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ESCENA 5
Un inicio brillante
Swansea, 24 de septiembre de 2016
El City gana los diez primeros partidos oficiales con Pep Guardiola al frente.
Diez de diez, con treinta goles a favor y solo seis en contra. Es un inicio brillante. Espectacular. Mucho mejor de lo que el entrenador imaginaba tras no haber podido renovar radicalmente la plantilla. Además, los dos objetivos prioritarios, crear espíritu de equipo y jugar bien, se van cumpliendo con rotundidad. No hay día en el que algún jugador no haga mención del «espíritu de equipo». En cuanto al juego, los elogios se multiplican porque el Manchester City se muestra imponente en su propuesta.
El camino comenzó a finales de junio en Múnich. Tanto Rummenigge como Guardiola coincidieron en que sería bueno abrir la nueva etapa con un partido amistoso que uniese al nuevo Bayern entrenado por Carlo Ancelotti con el nuevo City de Pep. El 20 de julio se encontraron en el Allianz Arena, donde decenas de miles de aficionados aplaudieron a su antiguo entrenador. Para el partido, Pep no disponía todavía de sus mejores jugadores, que habían disputado la Eurocopa de selecciones, y aprovechó para alinear a jóvenes como Maffeo, Adarabioyo, Angeliño, Barker, Iheanacho, Celina o Bytyqi, amén de un mediapunta rubio con cara de niño apellidado Zinchenko. Dominó el Bayern ya desde la composición del equipo, incomparablemente más fuerte, con Lahm, Alaba, Xabi Alonso, Ribéry, Rafinha, Bernat y Javi Martínez en su once titular. El partido comenzó con media hora de retraso porque el autobús de los visitantes quedó atrapado en un colapso de circulación camino del estadio.
La victoria local por 1-0 (el disparo de Ozturk fue desviado a la red por Clichy) fue lo más anecdótico de unas jornadas en las que la afición del Bayern confirmó la verdad de su grito «Einmal Bayern, Immer Bayern» («Una vez Bayern, siempre Bayern»). Al entrenamiento del día siguiente en la ciudad deportiva de Säbener Strasse acudieron miles de fans bávaros para presenciar los ejercicios que practicaron los del Manchester City, sencillamente porque ahí estaba Guardiola. Este y no otro fue el mejor recuerdo que a Pep le quedaría de Múnich: el cariño indiscutible de los aficionados.
Dos jugadores con exceso de peso empañaron el buen humor del entrenador. El lector ha de saber que el control del peso corporal es una de las premisas a partir de las que Pep construye la preparación de sus equipos. Lo mostró en el Barça, pero muy especialmente lo confirmó en el Bayern. Por esta razón solicitó al City una tabla detallada del peso de cada jugador antes de comenzar las vacaciones de verano y estableció, de acuerdo con la dirección deportiva, una horquilla flexible para cada uno. Txiki Begiristain se encargó de enviar a cada futbolista estos datos, rogándoles que regresaran de vacaciones en buenas condiciones físicas para integrarse en el entrenamiento colectivo y con el peso dentro de la horquilla indicada.
Estoy en el interior del campo de entrenamiento de Säbener Strasse y a simple vista se aprecia que hay dos jugadores pasados de peso. Soplan y resoplan intentando realizar los ejercicios que indica Lorenzo Buenaventura. Ambos han regresado con seis kilos extras en sus cuerpos, lo que para Pep es el detonante para acelerar la contratación de un especialista en nutrición que ponga orden en la materia. La elegida tras sopesar varios candidatos será Silvia Tremoleda, una magnífica profesional catalana que en los dos siguientes años creará los patrones y pautas nutricionales, así como tipologías de menús, que permitirán afinar los perfiles corporales de los futbolistas y, al mismo tiempo, gozar con los alimentos que toman en la ciudad deportiva.
Los primeros tiempos en el nuevo club no fueron muy distintos a los que vivió en el Bayern. Tiempos de enseñanza y aprendizaje, tiempos difíciles. Difícil comprensión, difícil asimilación. En sus primeros pasos, el City de Pep necesita cambiar una parte importante de sus costumbres y rasgos. Ha de aprender un nuevo modelo de juego, adquirir otra dinámica rítmica, ganar mayor cohesión, extraer un carácter competitivo que ha expuesto muchas flaquezas, y ha de conseguir regularidad en el rendimiento. En definitiva, Pep y su cuerpo técnico no solo han de construir un espíritu y una cultura colectiva, sino erigir una identidad nueva.
Es mucho software el que hay que introducir en el equipo, lo que exige paciencia para que el proceso se asimile con corrección y sin exageraciones. No hay atajos en este proceso que quiere implantar. Los grandes árboles no crecen a la velocidad que uno desea, sino a la que dicta la naturaleza. Pep lo sabe, aunque todavía se desanima cuando el aprendizaje sufre algún traspié, pero ya va tomando conciencia de que si quiere llegar lejos con este equipo tendrá que caminar despacio. Le pregunté por el balance de sus primeras semanas en Mánchester y respondió de forma escueta:
—Nos queda mucho campo de mejora y mucha innovación por aplicar.
