que representaba una forma específica de entender el fútbol. Era un equipo que buscaba la pelota, abría la cancha, adelantaba sus líneas y trataba de dominar los partidos desde la técnica. Tenía orden, intensidad y preparación física, pero su estructura estaba pensada para favorecer las capacidades del jugador. La organización no debía limitar el talento, sino permitirle expresarse.
Esa idea recogía la herencia de “La Nuestra”, la escuela que definió buena parte de la identidad original del fútbol argentino. La gambeta, el pase corto, la pausa, la asociación y la interpretación del juego estaban por encima de la fuerza o de la ejecución mecánica. El futbolista argentino debía pensar, improvisar y resolver. Menotti no inventó esa tradición, pero la organizó y la convirtió en un proyecto de selección.
Soy Uruguayo pero creo que soy el tipo más influenciado por Cesar Luis Menotti, cuando hablamos de ganadores el flaco es uno.
— Agustin Serrano #SUPERM4X (@BallPase) July 16, 2026
Hay que poner en contexto lo que fue el flaco y su influencia, el tipo agarro una selección que era considerada "perdedora" por más que tenia grandes…
Su equipo tenía extremos abiertos, mediocampistas técnicos y atacantes con movilidad. Osvaldo Ardiles organizaba, Américo Gallego equilibraba y Mario Kempes aparecía desde diferentes zonas para atacar los espacios. Argentina no se limitaba a esperar el error contrario. Quería asumir el protagonismo y jugar en el campo rival.
La historia, no obstante, no es tan lineal, pues años después llegó Carlos Salvador Bilardo y ganó el Mundial de 1986 desde una concepción distinta. El Narigón priorizaba la preparación específica de cada partido, el análisis del rival y la capacidad de adaptación. Su punto de partida no era una forma fija de jugar, sino encontrar la mejor manera de ganar cada encuentro.
Menotti y Bilardo eran la antítesis el uno del otro; se odiaban. Ambos quedaron convertidos en los representantes de dos escuelas que fueron irreconciliables durante décadas. Ambas fueron campeonas del mundo y el fútbol argentino quedó atravesado por esa discusión.
La influencia de Bilardo tuvo durante mucho tiempo un peso importante dentro de la Asociación del Fútbol Argentino. Menotti permaneció alejado de la estructura durante décadas, pero su regreso se produjo con la nueva dirigencia encabezada por Claudio Tapia, que buscaba separarse de las administraciones anteriores y recuperar una referencia histórica para reorganizar las selecciones nacionales.
Después del fracaso en Rusia 2018, Menotti, como director de las selecciones nacionales, decidió respaldar una elección que parecía difícil de defender, la de Lionel Scaloni como DT principal. El exjugador venía de ser el asistente de Jorge Sampaoli en un proceso que terminó de forma desastrosa y no tenía experiencia como entrenador principal en primera división. Sin embargo, había establecido una buena relación con los jugadores y conocía, en la interna, los problemas del equipo.
Menotti vio condiciones en él y lo sostuvo cuando casi todo el país pedía un técnico con mayor trayectoria. También ayudó a rodearlo con antiguos referentes de la selección. Pablo Aimar, Walter Samuel y Roberto Ayala formaron un cuerpo técnico que le aportó conocimiento del vestuario, experiencia internacional y distintas miradas sobre el juego.
🗣️ Luis de la Fuente, DT de España, sobre Scaloni en la previa de la final del Mundial 2026 ante Argentina: "Admiro y respeto mucho a Scaloni"pic.twitter.com/rvUVJmPuEA
— Filo.news (@filonewsOK) July 17, 2026
El comienzo fue complicado. Argentina perdió contra Brasil en las semifinales de la Copa América de 2019. El equipo de Tité atravesaba uno de sus mejores momentos, terminó ganando el torneo y aparecía como uno de los grandes candidatos para Catar 2022. Del otro lado estaba una selección todavía en construcción, dirigida por un entrenador al que muchos consideraban provisional.
A pesar de la derrota, aquel partido dejó señales que rápido se convertirían en la chispa de lo que vino. Argentina compitió, generó peligro y comenzó a mostrar una estructura reconocible. Dos años después, volvió a encontrarse con Brasil y le ganó la final de la Copa América en el Maracaná. Luego conquistó el Mundial de Catar 2022 y revalidó su dominio continental con otro título de Copa América, doloroso para nosotros, venciendo a Colombia en 2021.
Aquel equipo, defendido y planificado por Menotti, hoy está ante una nueva final mundialista. Scaloni, ahora elevado a la escala de genio, recuperó varios elementos de aquella tradición que en el 78 bordó la primera estrella albiceleste. Su selección valora la pelota, reúne mediocampistas técnicos, busca asociarse y entiende que el carácter no reemplaza al juego.
También incorporó una flexibilidad vinculada con la otra gran escuela argentina. Scaloni modifica sistemas, cambia funciones y adapta el equipo según el rival. Puede utilizar extremos, sumar un cuarto mediocampista, jugar con un delantero de referencia o liberar a Lionel Messi detrás de los atacantes. Su Argentina recoge rasgos de Menotti y Bilardo sin quedar encerrada en ninguno de los dos modelos.
En esta Copa del Mundo se ha destacado especialmente su capacidad de resistencia. Argentina debió remontar y superar situaciones adversas desde el partido contra Cabo Verde hasta la semifinal frente a Inglaterra. Sin embargo, reducir su recorrido a la fortaleza mental sería insuficiente. También tiene buen pie, sabe manejar la pelota y puede dominar fases amplias de los encuentros. Lo demostró en su último partido, cuando avasalló a los ingleses.
