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Ante la duda, que se presente la alegría. Al menos así lo asumió la gente que llegó al estadio Metropolitano de Barranquilla este martes. Al mínimo atisbo de angustia, la gente reaccionaba como si la esperanza no fuera una sensación sino un reflejo de la vida misma. “Tenemos que ganar” era la consigna, pero en lugar de escucharse con una presión difícil de manejar, se escuchaba con un optimismo terco, al que ninguno renunció.
Por ese camino parece uno entender por qué Colombia juega en una ciudad como Barranquilla. Como es costumbre, horas y minutos previos al pitazo inicial, por los altoparlantes del Metropolitano solo se escuchaban las notas de los vallenatos, las champetas y los géneros que ponen comúnmente a este país de fiesta. Eso necesitaba la selección, recordar la alegría que suele reflejar en su juego para recuperar la confianza también.
Mientras Colombia buscaba volver a celebrar, Paraguay llegaba con la buena racha de siete partidos sin perder, con la satisfacción de estar cumpliendo el deber y el llamado de su país, un mensaje que les recordó Gustavo Alfaro, que más que fútbol, parece inculcarles a sus equipos la importancia de unirse. Y así se vio en la fase de calentamiento, pues tras culminar sus respectivos ejercicios, cuerpo técnico y jugadores se abrazaron en el centro de su área para volver a los camerinos y encarar ahora sí el partido con el que buscaban la revancha de haber caído 0-1 el 23 de noviembre de 2023 en su casa.
| Pos | Club | PJ | G | E | P | DG | Pts |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | Argentina | 14 | 10 | 1 | 3 | 18 | 31 |
| 2 | Ecuador | 14 | 7 | 5 | 2 | 8 | 23 |
| 3 | Uruguay | 14 | 5 | 6 | 3 | 7 | 21 |
| 4 | Brasil | 14 | 6 | 3 | 5 | 4 | 21 |
| 5 | Paraguay | 14 | 5 | 6 | 3 | 2 | 21 |
| 6 | Colombia | 14 | 5 | 5 | 4 | 4 | 20 |
| 7 | Venezuela | 14 | 3 | 6 | 5 | -4 | 15 |
| 8 | Bolivia | 14 | 4 | 2 | 8 | -16 | 14 |
| 9 | Perú | 14 | 2 | 4 | 8 | -11 | 10 |
| 10 | Chile | 14 | 2 | 4 | 8 | -12 | 10 |
El tiempo fue justo para acomodarse. Había que aprovechar el ímpetu y la ilusión. Y Díaz, como si fuera Diomedes, puso a cantar a todo el Metropolitano a los 38 segundos con un gol que tiene toda su impronta: desborde, regate y finalización de la jugada con un remate que no pudo contener el guardameta paraguayo.
Libretos completamente distintos. Lo pensado quedó en borrador con ese tanto. Colombia parecía ser un arroyo, pero el caudal del agua lo frenó Paraguay cerca de 10 minutos con un fútbol en corto que dejó ver por momentos uno de los problemas frecuentes del combinado nacional: la desconcentración de los primeros minutos.
Pero fue un espejismo, quizá producto del mismo calor que caracteriza a Barranquilla. A los 11 minutos, tras un contragolpe y un juego directo que tuvo como protagonistas a James, Díaz y Durán, este último, que era la novedad del once titular de Lorenzo, mostró los kilates que está acumulando en Arabia Saudita y anotó el segundo gol de la noche.
Hubo tres cambios para el partido, aprovechemos para decirlo: Durán, que reemplazó a Córdoba; el obligado de Carlos Cuesta por Dávinson Sánchez, y el tercero no estaba en el campo, pero para los cabaleros no es un detalle menor: después de tantos partidos, Néstor Lorenzo cambió su camisa Vinotinto -al parecer ya desgastada por la mala racha de tres partidos sin ganar- por una blanca.
Pasados los primeros 20 minutos, el partido bajó su intensidad. Paraguay seguía manejando la pelota, pero Colombia ya podía jugar con el marcador. Mientras hubo efectividad en ataque, en defensa el combinado nacional dejaba dudas, por momento parecía en las nubes, y paradójicamente su falla estaba en el juego aéreo, que fue la vía por la que en la última jugada del primer tiempo llegó el descuento de los dirigidos por Alfaro. Junior Alonso fue el encargado de anotar de cabeza tras un tiro de esquina cobrado al segundo palo. Camilo Vargas, que suele ser figura, se vio comprometido no solo en ese tanto, sino en oportunidades en las que Lucho Díaz le marcó el pase al vacío y el guardameta se mostró conservador y le negó lo que pudieron ser asistencias a gol.
Con ese tanto empezaba el segundo tiempo con la misma sensación previa al pitazo inicial: con esperanza en conseguir el resultado, pero con una tímida angustia al saber que no era fácil obtenerlo. Paraguay aprovechó el envión de haber descontado a tiempo, y arrancó encerrando a Colombia en su propia área, buscando faltas y jugadas que les permitiera seguir atacando la principal vulnerabilidad de Colombia.
Colombia no mostraba una buena cara con el pasar de los minutos. Paraguay, como a lo largo del partido, mostró mejor rendimiento dentro del campo. Y para que no quedaran dudas, ya no solo buscó el empate por la pelota quieta, sino también por el juego interior, y así lo consiguió al minuto 62 con un gol de antología de Julio Enciso, que la clavó en el ángulo del palo derecho.
Un balde de agua fría que no refrescó a Colombia, sino que los dejó aún más mal parados, pues segundos antes Néstor Lorenzo sacó a James y a Jhon Arias para darle paso a Jaminton Campaz y a Yerry Mina. El gol, más dos cambios que parecían sugerir que la tricolor defendería el resultado, obligó a la gente a persistir en un cambio que estaban cantando tiempo atrás: el de Juan Fernando Quintero.
Lorenzo hizo caso omiso a ese llamado y dejó al equipo intacto de ahí en adelante. Aunque mejoró en defensa, también porque Paraguay pareció conformarse con el punto, en ataque Colombia perdió las ideas y en parte la alegría que quería contagiar con los goles de la primera parte.
Ni fu, ni fa. Al final no sonaron las notas y no hubo himno de la alegría. Al final se escucharon fueron los insultos a Néstor Lorenzo. Parece que a Colombia la salva el cambio de formato, pero la realidad nuevamente nos pone en un lugar que en otros tiempos nos estaría dejando fuera de un mundial.
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