Tras una breve y accidentada gira por China, en la que el partido contra el Manchester United de José Mourinho se suspendió a causa del clima y el disputado contra el Borussia Dortmund terminó en empate (y triunfo citizen en la tanda de penaltis), Pep ya se había formado una opinión bastante precisa del perfil de cada jugador. Conocía sus rasgos técnico-tácticos, sus comportamientos en el cuidado corporal o en la rehabilitación de lesiones, cómo se entrenaba, se cuidaba y se recuperaba, y también buena parte de las ambiciones de cada uno. El entrenador había logrado modificar de manera radical el servicio médico y de fisioterapia del club y había incorporado un cuerpo de nutricionistas de primer nivel, y había traído nuevos preparadores físicos y analistas de vídeo. Las instalaciones de la ciudad deportiva eran extraordinarias. Solo faltaba que toda esta maquinaria funcionara al unísono y con armonía para intentar construir el espíritu de equipo, y hacerlo a partir de una estricta ética de trabajo y desde la máxima exigencia. Como dice Arteta, «los clubes son las personas». Pep entendía que si acertaba a construir un hábitat de este tipo, los buenos resultados llegarían, incluso si la primera temporada terminaba siendo únicamente una transición hacia la total renovación. Más que el currículum, al entrenador le importaba la actitud del jugador, su deseo de romper inercias y costumbres relacionadas con la apatía. Quería gente con hambre, con ganas de aportar dinámicas y hábitos positivos. De inmediato les dejó claro a todos sus hombres que nadie tenía el puesto asegurado y, al mismo tiempo, que cualquiera de ellos podía acceder a una plaza en el equipo titular.
Durante el mes de agosto se resuelven las cesiones de varios jugadores, como Denayer, Nasri, Bony y también la del icónico Joe Hart, a quien Pep no veía con las características que desea en un guardameta. Hart era un gran portero, pero su juego con los pies era discreto y el entrenador le habló con sinceridad, lo que motivó la marcha del jugador, que hubiera deseado otra decisión, aunque en adelante siempre tuvo buenas palabras hacia Pep precisamente porque le habló con franqueza. Con la salida de estos jugadores y la llegada de Bravo, Stones, Gündogan, Sané y Nolito, la plantilla quedó formada por veintitrés hombres, aunque los disponibles solo fueron veinte, dado que Gündogan, Kompany y Sané arrastraban lesiones de la temporada anterior.
El estreno en la Premier League aparentaba ser sencillo, con la visita del Sunderland dirigido por David Moyes al Etihad Stadium. Pep alineó un 4-3-3 clásico, con Willy Caballero en la portería, Stones y Kolarov como zagueros, Fernandinho de mediocentro, con los laterales, Sagna y Clichy, muy cercanos a él, replicando el formato innovador que implantó en el Bayern. Por delante de estos cinco jugadores, De Bruyne y David Silva podían moverse con libertad entre líneas, mientras Sterling y Nolito se sujetaban fijos como extremos, y Agüero ocupaba la punta de ataque. En esta primera composición, Guardiola ponía en marcha cuatro de sus grandes fundamentos de juego, a saber:
1. Zagueros con buena salida de balón.
2. Laterales interiorizados.
3. Interiores libres.
4. Extremos abiertos y sujetos a la banda.

1. ZAGUEROS
Los zagueros centrales de Guardiola deben defender su área como cualquier defensa, con sus mismas habilidades, pero han de ser excelentes en el build up, la salida de balón. Sin ella, el juego de posición queda cortocircuitado y no resulta viable llegar a campo contrario y someter al rival. Los zagueros construyen el armazón del ataque, son los que marcan la ruta que seguir e inician el viaje del equipo hasta el área rival. Han de saber convivir con otro riesgo: una vez que han conseguido el objetivo de asentarse en campo rival, deben permanecer cerca del círculo central, a cincuenta metros de su portero, para seguir empujando hacia arriba. Han de ser veloces, atrevidos y capaces de asumir el riesgo.
Aunque Otamendi tiene mucho más oficio como zaguero que Kolarov, no puede competir con el serbio en cuanto a calidad de sus pases, por lo que el entrenador prefiere debutar con Kolarov para aprovechar su excelente pie izquierdo [por esta razón, Pep había insistido, sin éxito, en la contratación de Aymeric Laporte]. Así, la salida puede hacerse por la derecha con Stones —fichado precisamente por la calidad con el balón en los pies— o por la izquierda con Kolarov. En los partidos siguientes, la pareja de Stones serán alternativamente Otamendi o Kolarov. Uno defiende mejor, el otro mueve mejor el balón.
2. LATERALES
—Los laterales son piezas esenciales del juego. Ya no podemos seguir viéndolos como los tíos que defienden en la banda y, de vez en cuando, suben a atacar por el carril. Ahora han de ser centrocampistas que se mueven entre el apoyo al mediocentro en la zona central y el despliegue en la banda para defender cuando toque defender.
Esta es la opinión de Pep recién llegado a Mánchester. Pero lo que encuentra son cuatro jugadores que no se ajustan a su concepción de lo que debe ser un lateral: Bacary Sagna, Pablo Zabaleta, Gaël Clichy y Aleksandar Kolarov poseen experiencia a raudales, pero difícilmente serán esos laterales-centrocampistas que apoyen al mediocentro. En este sentido no son comparables al cuarteto Lahm, Alaba, Rafinha, Bernat que tenía en el Bayern. Los «laterales interiorizados» o «laterales invertidos» son los que «nos permiten jugar con cinco delanteros. Es clave que los laterales se cierren cerca del mediocentro formando una línea de tres porque esto empuja a los centrocampistas interiores hacia delante y pueden tener más llegada. Jugando con laterales-interiores puedo pensar en tener centrocampistas de menos toque y más llegada, más rematadores, porque tendrán siempre las espaldas cubiertas».
3. INTERIORES
Pep piensa en Ilkay Gündogan como su mejor opción para ocupar el rol de mediocentro de posición. Guardiola jugaba como mediocentro, y esto define por completo el tipo de mediocentros que ahora, como entrenador, elige y alinea: Sergio Busquets y Yaya Touré en el Barcelona; Philipp Lahm y Xabi Alonso en el Bayern. Ha sido muy significativo que Gündogan fuese su primera incorporación para el City porque es el tipo de centrocampista que facilita la «construcción del juego» en la zona media del campo, permitiendo que sus compañeros «viajen juntos» hasta la zona de ataque, y también es capaz de conducir para atraer rivales o dar una secuencia de pases y desorganizar al oponente. Además, sus rasgos mixtos le permiten ser mediocentro y también interior.
Una antigua lesión en la espalda le impide estar disponible en las primeras semanas de temporada y, puesto que la condición física de Touré no es competitiva, el entrenador elige a Fernandinho para alinearse de mediocentro. «Fernandinho tiene tanta calidad que puede jugar en diez posiciones», dice el entrenador. En los siguientes meses se comprobará que es cierto.
A partir de este pivote, los interiores que dispone Pep no solo tienen cualidades extraordinarias, sino que son complementarios: David Silva simboliza la pausa en el juego, Kevin de Bruyne es el vértigo. Otorga plena libertad a ambos para moverse por todas las zonas de construcción, para juntarse en cualquier parte del ataque, para buscar el gol y para marcar el ritmo al que debe jugarse en cada momento. Son dos «electrones libres» con los que el City ha de bombardear al rival. Y a partir de la generación de juego de ambos, los delanteros deberán hallar facilidades para encontrar el gol en la portería adversaria.
4. EXTREMOS
Tras su paso por Alemania, el concepto que Guardiola tenía de los extremos ha cambiado. Si en el Barça eran los encargados de abrir el campo para estirar la defensa rival hasta la máxima anchura y así poder generar por dentro las acciones de peligro —no en vano allí tenía a un Messi imparable en la finalización—, en el Bayern halló un manantial de cualidades en el juego por fuera gracias a las habilidades regateadoras de Robben, Ribéry, Coman o Douglas Costa. En Mánchester quiere combinar ambas facetas: jugar con extremos muy abiertos, sujetos en la banda, armados de paciencia hasta que les llegue el balón para afrontar el duelo individual por fuera. En ese punto los quiere atrevidos y dispuestos al regate para alcanzar posiciones de gol o de pase de gol.
—En mi modelo de juego, un extremo es alguien que ha de pasarse muchos minutos solo, en una banda, prácticamente sin moverse, sin tocar la pelota, sin intervenir. Esperando. Como un portero, que puede estar cuarenta minutos sin tocar el balón y de pronto ha de hacer una intervención casi milagrosa. En mis equipos, un extremo es como un portero: un tipo especial.
En su plan ideal de juego, Pep confía en que su portero decidirá la orientación inicial del juego, los zagueros saldrán con el balón jugado hasta situar al equipo en campo contrario, el mediocentro y los dos interiores liberados lo asentarán cerca del área rival y los extremos manejarán la espera del balón para dar el último paso hacia el gol. Ante el Sunderland, sin embargo, no todo es tan maravilloso como en los planes teóricos. Willy Caballero no domina el juego con los pies y los atacantes están lejos de la eficacia que se les presupone. Aunque Agüero transforma un penalti a los tres minutos de partido, el City se atasca ante la defensa visitante, encerrada en su área. A veinte minutos del final, la zaga local se muestra descoordinada por completo y el Sunderland logra un empate que apunta a desgraciar el estreno de Guardiola en Inglaterra; sin embargo, cuando el partido ya agoniza, Jesús Navas, ejerciendo a la perfección su rol de extremo regateador, consigue poner un balón en la boca del gol rival y un zaguero del Sunderland, Paddy McNair, lo introduce en su portería para evitar que lo haga Fabian Delph. Triunfo agónico, pero triunfo en el debut.
Hablo con Pep un par de horas después, cuando ya se ha recuperado de la emoción. Su análisis es claro:
—Hemos comenzado muy bien, con una salida de balón estelar. Hemos fallado un poco en ataque: debíamos haber atacado más a los centrales rivales, pero es un buen primer paso.
A la mañana siguiente, Pep analiza el partido en su despacho en compañía de Domènec Torrent y Mikel Arteta. Lanza una afirmación rotunda:
—El partido lo ganó Dome con su propuesta de pasar a defensa de tres. Cuando cambiamos a Clichy por Iheanacho, rompimos al Sunderland.
A Pep nunca le ha costado reconocer los méritos de sus colaboradores, tal como ha hecho hoy. Cuando el City estaba atascado en su debut, le pide alguna propuesta de cambio táctico a Torrent y este le sugiere que sobra un hombre atrás. Pep asiente, hace el cambio y se gana el partido. De ahí que le guste reconocer ante el joven Arteta que el mérito ha sido del segundo entrenador. Este tipo de reconocimientos también forma parte del proceso de crear un espíritu de equipo.
Hoy Pep está contento, hasta el punto de que le apetece comentar las proezas de una de sus ídolos deportivos en los Juegos Olímpicos que se están celebrando en Río de Janeiro: «¡¡¡Muy fan de Ledecky!!!». Sí, Pep es fan acérrimo de Katie Ledecky, la superlativa nadadora estadounidense que acumula títulos olímpicos y mundiales desde los 200 hasta los 1500 metros libres. Pep nunca deja de recordar que Ledecky se levanta cada día antes de las cinco de la mañana, haga frío o calor, y desde hace un montón de años, para entrenarse de manera agónica. «Lo suyo sí que tiene mérito».
Los siguientes nueve partidos se saldan con victoria. El nivel colectivo del juego también progresa. Hay victorias amplias, como el 0-5 ante el Steaua de Bucarest, en partido de la fase previa de la Champions League, con hat-trick de Agüero —que además falla dos penaltis— y cuatro disparos a los postes. O como el triunfo por 1-4 en el Stoke Britannia Stadium, allí donde los «pundits» ingleses (los expertos) habían pronosticado que el proyecto naufragaría a causa del viento que reina en la zona. En vez de ahogarse, Guardiola sale reforzado del desafío. Cuando lo comentamos, no olvida emplear la ironía, recordando lo que dijeron los analistas:
—El viento no nos ha parado. Ya sabes: «Blowin’in the wind». Bonito para los ojos y eficaz.
En Stoke ha sonado por vez primera su canción. Los aficionados skyblues han entonado el «We’ve got Guardiola», un cántico cuya letra han adaptado para mostrar su cariño al nuevo entrenador:
Coz we’ve got Guardiola, yes, it’s Guardiola, baby it’s Guardiola.
So glad your mine.
Porque tenemos a Guardiola, sí, es Guardiola, baby, es Guardiola.
Contento de que seas mío.
Los dos siguientes triunfos son más discretos: 1-0 para liquidar al Steaua en la Champions y 3-1 al West Ham, tras lo que llega un alto en el camino por la convocatoria de selecciones nacionales. Es momento de que Pep nos haga un balance de su primer mes al frente del equipo.
—Estamos muy contentos. Está yendo mucho mejor de lo que pensábamos. A ver si regresan todos sanos de las selecciones y podemos preparar bien el partido más importante del año, que es el de la Champions contra el Borussia Mönchengladbach. Será el verdadero rival que tendremos para pasar a octavos de final. Creo que esto saldrá bien y que en Mánchester conseguiremos construir algo grande.
No es extraño que mencione el partido programado para el 14 de septiembre como el más importante. El City ha sido incluido en un grupo de la Champions League junto con el F. C. Barcelona, el Celtic de Glasgow y el Borussia Mönchengladbach. Como parece obvio, Pep entiende que el Barça de Messi es inabordable y que el equipo escocés es asequible, por lo que enfoca su objetivo en los alemanes. Si es capaz de ganar como mínimo uno de los dos partidos contra el Gladbach, el acceso a octavos de final parece más que probable.
Cuatro días antes de este partido trascendental, marcado en rojo en la pizarra de su despacho, Guardiola tiene otro gran desafío en la visita a Old Trafford. Es un partido que afronta con mucha tensión porque se trata de su primer derbi, porque el entrenador rival es nada menos que su viejo rival José Mourinho y también porque Sergio Agüero no podrá jugar por sanción. En el partido anterior golpeó con el codo izquierdo el rostro de Winston Reid, zaguero del West Ham, pero el árbitro del partido no vio la acción ni la penalizó. Sin embargo, cinco días más tarde, la federación inglesa sancionó al delantero argentino con tres partidos de castigo por «conducta violenta». La suma de factores hace que Pep afronte el derbi en estado de máximo nerviosismo. Es consciente de que el partido de Old Trafford no tendrá nada que ver con la placidez de los triunfos previos.
El Manchester United forma en 4-2-3-1, con Pogba y Fellaini cubriendo las espaldas de Mkhitaryan, Rooney y Lingard, más Ibrahimović en punta. Frente a ellos, Guardiola alinea su 4-3-3 habitual, haciendo debutar a Claudio Bravo en la portería. Stones y Otamendi son los zagueros, y Sagna y Kolarov los laterales, esta vez abiertos. El centro del campo lo ocupan tres hombres, Fernandinho, De Bruyne y Silva; Sterling y Nolito son los extremos, e Iheanacho juega de delantero en punta.
El City se planta valiente en terreno de su poderoso vecino y al cabo de media hora consigue dos goles de ventaja. De Bruyne aprovecha un pase muy largo que lanza Kolarov desde la línea defensiva y prolonga Iheanacho de cabeza, ganando el salto a Bailly. El belga se adelanta a Blind, le quita un balón que parecía claro para el defensa y desde la frontal del área bate a De Gea. Es un gol sorprendente en el juego citizen, que no surge de una secuencia de pases, sino mediante un pase largo, muy largo, más de sesenta metros, iniciado en la propia línea defensiva, y se aprovecha de dos instantes de picardía de Kelechi y KDB. Unos minutos más tarde, los mismos jugadores protagonizan el segundo tanto: De Bruyne dispara al poste e Iheanacho, totalmente solo en el área pequeña, remacha a gol. Mourinho no puede estar precisamente satisfecho del rendimiento de sus defensores, pero tampoco de sí mismo: David Silva y muy especialmente Kevin de Bruyne desmontan sin cesar el centro del campo local, donde Fellaini se ahoga intentando perseguir a los dos electrones libres, en tanto Pogba no comprende lo que está ocurriendo. La superioridad visitante se basa en el triunfo claro de Silva y KDB sobre el lento y desconcertado doble pivote local. En especial, De Bruyne se mueve por todas las zonas de ataque, provocando que ninguno de los defensores acierte a ocuparse de él.
La placidez del dominio visitante, sin embargo, se rompe a los cuarenta y dos minutos merced a un error de Bravo, el portero debutante. En una falta lejana sobre el área del City, el guardameta chileno pretende atrapar el balón que Stones está a punto de cabecear, pero solo consigue regalarle el esférico a Ibrahimović para que recorte distancias. Será el primero de los muchos errores que acumulará Bravo en los meses siguientes. Sin ir más lejos, cinco minutos después comete una nueva indecisión que Ibrahimović está cerca de aprovechar, aunque lo impide Stones. Y apenas comenzada la segunda mitad, Bravo controla mal con los pies y acaba disputando un peligroso duelo por el balón con Rooney que no concluye en penalti por milímetros. El equipo se muestra agitado por la inseguridad que muestra su portero.
[Nota para el lector: A lo largo de todo el libro citaré a menudo los errores que se han producido en el juego. En ningún caso pretendo con ello criticar ni dejar en evidencia al jugador, al entrenador o al equipo que los cometió, sino simplemente mencionar qué acciones resultaron decisivas en un partido. Concibo el error como elemento esencial del deporte, tal como predicara Johan Cruyff, quien entendía que el fútbol sería un juego anodino si no existiera el error. Cruyff consideraba el error como un precio que pagar en la búsqueda de la excelencia. En el libro señalo los errores usando esta perspectiva que nos enseñó el genio neerlandés].
Guardiola y Domènec Torrent conversan en el banquillo: «Dome, tenemos que cambiar algo. Nos están dominando». Su ayudante identifica un problema más importante que los errores de Bravo: «Desde que ha entrado Ander Herrera [en el descanso, por Mkhitaryan] estamos en desventaja en el centro del campo». Ambos concluyen que esta inferioridad debe arreglarse de inmediato, a riesgo de perder la ventaja adquirida. Sale Iheanacho del campo y entra Fernando, que se sitúa como mediocentro. Fernandinho se adelanta a la altura de KDB, mientras Silva se convierte en el punta del equipo. De inmediato, la superioridad local en el centro del campo desaparece y el juego se equilibra. En el terreno táctico, Mourinho ha hecho un buen movimiento, pero Guardiola ha replicado con otro buen antídoto.
Pep quiere sentenciar e introduce a uno de sus fichajes, Leroy Sané, que también debuta, recuperado de una vieja lesión. El joven alemán salta a Old Trafford como si se tratara del último partido de su vida. Juega al ciento veinte por ciento y en el primer esprint ya está boqueando, ahogado. «Es algo habitual en alguien que lleva meses sin jugar», nos dirá Dome Torrent horas después. «Leroy ha salido enloquecido, con unas ganas terribles de demostrar lo bueno que es, y ha quemado toda la energía en la primera acción. Se ha vaciado. Pero no hay que juzgarle por lo de hoy. Leroy es muy bueno y nos dará grandes alegrías». Desde luego, en Old Trafford no consigue demostrar dicha calidad, salvo en un ataque fulgurante que realiza por el costado derecho y que culmina De Bruyne con un disparo excelente que se estrella en el poste local. Los últimos veinte minutos de partido tienen dos partes muy diferenciadas: primero, el City acumula hasta siete ocasiones claras de remate, que no se convierten en gol; a continuación, Mourinho introduce un nuevo delantero (Martial sustituye a Shaw) y el Manchester United bombardea el área visitante. Guardiola ordena defensa de cinco hombres para maniatar a los cuatro atacantes locales, y cuando Fellaini también abandona el centro del campo para convertirse en el quinto rematador, Pep introduce a Zabaleta en lugar de KDB y conserva el resultado con seis defensores.
El triunfo final desata las emociones del entrenador. La imponente presencia de Old Trafford no ha roto la racha triunfal, el reencuentro con Mourinho ha sido afable y lleno de buenos gestos entre ambos, y la ausencia de Agüero no ha descompuesto al equipo. Hay dos aspectos que le martirizan: los errores de Claudio Bravo y la sensación de fragilidad anímica que durante unos minutos han mostrado Stones, Otamendi y los laterales, y que ha contagiado a todo el equipo. Pero sale radiante del estadio y comenta con Dome Torrent que, pese a las irregularidades, el juego ha sido espléndido:
—Y lo hemos hecho con ocho jugadores del año pasado.
Lo que más le satisface es el coraje defensivo demostrado durante los últimos diez minutos en los que los locales han bombardeado el área:
—Hemos defendido como bestias. ¡Me encanta!