Su contrapunto en la final, que será España, es otro equipo construido en medio de las dudas. Son fascinantes las semejanzas. Luis de la Fuente asumió después de Luis Enrique, quien dejó el cargo tras la eliminación contra Marruecos en Catar 2022. El cambio fue recibido con desconfianza: España pasaba de un entrenador reconocido internacionalmente, que pasaría a elaborar la obra perfecta del PSG, a otro con escaso recorrido en la élite de clubes.
De la Fuente, sin embargo, conocía la estructura de las selecciones españolas. Había trabajado durante años en las categorías juveniles y dirigido a varios de los futbolistas que después llegaron al equipo mayor. No necesitaba descubrir la plantilla ni aprender la identidad de la selección. Había participado directamente en su formación.
Esa es una de las similitudes con Scaloni. Ambos tuvieron experiencias previas en selecciones juveniles, aunque el recorrido del español fue mucho más amplio. Scaloni dirigió menos de una decena de partidos con la Sub-20, mientras que De la Fuente, quien además fue profesor del argentino durante su curso como entrenador en UEFA, avanzó por distintas categorías y acumuló años dentro del sistema.
Los dos llegaron cuestionados y con perfiles mucho más bajos que sus antecesores. Ninguno fue elegido por una trayectoria brillante en grandes clubes. Su respaldo inicial estuvo basado en el conocimiento de los grupos, la cercanía con los jugadores y la capacidad para trabajar dentro de una estructura de selecciones.
De la Fuente respondió a las críticas ganando la Eurocopa de 2024 contra Inglaterra. España recuperó su lugar entre las principales potencias mediante un fútbol ofensivo, intenso y basado en la posesión. El equipo busca instalarse en campo contrario, circular con paciencia, abrir el terreno y recuperar rápidamente después de perder la pelota.
Su propuesta parte de la identidad que llevó a España a dominar el fútbol internacional entre 2008 y 2012. La selección actual no es igual a la campeona mundial de 2010, pero conserva la misma intención: controlar los partidos mediante el balón. La diferencia está en que ahora cuenta con mayor amplitud y velocidad por los costados.
Lamine Yamal puede participar en el juego asociativo y, al mismo tiempo, romper una defensa desde la gambeta. Rodri organiza, marca el ritmo y sostiene al equipo en campo contrario. Pedri, Fabián Ruiz, Dani Olmo, Álex Baena y Mikel Oyarzabal ofrecen movilidad y capacidad para recibir bajo presión. Pau Cubarsí, Perro Porro y Marc Cucurella también responden a una formación en la que el defensor debe saber jugar.
🐐🆚🇪🇸 El día que De La Fuente conoció en persona a Messi… y le metió cuatro goles #Mundial2026 #FIFAWorldCup pic.twitter.com/91YQUjMFr1
— MARCA (@marca) July 17, 2026
La elección de la nómina confirma la prioridad de De la Fuente. España prescindió de los jugadores de Real Madrid, de escasos efectivos españoles, y privilegió futbolistas capaces de interpretar su modelo. La técnica y la comprensión colectiva estuvieron por encima del peso de los clubes o de los nombres.
La idea del entrenador español se relaciona con el entendimiento de la posesión como un instrumento para someter al rival, no como una simple acumulación de pases. España lo demostró en la semifinal contra Francia, a la que controló con autoridad para alcanzar la segunda final mundialista de su historia.
Argentina comparte esa intención de ser protagonista, pero ofrece más variantes. España tiene un modelo más estable y busca imponerlo casi siempre de la misma forma. La selección de Scaloni, en cambio, acepta diferentes tipos de partido. Puede dominar con la pelota, replegar, presionar arriba o atacar los espacios. Su principal fortaleza táctica es la capacidad para transformarse.
Pero como que Luis de la Fuente fue el profesor de Scaloni en el curso de entrenadores jajajajsjsjs que surrealista es esto, el destino es increíble pic.twitter.com/F39iax2byR
— Rayquasa (@rayquasa111) July 16, 2026
España llega con un equipo en crecimiento y varios jugadores jóvenes que buscan confirmar en el Mundial lo conseguido en la Eurocopa. Argentina tiene una plantilla más experimentada, con mayor recorrido y acostumbrada a las finales. Su versión más brillante pudo verse en Catar 2022; la actual quizá sea menos dominante, pero sabe resolver partidos difíciles.
Los paralelismos son claros: Scaloni y De la Fuente fueron cuestionados, pero convencieron con resultados y crearon grupos fuertes sin convertirse en protagonistas públicos. Los dos recuperaron identidades históricas, ganaron sus torneos continentales y llevaron sus procesos hasta la final del mundo.
La diferencia está en la forma de aplicar esas identidades. De la Fuente profundizó un modelo español basado en la posesión, la presión y la ocupación ordenada de los espacios. Scaloni recuperó el buen juego argentino, pero lo combinó con flexibilidad táctica, resistencia y adaptación.
Este domingo, desde las 2:00 p. m., hora colombiana, Argentina y España se enfrentarán en Nueva Jersey, con transmisión del Gol Caracol. Será la final entre los campeones de América y Europa, pero también entre dos procesos que crecieron desde las dudas y al final callaron muchas bocas.

🚴🏻⚽🏀 ¿Lo último en deportes? Todo lo que debe saber del deporte mundial está en El Espectador
Manténgase al tanto de toda la información deportiva con la SEDE. Estamos en 📷 Instagram 📹 Tik Tok y 📱Facebook
Comentarios