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En el deporte, como en la vida, existen códigos y reglamentos. Unos los respetan e incluso están de acuerdo con ellos, otros no, pero los aceptan por necesidad. Y eso es lo que está pasando en el equipo colombiano de levantamiento de pesas, en el que el ambiente está enrarecido por algunos incidentes entre quienes comparten los postulados del técnico búlgaro Gantcho Karouskov y los que critican su exagerada rigurosidad y falta de diplomacia.
Claro que eso no es nuevo. Hace ya un par de años que las relaciones entre el estratega y un grupo de pesistas están deterioradas, pero la Federación ha intentado solucionarlas con el fin de que ese deporte siga dando los resultados que han sido la base del éxito de los tres últimos ciclos olímpicos. Pero, ¿qué habría pasado si Diego Salazar no consigue la medalla de plata el lunes pasado? Pues que seguramente estarían culpándose unos a otros por el fracaso.
Varios de los 10 pesistas que compiten en Pekín alegan que el técnico es responsable de las lesiones que los aquejan y que no les permitieron llegar en plenitud de condiciones a la competencia. Para ellos, concentrar en Europa casi tres meses antes de las justas fue inapropiado, así como las cargas de trabajo a las que fueron sometidos. A eso, además, se suman las quejas, antiguas y nuevas, por el mal trato de que son víctimas por parte de Karouskov.
Otros tantos parecen aceptar que el método del búlgaro es efectivo y el apropiado para llegar al éxito, así en algunos momentos sientan unas ganas inmensas de dejarlo todo e irse a casa. Y unos pocos, que no están ni a favor ni en contra, se hacen los de la vista gorda y no asumen un papel conciliador.
La situación ya es insostenible y por eso Gantcho, quien llevó a María Isabel Urrutia, Mábel Mosquera y ahora a Diego Salazar a podios olímpicos, y la dirigencia de la Fedepesas, decidieron, de común acuerdo, cancelar su contrato. Eso se sabía desde hace casi un año, pero parece que a medida de que se acerca el final de la actuación del equipo en Pekín, se sacan más trapitos al sol.
El martes, después de la actuación de Édwin Mosquera y Luis Miguel Pineda, en los 69 kilogramos, se presentó una discusión entre algunos miembros del equipo que ratificó que las malas caras, las indirectas y las divisiones en el grupo no tienen solución.
Antes de eso, el presidente de la Fedepesas, Tulio Hernán Martínez, le explicó a El Espectador, presente en la Villa Olímpica, que habrá una gran renovación en la entidad porque este ciclo, aunque exitoso, terminará en Pekín.
¿Gantcho renuncia o ustedes lo echan?
Eso es algo que ya estaba planteado desde comienzo de año, sabíamos que él nos acompañaba hasta los Olímpicos, pero ahora lo importante es la competencia. Cada día trae su afán y en este momento no estamos preocupados por eso.
Queremos terminar esta actuación lo mejor que se pueda, que los muchachos puedan mejorar sus marcas, también que después tengan unos días de descanso y que vean cómo preparan los Juegos Nacionales. Pero empieza el nuevo ciclo olímpico y debemos estar presentes en Bolivarianos el próximo año, así que hay que tomar decisiones.
Pero él no será más el técnico…
Todos sabemos que todo tiene su ciclo, él también es consciente de eso. Hay muchas cosas complicadas, pero habrá tiempo en Colombia para sentarnos, revisar las cosas, hablar con la dirección nacional del deporte y tomar las mejores decisiones.
¿Y cuál es la idea?
Hay muchas. La Federación ha implementado un modelo que le ha dado resultados, pero somos conscientes de que nos faltan cosas. Hay que crear un cuerpo técnico real, que tenga cuatro o cinco entrenadores que respondan por todas las actividades. Nos falta conseguir un patrocinador que permita una tranquilidad económica para la entidad, porque hemos tenido muchas afugias, incluso acabamos de hacer un mundial (en junio), que nos dejó varias deudas. Necesitamos una sede para alojar a los atletas, tenerlos concentrados y darles todas las garantías. Aunque hemos ido mejorando, porque los países más desarrollados no escatiman esfuerzos para desarrollarse.
Entonces, ¿qué sigue?
Tenemos que organizar muchas cosas, darle continuidad a un cuerpo técnico que responda por las selecciones durante todo el año, pero, sobre todo, tratar de mantener los resultados. Hay que revisar cómo vamos a trabajar el nuevo ciclo olímpico, ampliar la base de deportistas, buscar más jóvenes talentos, vincular a los que estuvieron en el mundial juvenil de Cali y hacer trabajos en la base para surtir nuestros seleccionados. Jugárnosla con un grupo durante cuatro años, para poder ver los resultados.
¿Y en Pekín qué más puede pasar en cuanto a resultados?
Tenemos muchas ilusiones con las niñas (Leydy Solis y Tulia Ángela Medina competían esta madrugada de Colombia), esperamos estar entre las cuatro o cinco mejores en las categorías que nos faltan con las mujeres. Lo que ha mostrado el evento es que cualquiera puede equivocarse, cualquiera puede fallar y ahí están las muchachas, pendientes de que eso ocurra para tratar de ubicarse en el podio.
¿Se quitaron un peso de encima con la medalla de plata de Diego Salazar?
Pues indiscutiblemente para la Fedepesas había muchas presiones, la responsabilidad era grande. Todos sabíamos que había la posibilidad de medalla y nuestro compromiso con el país era lograrla. Afortunadamente se dio.