Aunque no ha jugado el derbi, Gaël Clichy explica con precisión lo que les ha pedido el entrenador: «Para que juguemos ofensivos como quiere Pep, a los defensas nos exige que apoyemos sin parar en la recuperación del balón. Esto es algo nuevo para nosotros porque antes jugábamos muy abiertos y encajábamos muchos goles de contraataque. Pep está tratando de que seamos muy ofensivos, pero muy bien organizados en defensa». Defenderse bien ha sido una de las grandes obsesiones de Guardiola desde que es entrenador. No en vano siempre muestra con satisfacción el buen resultado defensivo de sus equipos. En el F. C. Barcelona encajó un promedio de 0,73 goles por partido en una trayectoria de 247 partidos. En sus cuatro temporadas al frente del equipo catalán siempre fue el equipo menos goleado de la Liga, tanto en los tres títulos conquistados como en el curso que quedó segundo por detrás del Real Madrid de Mourinho. En el Bayern de Múnich disputó 161 encuentros y recibió 0,69 goles por partido, una ratio aún mejor, siendo el equipo menos goleado en las tres temporadas. Así pues, el balance de Guardiola en esta fecha muestra que su equipo ha sido siempre el que menos goles ha recibido en los siete campeonatos de liga que ha dirigido. Es su máximo orgullo:
—Todos se fijan en mis datos ofensivos, pero los que más me interesan son los defensivos. La defensa refleja tu trabajo como entrenador.
Comento con él la belleza del duelo de movimientos tácticos que ha mantenido con Mourinho y que las distintas modificaciones que ha realizado a lo largo del partido han sido positivas. Él recurre a una de sus principales convicciones:
—La táctica no es combinar números, es saber qué hacer en cada momento.

El miércoles 14 de septiembre, el City disputa el partido más importante del año, en su estadio, frente al Borussia Mönchengladbach. Las opciones de alcanzar los octavos de final de la Champions League pasan, inevitablemente, por obtener un buen resultado ante los alemanes. Es la segunda temporada consecutiva que ambos equipos coinciden en la fase de grupos europea. El curso anterior se saldó con doble triunfo citizen: por 1-2 en Mönchengladbach y por 4-2 en Mánchester.
En realidad, el partido estaba programado para el martes 13, pero desde horas antes del partido una monumental tempestad se abate sobre la ciudad inglesa. El Metrolink que transporta a los aficionados hasta el Etihad Stadium ha dejado de funcionar, el césped no puede absorber los litros de lluvia que caen y los rayos y truenos iluminan la tarde. La UEFA se ve obligada a posponer el encuentro hasta el día siguiente, cuando las condiciones climatológicas permiten su celebración. Mientras tanto, en el Camp Nou, el Barcelona de Messi golea al Celtic de Glasgow (7-0), lo que parece confirmar que el gran pulso por la segunda plaza del grupo será entre el City y el Gladbach. Es una confirmación que incrementa el nerviosismo de Pep.
Introduce cuatro cambios respecto del derbi. Zabaleta entra como lateral en lugar de Sagna; Gündogan debuta por fin, sustituyendo como interior a David Silva, lesionado en Old Trafford; y en ataque, Agüero es el punta en vez de Iheanacho, y Navas se afianza como extremo derecho en lugar de Nolito. El partido es un monólogo citizen y un festival de Agüero. Muy pronto abre el marcador, adelantándose a Christensen, su defensa marcador, en un centro raso de Kolarov desde la izquierda. A la media hora, el Kun convierte en gol un penalti señalado por falta de Kramer a Gündogan. Dispara el balón a la derecha del guardameta Sommer, que se lanza al otro lado. Y a los setenta y seis minutos aprovecha un excelente pase al espacio de Sterling para driblar al portero y anotar un nuevo hat-trick. Es el segundo que logra en la Champions en menos de un mes (0-5 en Bucarest, ante el Steaua, el 16 de agosto) y el tercero de su carrera en esta competición europea (3-2 al Bayern, el 25 de noviembre de 2014).
Agüero es el reflejo del dominio local, que acumula veintitrés remates por solo tres de los visitantes. Guardiola, pese a los nervios que le atenazan hasta el pitido final, comienza a encontrar una estructura que le gusta. La pareja Stones-Otamendi se va asentando atrás; Kolarov muestra calidad suficiente para alternarse como lateral por fuera o por dentro; Fernandinho, De Bruyne y Silva/Gündogan apuntan a ser un gran centro del campo; y Agüero no necesita presentación como goleador. Las carencias están en el lateral derecho, donde no hay una calidad técnica suficiente, y en los extremos, una posición en la que observa muchas dudas. Nolito comenzó muy bien, pero se ha ido apagando. Navas es inteligente y tiene una buena condición física, pero Pep no está seguro de su nivel. Sterling apunta que sabrá sujetarse por fuera y, al mismo tiempo, participar como apoyo al punta, como ha demostrado en Old Trafford y también ante el Gladbach. Hay mucha confianza en Sané, pese a su mal papel en el debut. Hoy ha jugado los últimos diez minutos y ha realizado una acción más que brillante, combinando con KDB, regateando dentro del área a Christensen y regalando el cuarto gol a Iheanacho, con caño incluido a Kramer. Ha sido una sucesión de movimientos que apuntan a gran fichaje.
Pep busca su nuevo Robben/Ribéry. ¿Lo serán Sané y Sterling?
—Es un proceso difícil. No se trata de hablarlo y creer que mañana ya nos saldrá bien. También influye el ego, por eso un chico de dieciocho años que sea humilde y rápido a menudo triunfa. Pero primero hay que convencerlos. Esperad ahí afuera, bien lejos. Esperad y esperad, que ya os llegará el momento. Ahora bien, cuando llega ese momento, entonces reflexionad: ¿cuántos rivales tienes que driblar ahora, cuántos? Solo uno. Claro, hemos generado todo este proceso para que tú, el extremo, solo tengas que driblar a un oponente y a veces a ninguno. En cambio, si se juega sin pensar y te metes por dentro, ¿a cuántos tienes que driblar? ¡A cuatro!
