Publicidad

¿Se apaga la Mechita?

Pasó de ser un equipo del montón a uno de los mejores del continente. Ahora paga los errores del pasado reciente.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Sólo la caída de un verdadero grande genera tanto alboroto como el descenso del América de Cali a la categoría B, luego de perder la serie de promoción ante Patriotas de Boyacá, en la definición por penaltis, una instancia ligada a los peores momentos del club escarlata.

Claro que quienes creen que la suerte de la Mechita se definió en el cobro del arquero Carlos Chávez que les dio a los boyacenses el tiquete a la A, están equivocados. El descenso del América no es otra cosa que la consecuencia de al menos tres años de malos manejos administrativos, graves problemas financieros y pobres campañas deportivas de un club que se malacostumbró a gastar a manos llenas, como en las épocas en que abundaba el dinero del narcotráfico y pudo llenar su escudo de estrellas.

América fue fundado el 13 de febrero de 1927 y ha participado en todos los torneos de primera división desde 1948, cuando se realizó el primer campeonato profesional.

Precisamente en esa temporada surgió una de las leyendas más pintorescas del balompié criollo. Benjamín Urrea, un dentista, bailarín de la vieja guardia y cofundador del club, a quien llamaban Garabato por su baja estatura y contextura delgada, maldijo al cuadro escarlata porque no estaba de acuerdo con inscribirlo ante la Dimayor. “Que lo vuelvan profesional, que hagan lo que quieran… que, por mi Dios, América nunca será campeón”.

Otros aseguran que Urrea, quien murió hace tres años, les cobró a los dirigentes del club $200 para el pago de unos uniformes. Y ante la negativa, los insultó airadamente.

El mismo Garabato, sin embargo, confirmó la última versión en una entrevista concedida hace 32 años: “Cuando me sacaron a patadas, luego de haber servido tanto al equipo, me fui a una cantina. Y en medio de mujeres de vida alegre me puse a tomar trago y procedí a coger una botella de aguardiente, la apreté y la llevé en las manos hasta la parte final de la espalda y uno a uno maldije a los jugadores y directivos del club”.

Esa leyenda cobró vida durante 31 años, tiempo que el equipo duró sin ser campeón. Hasta que el 19 de diciembre de 1979, de la mano de Gabriel Ochoa Uribe, América ganó la primera estrella, que sirvió como una catarsis.

Luego, el cuadro escarlata ganó cinco títulos seguidos, entre 1982 y 1986, durante la época dorada del conjunto caleño, por entonces manejado por los hermanos Rodríguez Orejuela, narcotraficantes que no escatimaron esfuerzos ni recursos para armar un superequipo con los mejores futbolistas de Colombia y de Suramérica.

La maldición de la Copa

La mala suerte, sin embargo, siguió rondando al club caleño, pero en la Copa Libertadores, certamen en el que obtuvo el subcampeonato en 1985, cuando Anthony de Ávila desperdició el cobro de penalti en el tercer y definitivo duelo contra Argentinos Juniors. Finalizó subcampeón un año después, perdiendo en la final ante River Plate. Y una vez más, en 1987, pero contra Peñarol de Uruguay, que con un gol del charrúa Diego Aguirre en tiempo de descuento le arrebató el título al entonces equipo de Roberto Cabañas, Juan Manuel Battaglia, Ricardo Gareca y Willington Ortiz.

En 1990 volvió la gloria local, siempre con Ochoa Uribe en el banquillo. Y en 1992 ganó una estrella más, pero dirigido por Francisco Maturana.

En la Copa Libertadores llegó un nuevo fracaso, en 1996, otra vez contra River Plate. Pero en el torneo colombiano los éxitos continuaban, pues en 1997 logró una estrella más, con el técnico Luis Augusto García.

Los problemas judiciales de los máximos accionistas del club comenzaron a hacer mella en el equipo y los recursos a escasear. De hecho, la Corporación Deportiva América fue incluida en la lista Clinton, lo que le generó problemas para conseguir patrocinadores y realizar negocios.

Y aunque perdió el título de 1999 ante Nacional, en la definición por penaltis, ese mismo año consiguió su único trofeo internacional, el de la Copa Merconorte. Después llegaron tres títulos más, en 2000, 2001 y 2002 (I), bajo las órdenes de Jaime de la Pava y con muchos jugadores de la cantera.

Ya había problemas administrativos y financieros que impidieron volver a traer grandes figuras, por lo que el equipo dejó de ser protagonista, hasta que en 2008 jugó dos finales. Una la perdió contra Chicó, también en la definición por cobros desde los 12 metros. La segunda se la ganó al Medellín.

Publicidad

Pero entonces comenzó el calvario. Las malas campañas de 2009, 2010 y 2011 lo llevaron a jugar la promoción ante Patriotas. Cinco veces antes, equipos de la A y de la B se habían enfrentado en esta instancia, pero nunca habían tenido que desempatar la serie en los penaltis. Y, fiel a su historia, en ellos América perdió.

De dirigentes, técnicos, jugadores e hinchas, depende que la Mechita no se apague y que su luz vuelva a brillar en la A.

Publicidad

Las lágrimas en el camerino rojo

Los jugadores, junto con sus familiares, fueron reunidos en el camerino y escoltados por la Policía para brindarles seguridad. “Estuve en el camerino. Lloré con ellos, porque jugué acá y este equipo me eriza la piel. Muchos son amigos míos y todos estaban desconsolados. Le dije a El Tigre que todos podemos desperdiciar penaltis y a él no se le puede reprochar. Menos si me dijo que aún quiere seguir en América en la B”, le dijo a El Espectador Iván Vélez, exjugador americano, hoy en Independiente de Argentina. Campeón en 2008 con el equipo de Diego Umaña, Iván Vélez lloró en la tribuna junto a Jorge Banguero, suspendido. También asistieron Rubén Darío Bustos en muletas, por una operación que le realizaron en la rodilla, Fabián Vargas y Héctor Hurtado. Todos visiblemente afectados por la situación.

“Cuando no se manejan bien las cosas, ocurren cosas como estas. Quedan jugadores jóvenes con talento que tienen la responsabilidad de regresar al equipo. Deben tener paciencia y fe, porque esto sigue”, añadió.

Publicidad

“La hazaña quedará en la historia”

Miguel Augusto Prince, técnico de Patriotas, afirmó que el ascenso será una “hazaña que quedará en la historia de Patriotas y del fútbol colombiano”, tras derrotar al América en la tanda de penales y mandar al cuadro escarlata a la Segunda División del fútbol colombiano.

“Los presionamos en tres cuartos de cancha para que no jugaran bien, con eso los obligamos al pelotazo, nosotros rechazamos bien, pero perdíamos los rebotes, aunque ellos no eran claros con la pelota, pero manejamos el partido con inteligencia”, señaló Prince, quien lamentó la situación del equipo caleño: “Me duele por su gente, jugué en el club, y que Patriotas bajo mi mando llegue a la A en detrimento de América es difícil”.

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido