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Desde hace 50 años el mundo está esperando este partido. Cuando el dirigente brasileño João Havelange asumió la presidencia de la FIFA y les dio mayor protagonismo a los países en vía de desarrollo, se pronosticó que África, un continente lleno de talento, pero sin oportunidades e infraestructura, iba a ganar un Mundial de fútbol. ¿Será que, después de cinco décadas de ilusiones y promesas incumplidas, llegó el momento?
Aunque ha conseguido títulos en las categorías sub-17 (cinco Nigeria y dos Ghana) y sub-20 (Ghana, en 2009), en Catar 2022 es la primera vez que África dice “presente” en las semifinales de una Copa Mundo de mayores. Este miércoles, la sorprendente selección de Marruecos enfrentará a Francia, campeona defensora, por un cupo en la gran final.
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Será el partido más importante en la historia del continente negro, una región que reúne a más de 1.300 millones de personas de 54 países. Y eso se percibe en los alrededores del hotel Wyndham, en la exclusiva zona de West Bay, en Doha, concentración del equipo magrebí. Entre lujosos rascacielos y modernos edificios todavía en obra, miles de aficionados intentan sin éxito acercarse a saludar a sus héroes, y en la última semana se incrementaron las medidas de seguridad, por la cantidad de visitantes y porque el plantel necesita aislarse.
“Les dije a los jugadores que no veníamos a jugar apenas tres partidos, que sus maletas debían ser grandes. Ahora, miento si digo que creí que íbamos a disputar siete encuentros”, reconoció ayer ante los periodistas internacionales el técnico Walid Regragui, de 47 años, una de las figuras de este Mundial.
Contra todos los pronósticos, su equipo está invicto en el torneo. Ganó el grupo F tras empatar con Croacia (0-0) y vencer a Bélgica (2-0) y Canadá (2-1). Luego se impuso ante España 3-0 en la definición por penaltis, tras el 0-0 en los 120 minutos de juego. Y en cuartos de final derrotó 1-0 a Portugal. Su arquero, Yassine Bounou, conocido como Bono, solo recibió un gol y fue obra de uno de sus compañeros.
¿Terminará este cuento de hadas o llegó el momento del título mundial para África? Esa es la gran pregunta aquí en Doha, en donde ya nadie se atreve a descartar la posibilidad de que Marruecos siga celebrando porque, además, juega de local pues pertenece al mundo árabe, que profesa la religión islámica. En Doha, es considerado un país hermano.
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Estos argumentos anímicos y mentales para soñar están respaldados por argumentos futbolísticos, que, en últimas, son los más importantes. El técnico Regragui llegó al cargo hace apenas cuatro meses, para reemplazar al bosnio Vahid Halilhodzic, quien había logrado la clasificación, pero tenía muchos conflictos con varios integrantes del plantel. E implemen tó su sólido sistema de juego 4-1-4-1, con base en el arquero Bono y jugadores como Achraf Hakimi (del París Saint-Germain francés), Sofyan Amrabat (de la Fiorentina), Hakim Ziyech (del Chelsea) y Sofiane Boufal (del Angers).
De hecho, solo cuatro de los 26 mundialistas marroquíes juegan en la liga local. Quince son hijos de inmigrantes, pero nacieron y se formaron en Francia, Bélgica, Países Bajos y España. Juegan con la intensidad, disciplina táctica y despliegue físico que se exige en esos países, pero tienen un gran amor por la tierra de sus antepasados.
“Hicimos historia, sí, pero ya no queremos parar”, asegura Hakimi. “Ya no jugamos por nosotros, sino por los millones que están detrás apoyando, soñando. Se habló siempre de la falta de mentalidad y profesionalismo de los africanos, de nuestras limitaciones. Queremos acabar con eso”.
Trece países de ese continente han participado en la Copa Mundo. El primero fue Egipto, en 1934, y el segundo Marruecos, pero apenas en 1970.
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Camerún es el que más participaciones tiene, con siete, seguido por Nigeria y Marruecos, con seis cada uno. Los máximos anotadores africanos han sido el ghanés Asamoah Gyan, con seis tantos en 11 partidos, y el camerunés Roger Milla, quien en 10 juegos marcó cinco tantos; dos de ellos de triste recordación para Colombia, pues se los marcó a René Higuita en los octavos de final de Italia 1990.
“No sé si tenemos que ser radicales y pensar que es ahora o nunca. Solo tres selecciones africanas (Camerún, Ghana y Senegal) habían llegado a cuartos de final. Nosotros dimos un paso más y estamos contentos, porque no es fácil, pero con el equipo que formamos y el ambiente que se está viviendo en Doha, será difícil que una oportunidad así se repita”, reconoce el técnico Walid Regragui, para quien además “enfrentamos a la mejor selección del mundo, a la actual campeona”.

No obstante, Francia no ha brillado demasiado. De hecho, por momentos se vio mal en el duelo ante Inglaterra (ganó 2-1), pero venció antes a Polonia (3-1), Dinamarca (2-1) y Australia (4-1). Su única derrota fue en el cierre de la fase de grupos frente a Túnez (1-0), cuando ya estaba clasificada y utilizó un equipo alterno.
“En cierta medida, este equipo marroquí me recuerda lo que han sido nuestros planteles campeones de 1998 y 2018, con jugadores de orígenes e historias distintas, pero con el amor común por el país que eligieron; esa se la energía y la motivación más grande para intentar ganar. Será un rival muy complicado”, advirtió el exfutbolista francés Youri Djorkaeff, tras un partido de Leyendas de la FIFA, que se disputó la tarde del lunes en el estadio Al Thumama, en Doha.
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