En los pocos minutos sobre el césped, Sané ha hecho precisamente esto: esperar su momento, regatear a su único oponente y regalar un gol al compañero. El cuerpo técnico está satisfecho, aunque mantiene la prudencia. Son siete victorias en los primeros siete partidos, con triunfo en Old Trafford y esta goleada al rival directo en la Champions. El juego del equipo todavía tiene lagunas importantes y posiciones que mejorar, pero ha alcanzado una buena velocidad de crucero. Pep y Torrent lo repiten sin cesar: «Estamos funcionando con ocho jugadores que ya estaban aquí el año pasado y solo tres jugadores nuevos. Es una señal muy positiva de lo bien que están asimilando el proceso hacia el nuevo modelo de juego». Solo hay un factor que enturbia el ambiente. Pep ha decidido que Yaya Touré no forme parte de la lista de inscritos en la Champions League porque entiende que el jugador no está en condiciones competitivas idóneas, tanto por exceso de peso como por displicencia en los entrenamientos. El representante de Touré, Dimitri Seluk, replicó con unas duras declaraciones contra el entrenador y este ha redoblado su firmeza: «Como entrenador no puedo aceptar —dirá Pep— que el representante de cada jugador que no juega salga en la prensa criticando cada decisión». Yaya Touré no volverá a jugar en el City hasta que su representante se disculpe ante el club.
La culminación de esta primera etapa se alcanza el 17 de septiembre, con el triunfo en casa ante el Bournemouth entrenado por Eddie Howe. Ya a los cinco segundos de encuentro, De Bruyne dispara con acierto, pero el meta polaco Artur Boruc salva el gol. En los noventa minutos siguientes, el City remata veinte veces, once de ellas a portería, y obtiene un triunfo contundente por 4-0. El partido deja tres rasgos fundamentales que todavía no habían aparecido en los encuentros previos: el contraataque bien culminado, el gol de falta directa y la llegada desde segunda línea de los interiores para rematar. En esta quinta jornada de Premier League los tres factores brotan, y de manera brillante, sobre el césped del Etihad.
Kevin de Bruyne marca el primer gol. Goza de un lanzamiento de falta directa cerca del área rival y dispara por debajo de la barrera, que salta dejando el espacio necesario para que el balón pase bajo los pies de los jugadores y se introduzca en la portería visitante. Pep, eufórico, se gira hacia Dome Torrent y lo abraza, señalándolo como autor del guiño táctico. Hasta este día, De Bruyne había sacado varias faltas directas sin éxito, aunque en dos de ellas, lanzadas desde zonas laterales, había facilitado sendos goles de cabeza (Agüero y Fernandinho).
El siguiente factor que brota con una exuberancia aplastante es el contraataque rápido, preciso y eficaz. En ambos casos, Iheanacho se hace con el balón en zonas medias y, a través de Nolito primero y de forma directa después, se lo regala a De Bruyne, ubicado en el eje central del equipo. El belga de mejillas rosadas muestra en esos momentos una de sus mejores cualidades: la conducción veloz y el pase preciso. Casi parece que ni toca el balón durante esos metros en los que avanza imparable. En el primero de los goles obtenidos mediante contragolpe, KDB cede a Sterling para que este cruce el balón al lado opuesto e Iheanacho obtenga gol. En el siguiente caso, De Bruyne cede a Iheanacho para que este cruce al lado opuesto y marque Sterling. Un gol es clon del otro, solo que con asistentes y rematadores intercambiados. Guardiola los celebra por todo lo alto, consciente de que esta arma, el contraataque, puede ser muy importante en su nuevo equipo, máxime al contar con la excepcional calidad de pase y conducción del belga. Mientras tanto, casi en silencio, Kelechi Iheanacho ha anotado su décimo gol en la Premier League, a pesar de que solo ha rematado catorce veces. Es una ratio impresionante.
El tercer gran factor que surge del encuentro es la aparición de Gündogan en zonas de remate. El mediocampista alemán no se distinguió en el Borussia Dortmund por la fertilidad goleadora, pues únicamente marcó 15 tantos en 157 partidos. Hoy, en su estreno en la Premier League, también estrena su cuenta goleadora con el City. De Bruyne, en la zona de interior izquierdo, observa la llegada de Gündogan por el centro del área rival, despejada de defensas gracias a un inteligente «aclarado» de Iheanacho, y sirve un balón a su compañero para que fusile a Boruc y obtenga el cuarto gol local. Esta aparición por sorpresa de Gündogan puede ser otro elemento diferencial en el juego del equipo. Guardiola lo intuía, pero ahora lo confirma.
Por encima de la goleada, de la racha victoriosa, del avance colectivo y de los tres factores que pueden marcar el juego del equipo, el entrenador señala con el dedo a un futbolista:
—El partido de Kevin ha sido excepcional. Sin balón es un luchador y con balón es clarividente, lo ve todo.
No hay duda, Pep ha elegido a «su» hombre. En el Barça fue Xavi, en el Bayern fue Lahm. En el Manchester City cree que será De Bruyne.
