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Por estos días Colombia escribe páginas históricas en el fútbol femenino. Este martes se enfrenta a Ecuador en Quito por la segunda fecha de la Liga de Naciones de la Conmebol, el nuevo formato clasificatorio que abre el camino hacia el Mundial Femenino de 2027. Ambos equipos llegan al duelo con tres puntos, después de golear en su debut: Ecuador venció 4-0 a Bolivia en El Alto y Colombia superó 4-1 a Perú en Medellín.
El encuentro se disputará en el estadio Rodrigo Paz Delgado, el mismo escenario en el que hace unos meses la tricolor empató 4-4 con Brasil en la final de la Copa América Femenina, antes de caer por penaltis. Esta vez el objetivo es sostener el rendimiento y confirmar el peso competitivo que el equipo ha ganado en los últimos años.
“Seguimos con los pies en la tierra. Sabíamos que teníamos que empezar con el pie derecho, con los tres puntos. Estamos tranquilas, sabemos que podemos hacer un buen torneo. No celebramos, tomamos la victoria con calma. Sabemos las fortalezas de Ecuador, pero Colombia también tiene las suyas”, aseguró la arquera Katherine Tapia a El Espectador tras el triunfo contra Perú.
La lectura colombiana es clara: respetar al rival, pero reafirmar la idea que las ha traído hasta aquí. “Ecuador es una gran selección. Será importante seguir con lo que nos identifica: la tenencia de la pelota, la intensidad en ataque y defensa, y aprovechar cada chance que tengamos para marcar”, explicó Ilana Izquierdo, mediocampista colombiana. Esa convicción resume la madurez de un grupo que juega con argumentos.
El 4-1 ante Perú dejó mucho más que tres puntos. Fue el estreno de un formato que, por primera vez, le da al fútbol femenino suramericano lo que durante décadas pareció imposible: continuidad. Colombia llegó como favorita, y lo confirmó en la cancha con una actuación sólida, efectiva y emocionalmente equilibrada. Los goles de Leicy Santos (2), Daniela Montoya e Ivonne Chacón marcaron una diferencia clara, pero el partido también evidenció un contraste: el vacío de las tribunas frente a la alegría de las jugadoras.
Aun así, en el Atanasio Girardot se vivió una noche especial. Familias, niñas con camisetas amarillas y la barra La Fiebre Amarilla alentaron durante el encuentro, mientras las futbolistas celebraban con euforia junto a sus familiares. “Esto es orgullo y felicidad. Disfruto del ambiente, de la gente, de Medellín, de todo lo que estamos moviendo en el fútbol femenino. Esto me hace sentir afortunada”, dijo Leicy Santos, figura del encuentro y líder de la selección.
Linda Caicedo, que sigue siendo la gran figura del equipo, también se tomó un momento para agradecer. “Siempre he recibido el cariño de la gente. En el Mundial Sub-20 fue igual; la gente me dio mucho cariño. Les agradezco, es algo que me he ganado, pero es algo muy gratificante”, expresó. En el campo, su conexión con Leicy y Daniela Montoya volvió a darle fluidez al ataque colombiano en el segundo tiempo.
Para Daniela Arias la noche tuvo otra sensación. Al ver una foto suya de los primeros años de carrera no pudo contener las lágrimas. “Ahí luchaba por un cupo en la selección. En esa foto mi meta era llegar a la selección y poder estar hoy acá, cumplir sueños al lado de este grupo de seres humanos increíbles, es muy gratificante”, confesó.
De Medellín a Quito
La selección dirigida por Ángelo Marsiglia mantiene la base que la llevó a disputar los últimos torneos con protagonismo y que consolidó a Colombia entre los equipos más competitivos de la región. Su fortaleza está en la mezcla de experiencia y juventud: Jorelyn Carabalí y Daniela Arias en la defensa, Daniela Montoya como voz de mando, Leicy Santos como cerebro, Linda Caicedo como desborde y Valerin Loboa como irrupción ofensiva. Ese equilibrio ha permitido un crecimiento sostenido y una identidad clara: un fútbol técnico, valiente y solidario.
Del otro lado, Ecuador atraviesa un proceso de reconstrucción. El técnico Eduardo Moscoso fue ratificado por la Federación tras la discreta actuación en la Copa América pasada, en la que el equipo quedó eliminado en la fase de grupos. En esta Liga de Naciones apostó por una mezcla de juventud y experiencia que ya mostró resultados. En su plantilla se destacan Jessy Caicedo y Mayerli Rodríguez en defensa, Fiorella Pico y Emily Arias en el mediocampo, y Milagro Barahona junto a Nayeli Bolaños en el frente de ataque.
El último antecedente entre ambas selecciones data de la Copa América Femenina 2022, cuando Colombia se impuso 2-1, un recuerdo reciente que mantiene vivo el favoritismo de la tricolor. Hoy, ambos equipos llegan igualados en puntos y lideran la tabla de la Liga de Naciones con tres unidades.
El nuevo formato del torneo ofrece una ruta inédita: otorgará dos cupos directos al Mundial de Brasil 2027 y otros dos al repechaje intercontinental. Para Colombia, ganar esta noche no solo significaría quedarse con el liderato, sino también reafirmar su lugar en un escenario que durante décadas relegó a las futbolistas a la espera. La selección femenina juega hoy con la convicción de que su historia se escribe en la cancha.
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