El Liberty Stadium del Swansea acoge en apenas tres días (21 y 24 de septiembre) por dos veces al equipo de Pep. Primero en partido de Copa de la Liga y a continuación en competición liguera. El doble duelo se salda con doble victoria del City, pero deja dos lesionados. El capitán Vincent Kompany, que se había roto el muslo derecho a principios de mayo, ha regresado al juego después de perderse la Eurocopa de Naciones y estar casi cinco meses de baja. Pero en el minuto 93 de partido, justo en la acción en la que Sigurdsson anota el gol local que reduce distancias (1-2), el zaguero belga sufre una nueva lesión, la sexta en doce meses, esta vez en la ingle. Amargado por tantas desgracias, Kompany abandona el terreno de juego mientras sus compañeros ponen el balón en circulación desde el círculo central. Pep ya ha hecho los tres cambios permitidos y Kompany no aguanta ni un segundo más. El entrenador ni siquiera se percata de haberse quedado con diez jugadores, aunque el árbitro señala de inmediato el final del encuentro, por lo que la baja no tiene consecuencias inmediatas. No ha sido un triunfo sencillo para el City, en especial porque ha jugado con la alineación reserva, entre ellos cinco futbolistas menores de veinte años (Angeliño, Adarabioyo, Brahim Díaz, Aleix García e Iheanacho).
La segunda lesión se produce en el segundo partido contra el Swansea y es más relevante. En el minuto 79 de partido, ya con el definitivo 1-3 que da el triunfo al City, el músculo isquiotibial de Kevin de Bruyne sufre una pequeña contractura. La lesión deja un contrapunto a una brillante actuación del Kun Agüero, que logra los dos primeros goles, con lo que ya suma once tantos en apenas seis encuentros disputados (se ha perdido tres por sanción). Su eficacia ha sido muy alta —si bien ha anotado cuatro goles en seis penaltis lanzados—, lo que ha llevado a Pep a comunicar que la renovación de contrato del delantero se halla en su fase final.
El tercer tanto del equipo, obra de Sterling, ha nacido de nuevo en un contraataque rápido y preciso liderado por KDB, lo que ahonda más en la tesis que Guardiola está comenzando a construir: su equipo puede ser un maestro del contragolpe si tiene a De Bruyne como pivote de dichas acciones. Al mismo tiempo, el entrenador también advierte las carencias de jugadores como Bacary Sagna, autor en solo tres minutos de un buen pase de gol a Agüero y de un resbalón inoportuno que facilita el tanto local, obra de Llorente. Con seis victorias seguidas en los primeros seis partidos de liga, Guardiola iguala el récord histórico de la Premier League para un entrenador debutante, que tenía Carlo Ancelotti con el Chelsea desde 2009.
El retorno desde país de Gales a Mánchester, antes de viajar a Glasgow para enfrentar al Celtic, es buen momento para revisar con Pep lo conseguido. El City ha disputado diez partidos y los ha ganado todos, marcando treinta goles y encajando únicamente seis. Además, ha rematado once veces contra los postes. Ni en el Barcelona ni en el Bayern había conseguido un inicio tan indiscutiblemente arrollador. Puede estar más que satisfecho. Habla con su hijo Màrius y deciden que el próximo parón por selecciones nacionales sería el periodo ideal para regresar a Múnich. Así, Màrius podrá encontrarse con los buenos amigos que ha hecho en la ciudad bávara y Pep podrá celebrar el Oktoberfest. Al saberlo, Domènec Torrent se apunta a la excursión, junto con su hijo Arnau. Reservan vuelos para viajar desde Londres el 2 de octubre.
Los diez triunfos consecutivos permiten amenazar un récord histórico del fútbol inglés. Si el miércoles próximo consigue ganar en Celtic Park, el City habrá igualado la marca de once triunfos seguidos que ostenta el Tottenham Hotspur desde la temporada 1960-1961. Aquel equipo, dirigido por el legendario Bill Nicholson, derrotó de forma consecutiva a once rivales y anotó treinta y seis goles, además de conquistar el título de liga. Casualmente, quien truncó aquella racha fue el Manchester City de la época, que empató en White Hart Lane (1-1), el 10 de octubre de 1960, con un once en el que figuraban dos leyendas del club: el guardameta alemán Bert Trautmann y el gran Denis Law. Ahora, Guardiola está en condiciones de igualar la histórica racha de los Spurs.
El pronóstico del tiempo anuncia frío y viento para el miércoles en toda Escocia.
* Se publica por cortesía de Penguin Random House Grupo Editorial. Martí Perarnau, nacido en Barcelona (1955), participó en los Juegos Olímpicos de Moscú de 1980 en salto de altura, especialidad en la que fue campeón y recordman de España en todas las categorías. Ejerció de periodista durante quince años, tras los que se dedicó al mundo de la gestión, primero como director del centro principal de prensa de los Juegos de Barcelona 1992 y, posteriormente, como director general de empresas audiovisuales. Desde 2011 ha publicado cinco libros: Senda de campeones, dedicado a La Masia del FC Barcelona; Herr Pep y Pep Guardiola. La Metamorfosis, crónica de los años de Guardiola en el Bayern Munich; La evolución táctica del fútbol (1863-1945), sobre los procesos que permitieron al fútbol desarrollarse desde sus orígenes; y Dios salve a Pep, relato de la etapa de Guardiola en el Manchester City.